La santa Laura, sin el milagro del 'rating' / El otro lado

La santa Laura, sin el milagro del 'rating' / El otro lado

Hace un retrato de la doble moral de la Iglesia, pero en Colombia el pecado le gana a la santidad.

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16 de agosto 2015 , 05:36 p.m.

A Diomedes, que muchos consideran un diablo, le llegó la santa Laura y su heroica vida religiosa. Dos bionovelas, o esas series que se basan en las vidas de los ídolos. Por ahora, el pecado encanta más que la santidad.

La sinopsis dice que “fue mala alumna, excelente maestra, soñó con ser monja pero jamás vivió en un convento. A sus 33 años supo de un grupo de indígenas que no conocían a Dios, y a partir de ese momento se obsesionó con ayudarlos y hacerles saber que si los hombres los habían olvidado, Dios no”.

La de la santa Laura es una serie muy interesante, bien grabada, con lenguaje de época y realismo de locaciones. Una vida de santa con algunos arreglos de melodrama y amor. Y es que cuando se hace televisión no basta con la realidad, hay que ponerle emoción popular, amor y pecado.

Por eso, no importa que, según la comunidad religiosa fundada por la madre Laura, esta serie inventa amoríos y diálogos que jamás existieron y afectan el honor de la religiosa. Se sabe que es ficción y que ahí no todo es verdad sino que se busca la emoción del televidente.

La serie se puede ver con tranquilidad y muestra los defectos de la Iglesia católica: billete sobre fe, machismo sobre solidaridad, arrogancia frente a humildad, preferencia por ricos pecadores más que por pobres creyentes.

Un buen retrato de la doble moral de la Iglesia oficial. Un excelente documento de cómo para ser santo no hay que ser mojigato o pacato sino cotidiano, humano, con humor y alegría para vivir. Muy en la onda de la Iglesia del papa Francisco: una religión alegre y de pobres.

Enerva la musiquita, así como encanta el paisaje. Gusta el guion, pero no se puede estar de acuerdo con que se diga que es “una idea original” cuando se cuenta lo conocido.

La mayor virtud de la serie está en Julieth Restrepo, quien hace un gran papel. Se le reconoce sincera, se le ve auténtica, construye un personaje tierno y con ángel.

Muy buena actriz y mejor puesta en público de la vida de una santa que luce cotidiana y verosímil. Lo mejor de este personaje es su rebeldía honesta ante la autoridad retrógrada y machista de la Iglesia de los hombres.

El televidente Fernando Cortés afirma que “los colombianos nos identificamos más con Diomedes Díaz que con Laura. ¿La razón? Somos más pecadores que santos. De hecho, criticamos al pobre Diomedes sus infidelidades, sin saber que llevamos por dentro casi a un Diomedes. El tema de los santos no llena las expectativas, ni siquiera en Semana Santa”.

Nuestros políticos también lo comprueban: dan una medalla a la santa Laura pero quieren convertir a Diomedes en patrimonio cultural. El pecado gana a la santidad en política y televisión.

ÓMAR RINCÓN
Crítico de televisión

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