Continúa en el Catatumbo operación rastrillo contra el capo 'Megateo'

Continúa en el Catatumbo operación rastrillo contra el capo 'Megateo'

Autoridades lo buscan en zona rural de La Playa de Belén, en Norte de Santander. Estaría herido.

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16 de agosto 2015 , 01:25 p.m.

Comandos especiales del Ejército y la Policía realizan en el Catatumbo una minuciosa operación rastrillo para dar con el capo Víctor Ramón Navarro Serrano, alias Megateo.

Uniformados continúan con la búsqueda del narcotraficante, luego de una megaoperación conjunta lanzada en la mañana del domingo en zona rural de la vereda Guayabón, en el municipio La Playa de Belén, Norte de Santander.

Aunque desde ayer fuentes en la operación daban por hecho la caída del capo, lo cierto es que oficialmente las autoridades aún no confirman el resultado de la operación. La hipótesis que se maneja es que 'Megateo' habría resultado gravemente herido por la acción de expertos francotiradores de la Fuerza Pública y que hombres del anillo de seguridad lo habrían alcanzado a sacar del lugar. (Lea además: Temor en comunidades por operativo contra 'Megateo')
Por eso, altos mandos que dirigen la ofensiva habrían decidido sostener la operación en el sector en busca del capo.

De confirmarse su caída, no solo sería el golpe más contundente contra el narcotráfico en los últimos años, sino el éxito más importante para la Fuerza Pública después de la muerte del entonces máximo jefe de las Farc ‘Alfonso Cano’, en noviembre del 2012.

Además, su importancia en el narcotráfico es equiparada a la de Dairo Antonio Úsuga David, alias Otoniel, el máximo jefe del ‘clan Úsuga’ y contra quien avanza en el Urabá una ofensiva de la Policía. Por los dos, EE. UU. ofrece una recompensa de hasta 5 millones de dólares.

Fuentes en la operación contaron que desde hace tres días comandos especiales del Ejército y de la Policía lograron infiltrarse en el custodiado escondite del capo, de 39 años.

La infiltración a su esquema de seguridad hace meses arrojó la clave para ubicarlo y propinar una operación sorpresa. En el lugar fueron detenidos alias Roberto Caña, señalado de ser su jefe de seguridad; alias Ómar, quien sería jefe de finanzas, y una mujer identificada como ‘Jackeline’.

La captura de ‘Megateo’ se ha convertido en una cuestión de honor para las autoridades: a él le atribuyen la muerte de al menos 35 uniformados en los últimos nueve años, incluyendo la de una comisión completa (17 hombres) del antiguo DAS y del Ejército, el 20 de abril del 2006 en zona rural de Hacarí (Norte de Santander). Además, porque ha logrado huir de al menos una decena de operaciones. (Lea: Desde Rusia, el 'Señor de la Guerra' traía armas para 'Megateo)

La historia criminal de este narco, conocido no solo por ser uno de los más sanguinarios sino por sus extravagancias, comenzó en las filas de las Farc. Pero luego se habría unido al Epl, donde primero fue nombrado como jefe en San Calixto –de donde es oriundo– y luego como uno de los jefes del frente Libardo Mora Toro.

Aunque esa guerrilla se desmovilizó en 1991 tras el proceso de paz de los 90, ‘Megateo’ continuó delinquiendo bajo el nombre de ese grupo en el Catatumbo.

Allí montó su emporio criminal alrededor del narcotráfico. Su poder creció a tal punto que logró hacerle frente a, por ejemplo, la embestida de las Autodefensas, que en su momento ‘desplazaron’ a las Farc y al Eln, que han tenido asiento histórico en esa región.

Sus alianzas criminales

Tras la desmovilización de las Auc, ‘Megateo’ asumió como el ‘señor’ del Catatumbo. Fijó alianzas con narcos ‘puros’ que querían entrar a la región, con el frente 33 de las Farc, el frente Carlos Armando Cacua Guerrero, del Eln, y con las bandas criminales ‘clan Úsuga’ y ‘los Rastrojos’.

“Cuenta con una red de apoyo ubicada en la ciudad de Cúcuta que facilita el transporte de cocaína desde la provincia de Ocaña hasta esa ciudad, para posteriormente ser enviada a Venezuela y de allí a carteles del narcotráfico mexicanos”, se lee en un documento de inteligencia.

Investigadores que le siguen la pista aseguran que esa fue la clave con la que logró huir estos años. También, su relación corrupta con autoridades locales, entre las que están la Fuerza Pública y en su momento el DAS. En los expedientes aparecen que paga millones de pesos por información de operaciones y movimientos de tropa. Datos que le sirven para diseñar rutas de huida y mover alijos de cocaína hacia Venezuela y la Costa Atlántica. Droga que va a parar a Estados Unidos y Europa.

