Terminal del Norte, más de una década en construcción

Terminal del Norte, más de una década en construcción

Vecinos y comerciantes advierten incumplimiento y caos vial. Cerca funciona un paradero improvisado.

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17 de agosto 2015 , 07:38 p. m.

Hace casi doce años, la ciudad recibió el anuncio de que tendría una terminal de transporte para organizar los buses interdepartamentales en el norte de Bogotá.

Sin embargo, han pasado tres administraciones de cuatro años cada una y está a punto de comenzar una cuarta, y la obra sigue sin terminar así como el caos vial se ha incrementado en el norte de la ciudad.

Aunque la promesa de la terminal se hizo en el 2004, cuando se propuso instalar una provisional y se incluyó en el Plan de Desarrollo en el 2008, en el cual se descartó esa primera opción y se propuso una terminal definitiva, solo hasta noviembre del 2012 se firmó el contrato por 10.020 millones de pesos con Estructuras Especiales S.A. y se anunció la entrega para julio del 2013.

No obstante, la obra planeada ni siquiera es la terminal completa: se trataba de construir dos plataformas, una para buses y otra para pasajeros, así como veinticuatro taquillas para la venta de pasajes. Como se observa en la imagen que acompaña este artículo, la terminal no está lista, aunque la última fecha de entrega era el pasado 8 de agosto.

Este plazo fue anunciado el 29 de enero de este año, cuando después de una larga cadena de incumplimientos, el Distrito terminó el contrato inicial y la aseguradora Liberty asumió la responsabilidad de la construcción.

Lo crítico de la situación es que, mientras la terminal sigue en el limbo, el caos vial generado por la parada de buses en plena autopista tiene cansados a los vecinos, no solo por la proliferación de buses y pasajeros, sino por las ventas ambulantes que pululan, especialmente en el costado oriental de ese corredor.

El presidente de la Junta de Acción Comunal del barrio Canaima, José Antonio Cruz, advierte que nadie los ha vuelto a citar para establecer las condiciones, los cronogramas y la socialización del proyecto.

“Se realizaron seis mesas de trabajo en la Personería distrital, pero no pasó nada. No conocemos una infraestructura adecuada, no hay vías de acceso, los espacios peatonales están hechos un lodazal y sin iluminación; ¿qué terminal nos van a instalar ahí?”, se preguntó el líder comunal.

Entre tanto, el secretario general de Makro, Fabián de la Parra, dijo que su firma respalda la construcción de la terminal, pero que no les han informado nada sobre la obra.

“Nos preocupan las implicaciones que tenga la terminal en cuanto al tema de tránsito. En un día normal, hay un grave problema de movilidad porque la autopista, en ese punto de la 193, se reduce de seis a tres carriles. Aquí se aprobó una terminal pero no vías, y en realidad no se sabe cuál es el impacto real de esta”, dijo el líder gremial.

A pocas cuadras del sitio donde se construye la terminal, sobre la autopista Norte entre calles 172 y 175, funciona una improvisada terminal callejera de la que hacen parte más de 100 vendedores informales, 50 sombrillas de puestos ambulantes y al menos 30 ‘revoladores’ o playeros que venden tiquetes de buses. El espacio se lo pelean pasajeros que van y vienen para todos los destinos del norte del país, compradores, ladrones, indigentes, menores de edad explotados laboralmente y ciclistas que pasan por la invadida ciclorruta.

El puente peatonal que conecta el Portal del Norte de TransMilenio es un hervidero. Los usuarios en multitud tratan de esquivar a los ambulantes y carteristas que se ubican a lo largo de la estructura, entorpeciendo la movilidad. Esto, a pesar de que la Autonorte, de la calle 100 al peaje por el costado oriental, es una zona especial, es decir, no puede ser ocupada temporal ni permanentemente por vendedores informales, y debe preservarse por razones de seguridad.

La concejal Olga Victoria Rubio, del movimiento Mira, quien ha realizado seguimiento a este tema desde el 2012, y hace un mes visitó la obra, aseguró que la terminal no estará lista en el plazo previsto. EL TIEMPO buscó al gerente de la terminal, pero no ha dicho por qué esta vez tampoco se cumplió el plazo.

Fechas clave de la obra

2004. Se propone la instalación de una terminal provisional en el norte y se promete la construcción de la terminal satélite.

2008. Se descarta la instalación de una terminal provisional y se incluye en el Plan de Desarrollo de la ciudad la construcción de una terminal satélite.

Noviembre del 2012. Se firma el contrato de construcción de la primera fase de la terminal de transporte del norte, que debía estar lista el 15 de julio del 2013. Ese mismo año se prorroga hasta noviembre del 2013.

Julio del 2014. Se reanuda la ejecución del contrato, después de una suspensión de varios meses por falta de licencias y se otorga un plazo de siete meses para terminar la obra.

Septiembre del 2014. La obra sigue sin avances y la Procuraduría advierte que van seis suspensiones, dos prórrogas y una adición al contrato.

Enero 2015. El Distrito decretó el incumplimiento de la obra y dio por terminado el contrato con la firma Estructuras Especiales S.A. La firma Liberty Seguros asume la obra en garantía.

Agosto del 2015. Estaba prevista la entrega de la terminal, pero en imágenes captadas el fin de semana por EI TIEMPO, la obra luce sin terminar.

EL TIEMPO

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