Mourinho siempre, en la victoria y en la derrota

Mourinho siempre, en la victoria y en la derrota

En Mourinholandia, ese reino donde todos lo reverencian, deben convivir ahora Falcao y Cuadrado.

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16 de agosto 2015 , 09:02 p. m.

“El City de Pellegrini golea a Mourinho”, titula Mundo Deportivo, de Barcelona. “Tras las 2 primeras jornadas, los citizens, líderes, tienen 6 puntos y Mou solo tiene uno”, agrega el matutino, como si el que compitiera no fuera el club sino el entrenador. “Un baño de humildad para Mou”, escribe la mayoría de los foristas. “Cuando pierde siempre tienen la culpa los demás”, aporta otro. “Ahora que despida al utilero”, ironiza uno más. “Tómala, Llourinho…”, “Mou, ve a entrenar con Van Gaal, son uno para el otro…” “Los defensores del dios Mou están de vacaciones, ja, ja, ja…”.

José Mourinho no tiene indiferentes. Lo ama una mitad, lo odia la otra. Y esta última, cuando pierde, lo está esperando. Para millones es el mejor entrenador del mundo, para otros tantos, la peste. Una de sus víctimas predilectas en lo deportivo y blanco de sus dardos, el ingeniero chileno Manuel Pellegrini, se tomó ayer una dulce revancha: lo goleó 3 a 0 con su Manchester City. Por puntos el veredicto fue más amplio: paliza.

En Mourinholandia, ese reino donde todos lo reverencian y obedecen ciegamente, deben convivir ahora Radamel Falcao García y Juan Guillermo Cuadrado, una tierra en la que deben pisar con cuidado; siempre es campo minado. El mínimo desliz, un código violado, una declaración inconveniente puede hacerlos saltar por los aires. Gente del fútbol allegada a Mou nos confía que detrás de esa fachada de ogro y ese gesto avinagrado habita “un tipazo”, un amigo sin tacha, incluso un sujeto gracioso, cultor del afecto burlón, tan preciado. Y lo creemos. Pero apenas entra terreno público aparece el Mourinho arrogante, de barba incipiente y ojos achinados, el Mou de gestos distantes y frases filosas, que tiran a cortar. Por ello, cuando le dan un paseo como el de ayer, los ‘anti’ salen a cazarlo en los foros y redes sociales.

La indiscutiblemente atractiva Liga Premier de Inglaterra ofreció el primer gran plato de la temporada. Y estuvo riquísimo. El campeón y subcampeón vigentes chocaban en casa de este último. El City se tomó amplia revancha: fue 3 a 0, pudo ser el doble. El arquero bosnio-alemán-canadiense Asmir Begovic, reemplazante del suspendido Courtois, le tapó a Sergio Agüero cuatro flechas que iban al blanco. Hasta que el Kun lo doblegó con un gol de barrio, de esquina, lleno de talento y de esa clase que solo brota en los potreros sudamericanos. Hizo una pared con David Silva, recibió la devolución alta y entonces aplicó todo el manual: pecho, media vuelta con caño incluido a John Terry y toque de zurda pegado al palo derecho de Begovic. Todo dentro del área, rodeado de rivales. Allí donde no hay tiempo ni espacios, levantó un monumento. Cuando a uno lo llaman y le preguntan “¿viste el gol del Kun…?”, hay que hacerse un tiempo y mirarlo, la alerta vale.

Falcao y Cuadrado pueden estar seguros de que si Mourinho los llamó es porque confía en ellos. No voltea. Pero deberán ganárselo. Y no la tendrán fácil. Radamel no es que tenga tantos atacantes delante suyo, apenas visualizamos a Diego Costa precediéndolo, ocurre que Mourinho suele jugar con un solo punta, como ayer. Y de momento su titular es el brasileño, que el año pasado le dio la razón en ficharlo marcando 20 goles en el campeonato. Pero ante la mínima ausencia, ahí está la chance de Falcao. Cuadrado la tiene más difícil; la extensa plantilla del Chelsea presenta una multitud de volantes. Ayer mismo alineó a Ramires, Cesc, Matic, Willian y Hazard, y está fuera por lesión Oscar; estos tres últimos con características similares al volante colombiano. Al menos ante el City Cuadrado fue el primer cambio, lo que revela que el técnico portugués lo tiene en carpeta, pero tendrá que lidiar con varios compañeros que están antes que él en la fila. De momento, ambos son suplentes, lo que debe tener inquieto a Pékerman, pues cuenta con ambos en el onceno que arranca la eliminatoria.

Cuadrado tuvo alguna participación en sus 29 minutos en cancha; aunque sin gravitar, se mostró entusiasta, participativo. Falcao apenas tocó una bola, y además está estrellado: ingresó en el minuto 78 y 37 segundos, cuando se iba a lanzar un tiro de esquina para el City. No había llegado él al medio del campo cuando ya Kompany había cabeceado al gol para señalar el 2-0. No le dio ni para vestirse de héroe. Y en los minutos finales, el cuadro de Pellegrini arrolló al de Mourinho. Por eso casi no la tocó.

Un punto de seis obtuvo el campeón en este mal arranque de temporada. Mourinho no es un lírico, su Chelsea no ganará el trofeo al equipo espectáculo, pero sabrá sacarlo a flote con su estilo retranqueiro. Plantel le sobra. Lo inquietante para él, un hombre tan afecto a los cuidados defensivos, es que le marcaron cinco goles en los dos primeros juegos. Y en Manchester pudieron ser más. Algún compartimiento está haciendo agua.

El City tiene dos similitudes con el Chelsea: es un club archimillonario y posee una nómina importante, en la que acaba de sumar a Raheem Sterling, quien destacó en el Liverpool junto a Luis Suárez. Sterling pasó en 78,5 millones de euros, cifra récord en transferencias entre clubes ingleses. Y no para con los fichajes, para hoy se anuncia el pase de un sexto argentino (ya están Agüero, Demichelis, Zabaleta, Caballero y Zuculini): el zaguero Nicolás Otamendi, del Valencia, en 30 millones y el zaguero Mangala, ayer titular. El City busca una tercera Liga (ganó en 2011-2012 y 2013-2014), pero sobre todo apunta a la Champions, lo que le daría su definitiva consagración internacional. Hoy se lo ve como un club rico con conquistas locales. Quiere más. Se verá qué tanto pueden acercarse los clubes ingleses a los españoles, sin duda más fuertes.

Las diferencias del City con el Chelsea son de estilo: Pellegrini es más ofensivo, gusta del buen fútbol, basado en el toque y con llegada masiva de volantes como David Silva, Yaya Touré, Nasri, Jesús Navas. A propósito de Touré, va por su sexto año con los ‘ciudadanos’ y continúa en un nivel extraordinario; es el mayor obsequio que Pep Guardiola pudo hacerle al Manchester City y a la liga inglesa. Cuando toma velocidad con pelota dominada, el rival siente como que se le viene encima un portaviones.

Los clubes que buscan la gloria invierten en jugadores. Cada año buscan sumar más calidad porque su negocio se basa en vender espectáculo (y triunfos, desde luego). Sterling costó 78,5 millones, pero la idea que prima es que tiene 20 años y mucho atrevimiento; potenciado con Silva, Agüero, Touré, Nasri puede reportar fantásticas utilidades y el City ganar más títulos, hacer nuevos hinchas, duplicar las ventas en mercadotecnia. Así piensan en el primer mundo. En Sudamérica hacemos exactamente todo eso, pero al revés.

JORGE BARRAZA

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