De hecho, el exdetective del DAS Carlos Suárez Reyes fue condenado a 40 años por haber alertado al capo de un operativo, lo que le permitió instalar un campo minado en el que murió en el 2006 la comisión del DAS y del Ejército. Y en un documento de inteligencia del 2010 aparece que en julio del 2008 ‘Megateo’ “habría sido capturado por el DAS; sin embargo, mientras era traslado por funcionarios de esa entidad desde Ocaña a la ciudad de Cúcuta, en extrañas circunstancias el terrorista se habría escapado del carro que lo transportaba”.

Ese nivel de corrupción incluso fue utilizado por las comisiones especiales con la misión de ubicarlo. En varias operaciones uniformados se infiltraron en la estructura como informantes, y verificaron cómo el capo podía girar hasta 10 millones de pesos por un simple dato.

Su estrategia para evadir a las autoridades también tuvo dos ejes: ganarse la confianza de los pobladores, a quienes entregaba mercados, dinero en efectivo y todo tipo de beneficios.

Fuentes en la región dicen que paga hasta 4 millones de pesos a familias por la siembra de cultivos de coca. El Catatumbo, con 6.944 hectáreas con coca, es la tercera región con más sembradíos ilícitos. Y la otra es no figurar como el máximo jefe del reducto del frente Libardo Mora Toro. Alega ser un supuesto subordinado de alias David León, también conocido como Juan Montes, cuando en realidad es el verdadero poder.

Así, ‘Megateo’ ha conseguido crear en un cerco a su alrededor en el que entrar a esa región es para la Fuerza Pública una misión de alto riesgo.

En 2006 asesinó a 17 uniformados del DAS y el Ejército que realizaban una operación en su contra / Archivo EL TIEMPO.

Mujeres y oro, su obsesión

‘Megateo’ no solo es conocido por su prontuario criminal. Como cualquier capo del narcotráfico, a Víctor Ramón Navarro le atribuyen excentricidades y comportamientos que muestran su personalidad mafiosa.

Organismos de inteligencia lo definen como una “persona narcisista y antisocial”. Además, es impulsivo y desconfiado: no utiliza celulares y las órdenes las envía a través de emisarios de confianza.

Según las autoridades, Víctor Navarro tiene debilidad por los carros lujosos y por las armas. También, una marcada obsesión con el oro y las mujeres.

Las autoridades dicen que le gustaba conservar lingotes de oro y pistolas fabricadas con este material.

Además, según fuentes en el proceso, suele fotografiarse con cadenas y pulseras, las cuales también regala a las personas cercanas.

Alardea de conquistar mujeres. Investigadores aseguran que ha tenido alrededor de mil amantes y que a muchas las tatúa en brazos o piernas con su rostro como símbolo de propiedad.

De acuerdo con las investigaciones, a ‘Megateo’ le gustan las niñas entre los 12 y 15 años de edad, y paga fortunas si las menores son vírgenes.

A las de su círculo cercano les paga cirugías estéticas.

Pese a eso, mantendría un vínculo especial con una mujer que sería la madre de su hija y con la que mantendría comunicación.

Estas imágenes muestran el cambio del narco, de 39 años y oriundo de San Calixto (Norte de Santander).Foto: Archivo Particular.

Tiene pendientes seis órdenes de captura

Aunque el narcotráfico es su principal función en el Catatumbo, Víctor Navarro, ‘Megateo’, tiene procesos en la Fiscalía por terrorismo, secuestro, concierto para delinquir, homicidio y desplazamiento.

El hecho con más impacto ocurrió en abril del 2006, cuando 17 uniformados del Ejército y DAS cayeron en un campo minado y fueron ultimados por cerca de 30 hombres de su estructura del Epl. Desde ese momento fue denominado enemigo público.

En su expediente aparece una orden de captura por la muerte de cuatro policías en mayo del 2005, en la vereda Pavez, del municipio de Ábrego. Los uniformados fueron emboscados cuando se transportaban en una patrulla, que fue incinerada.

Los ataques contra la Fuerza Pública son la constante. En febrero pasado, dos policías murieron y tres más resultaron heridos en un ataque en la vereda Charcas, en San Calixto (Norte de Santander). La Policía atribuyó la emboscada a una alianza entre ‘Megateo’ y guerrilleros del Eln.

En su contra figuran seis órdenes de captura y tres medidas de aseguramiento emitidas por jueces en Cúcuta.

JUSTICIA
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