Y ahora: ¿dos congresos?

Y ahora: ¿dos congresos?

Entendimos que la paz se haría en el marco de la Constitución y por eso reelegimos a Santos.

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15 de agosto 2015 , 06:40 p.m.

El Presidente se comprometió a dos cosas. Una, a que, para honrar la democracia, los colombianos avalaríamos los acuerdos de La Habana. Y dos, a que, por respeto a la separación de poderes, el Congreso refrendaría constitucional y legalmente los acuerdos con las Farc. Así, todos entendimos que esta paz se haría en el marco de la Constitución de Colombia. Y para eso reelegimos al presidente Santos.

¿En qué vamos, 4 años después? En que lo de la refrendación popular es cada vez más remoto, porque el Gobierno cree posible ahorcarse con su propia soga. La gente ve temerosa cómo los negociadores van corriendo las líneas rojas que se autoimpusieron como garantía de que el Estado de derecho no capitularía frente a unos rebeldes minoritarios.

Pero ahora también planean saltarse al Congreso como el órgano encargado de incorporar los acuerdos de La Habana a la Constitución y a la Ley. (¿Llegaron los profesores Cepeda y Henao a La Habana?)

Fue el propio Presidente quien anunció la creación de un tal ‘congresito’, corpúsculo que sustraerían del Congreso como un mecanismo dócil y confortable en el que participen las Farc como legisladores, modificando las estructuras económicas, sociales y políticas que reflejen sus fines.

Como el término ‘congresito’ asustó a los congresistas, se hizo urgente encontrar un nombre más decente y solemne que no evocara la revocatoria del Congreso en los preámbulos de la Constitución del 91. Para eso el Gobierno recurrió a los servicios de acupunturismo del senador Roy Barreras, quien retiró la palabra ‘congresito’ y la reemplazó por “comisión legislativa especial”; tal vez ignorando, porque en esa época era médico y no legislador, que ese mismo era el nombre técnico en épocas del Congreso revocado del 91: comisión legislativa especial, alias ‘congresito’.

El problema es que la propuesta del Presidente es política y jurídicamente imposible. O revoca otra vez al Congreso, o permite que coexistan en Colombia dos congresos funcionando paralelamente. El Congreso en pleno seguiría siendo el órgano constitucional que delibera y aprueba las reformas legislativas, pero el ‘congresito’ ejercería algunas de sus funciones que caprichosamente le sustraerían.

Así, mientras el Congreso de la Constitución de Colombia basa su autoridad en ser él, con su estructura completa, el órgano de emisión de las leyes, a partir de un momento dado quedaría privado de ciertas facultades legislativas que asumiría en competencia exclusiva el ‘congresito’, donde desde luego no estarán sentados la mayoría de los congresistas de hoy.

Colombia, quién sabe por cuánto tiempo, tendría entonces dos congresos. El grande y el chiquito, especializados por materias, y este elegido quién sabe cómo. Una Corte Constitucional seria tendría que tumbar cuanto antes tal adefesio...

Tan desalentador panorama institucional coincide con la entrega de la independencia judicial que el presidente de la Corte Suprema, magistrado Bustos, le hizo al presidente Santos durante el foro de la justicia ordinaria esta semana en Cartagena. “Las formas jurídicas no pueden ser un obstáculo del destino de la Nación”, le dijo. ¿Era solo su posición o la de toda la Corte, que recientemente lo desautorizó 17 a 1? ¿No se supone que la Rama Jurisdiccional funciona separadamente de la Ejecutiva? ¿Significa que, en aras de la paz, la Corte no va a aplicar la ley? Ante la gravedad de esa perspectiva, mejor dejar reducido el episodio de Cartagena a un acto de lambonería.

Prefiero la actitud de la señora de Bustos, quien durante el encuentro promovió idas a spas y otras actividades lúdicas del congreso judicial invitando como “primera dama de la Corte”. Es preferible que el organismo opte por ser ridículo que por ser funesto, abandonando la institucionalidad si les estorba, les molesta o les establece límites a los planes del Gobierno.

Qué contraste el de Bustos con el Papa, que el mismo día de este foro nos mandó a decir a los colombianos que ojalá actuemos con audacia y coraje para alcanzar la paz, pero dentro del marco de la institucionalidad.
Entre tanto... No muchos pueden decir, Como Carlos Vives, que encarnan los suspiros de tres generaciones.  

MARÍA ISABEL RUEDA

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