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Bogotá comienza el 'guayabo' roquero

Bogotá comienza el 'guayabo' roquero

Finalizó Rock al Parque con miles de asistentes. Conclusión: lo critican, pero está muy vivo.

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Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
17 de agosto 2015 , 11:03 p. m.

Con una concurrencia masiva en el escenario Plaza, el principal, pero reducida para la segunda tarima e itinerante para la tercera, Rock al Parque cerró ayer su 21.ª edición y mantuvo vigente la cita anual que todos los roqueros de la ciudad, así como visitantes de otras ciudades e incluso países, esperan durante meses con ‘guayabo roquero’.

Como es usual, la tierra del parque Simón Bolívar tembló con los saltos, pero esta vez, y como siempre que Rock al Parque se realiza en el mes de agosto, tuvo de fondo una cortina de cometas de los bogotanos que estaban en el otro lado del parque, en su plan festivo. (Lea además: Así se vivió el primer día de Rock al parque 2015).

Fue una tarde brillante para bandas como Los Cafres, Diamante Eléctrico, SUM 41 y Café Tacvba, que encabezaron la tarima principal y tocaron ante un público constante de más de 70.000 personas. Estas se sumaron al público itinerante por el parque, que no solo fue a ver bandas: también al mercado independiente de camisetas y discos, a las tiendas de comida o, simplemente, a echarse a descansar en el prado.

 

Esa concurrencia la aprovechó la banda bogotana Yooko, ganadora de la convocatoria distrital entre más de 400 bandas, lo que les permitió saltar a la tarima principal a las 5:30 p. m.

Pero el plato principal de la jornada fue la banda mexicana Café Tacvba, que aunque ha venido en varias ocasiones en los últimos dos años, no dejó de encantar al público. Cerró, de forma tardía (comenzó después de las 10 p´.m. y terminó alrededor de las 12), frente a un público que los acompañó bajo una lluvia gorda e intermitente, pero había alegría general.

"¡Qué chingón estar acá!", saludó Ruvén Albarrán, vocalista de Café Tacvba, para luego, canción tras canción, transmitir 'buena onda' pero también ideas importantes, como su mensaje a la "madre la mar", el agua, y otro para los 43 estudiantes, el fotógrafo y los activistas asesinados en México, a quienes cantó 'Déjate caer'.
Intenso fue también su acompañamiento a la campaña de la Consulta Antitaurina: "Nuestros hermanos, los toros... no más corridas", pidió, para luego dejar que la tarima fuera abordada por activistas de la campaña.

Fue un día para las palabras de peso, para hacerse oír e invocar el “poder latino”. La banda Che Sudaka, de colombianos radicados en el exterior y que tiene conexión con la música andina latinoamericana, clamó por la paz al hablar entre sus canciones, una de esas titulada Mentira polítika.

Así mismo, Kontra el sistema, grupo metalero escogido por el circuito de festivales alternativos, proveniente de Barrios Unidos, trajo un discurso antitauromaquia y llevó al hombre vestido de toro que bailó entre los instrumentos.

El gran fenómeno de la noche lo protagonizó la banda canadiense SUM41, sobreviviente del punk comercial a comienzos de siglo, que conquistó en su adolescencia a los hoy veintañeros –fue uno de los grupos más programados por la emisora Radioacktiva– que colmaron las primeras filas del escenario Plaza y gritaron su nombre toda la tarde. Cuando se tomaron el escenario, cerca de las 8:50 p.m. (la programación se atrasó más de una hora), el público estalló, mientras la banda tocó sus canciones con la misma vitalidad de su mejor época.

Horas antes, la banda española Vetusta Morla enfrentó un momento difícil: apenas después de su primera canción, alguien le transmitió al mánager la orden de bajarse del escenario temporalmente, ante lo cual el cantante no pudo ocultar su desagrado: “No sabemos por qué, nos dicen que tenemos que bajarnos, ahora volvemos”. Cinco minutos después volvieron y señalaron: “No se pueden imaginar qué tan ‘cortarrollos’ es esto para nosotros”.

El fenómeno de la tercera tarima

El escenario Eco, en teoría la tarima más pequeña de las tres en el parque, arrastró una gran cantidad de público tan pronto se acercaba la hora de la banda argentina A.N.I.M.A.L., que a las 5 p. m. ya había reunido más de cuatro veces la asistencia que tenía, a la misma hora, la tarima Bio. (Lea además: Así se vivió la segunda jornada).

Esta fue su cuarta presentación en el festival, después de las de 1997, 1998 y 2005. “Esta es nuestra casa y este es uno de los mejores países para A.N.I.M.A.L., quisimos estar en esta tarima porque es una pelotudez estar a 40 metros de distancia”, señaló Andrés Giménez, líder de la banda, en medio de intensos solos de guitarra, para criticar un problema latente en el festival que ya acusaron otros artistas: el público está lejos en la localidad general, separada de la banda por la zona de prensa e invitados.

Ese público permaneció desde esa hora en el tercer escenario para ver a las bandas High Rate Extinction y especialmente la internacional Ill Nino, que cautivó con un hardcore con ingredientes latinos muy singular.

El panorama no fue grato para las bandas del escenario Bio durante la tarde, pues hacia las 6 p. m. todavía se veía relativamente vacía. Para la presentación de la española Cápsula no había más de 1.500 personas.
Los dos días previos de Rock al Parque tuvieron, cada uno, su propia personalidad. El primero, que es siempre la cita con el metal y el rock duro, tuvo una de las dosis más oscuras de su historia, con la agrupación polaca Behemoth, exponente de un black metal que se declara satánico sin pelos en la lengua. "Es maldad pura", tuiteaban algunos asistentes.

Pero también ratificó las posibilidades que tienen los sonidos alternativos de los nuevos amantes de la cumbia, del pop y de lo 'indie' dentro de la escena rock, al llenar el escenario de la Media Torta desde medio día, con artistas como Manuel Medrano, Nacho Vegas, Juan Cirerol, Los Mentas y, muy significativamente, Celso Piña y su Ronda Bogotá.

La segunda jornada en el parque se segmentó en varios públicos, uno marcado claramente por el punk, que tuvo su momento cumbre con la aparición de las bandas Atari Teenage Riot, P.O.D., Ataque en contra, Narcopsychotic y Triple X; el del reggae, con Los Pericos, los Refugees All Stars de Sierra Leona, Alto Grado e Ilabash, y dio espacio a la funkera y hiphopera The Coup, y la electrónica alternativa de Atom TM, Nortec Collective y Mitú, pero además. le abrió espacio al Dub de Gaita, con integrantes de los Gaiteros de San Jacinto.

Una peculiaridad de esta edición fue la presencia de marcas privadas como aliadas del festival de carácter público. Aunque voceros de la organización explicaron que el único patrocinador oficial era la ETB, en esta versión estaban presentes desde reconocidas bebidas energizantes hasta una emblemática marca de guitarras eléctricas que recientemente abrió su franquicia en el país.

CARLOS SOLANO
Cultura y Entretenimiento

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