'Es injusto que el periodismo me subestime': Ricardo Lunari

'Es injusto que el periodismo me subestime': Ricardo Lunari

El DT argentino sabe que cada ocho días rinde un examen y que las críticas son fuertes. Entrevista.

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15 de agosto 2015 , 11:47 a.m.

A Ricardo Lunari le gusta jugar de local y sentirse en casa. Siempre. Por eso, cuando aceptó esta entrevista, pidió que se hiciera en la sede administrativa de Millonarios, el equipo que dirige hace 11 meses. Vestido con un jean, una camiseta negra y un buzo del mismo color, entró a un salón de juntas presidido por una camiseta con las firmas del plantel que logró la estrella 14. Conseguir la 15 es su objetivo, pero, para ello, ha tenido que atravesar un mar de críticas. Los cafés y los vasos de agua quedaron para el final de la charla. El bombillo rojo de la grabadora se enciende. Habla Lunari. Está listo para defenderse. Y también para atacar.

Lleva 11 meses dirigiendo a Millos y aproximadamente desde el primer día, casi todos los partidos, dicen que si pierde, Lunari se va. ¿Cómo hace una persona para aguantar eso?

Es más una cuestión periodística que la realidad. Por lo menos, los directivos nunca me hicieron sentir que si perdía me iba. Como uno lleva mucho tiempo en esto, conoce signos y señales. Hubo momentos en que era consciente de que me jugaba la permanencia: soy un hombre de fútbol y sé que hay momentos en que las cosas no salen y el club seguramente piensa en un cambio. Siempre me sentí apoyado por el presidente (Enrique) Camacho.

La goleada 5-1 en Cali, la eliminación en la Copa, fueron signos y señales. ¿Hoy tiene algún signo o alguna señal?

No. Escucho poco. Leo menos. Twitter y Facebook están prohibidos en mi casa para vivir tranquilo.

 

Personas de Millonarios en su momento hablaron con Reinaldo Rueda, con Alberto Gamero, incluso esta semana alguien del club me dijo que habían estado llamando a Gustavo Costas. ¿Sintió que habían hablado con estos técnicos?

Uno siente todo, claro. Por versiones, porque amigos escuchan y me llaman.

¿El dueño nunca le dijo nada?

No.

¿Qué tan difícil es manejar la plantilla de Milllonarios? Tuvo problemas con Hernán Torres, con usted, con Lillo, más o menos con las mismas conductas.

Es menos complicada de lo que la gente piensa. Cuando llegué parecía que a Máyer Candelo no se lo podía tocar. Sin embargo, él estuvo seis meses en la banca y nunca me creó ningún problema, más allá de alguna declaración. Decían que yo no podía tocar a Insúa, que por un contrato... Todas son tonterías.

¿No se le pararon contra Expreso Rojo en la Copa?

Ese día yo sentí algo raro,pero yo, dentro de mí. No me sentí apoyado y se lo dije a los jugadores. Fue el único día en que no me sentí seguro de la plantilla. Ese día empezó otra etapa: nunca más.

¿Siente que ha creado una mala prensa o que algún sector de la hinchada tiene algún prejuicio frente a su nombre?

No, no lo siento. Siento que se me ha criticado mucho, eso sí, con injusticia por momentos. Pero confío más en la gente de Millonarios, en los hinchas, que en el periodismo. Creo que el hincha es más genuino: los hinchas quieren al club, pero cuando ganamos me quieren y cuando perdemos, obvio, no me quieren.

¿Qué críticas han sido justas y qué críticas han sido injustas según usted?

Las justas: el desequilibro defensivo en los partidos de visitantes, cosas que sirvieron para corregir y mejorar. Otra: que el equipo tuvo que adaptarme a lo que podíamos hacer y no a lo que yo quería hacer y eso me sirvió para ir creciendo. El Millonarios que terminó jugando el semestre pasado no estaba ni remotamente en mi idea cuando llegué. Me fui adaptando.

¿Y las injustas?

Sentirme en un examen permanente desde hace 11 meses y cada partido sea un examen. Que el periodismo me subestime, que piense que yo llegué por casualidad, que no se hayan tomado el trabajo de informarse cómo me preparé yo antes de llegar a Millonarios.

 

¿Qué tan diferente es el equipo de hoy al que tenía en la cabeza cuando llegó?

Primero, un cambio de sistema. Mi idea era jugar con tres atrás. Lo intentamos, lo hicimos y salió más o menos parecido a lo que yo pensaba. Pero terminé jugando con línea de cuatro, con tres volantes en el medio, un enganche y dos delanteros. El tiempo me fue convenciendo de que era lo mejor para Millonarios. Aprendimos a los golpes, porque el 5-1 en Cali, el 2-1 con Expreso Rojo en Zipaquirá fueron golpes duros que nos hicieron aprender. Fue el momento donde quizás se terminaba todo. Pero de esa mala experiencia sacamos conclusiones para mejorar: quizás, junto al Cali, fue el equipo que mejor terminó jugando las finales. En esas tres fechas con Nacional, Medellín y Santa Fe, todo el mundo pensó que estábamos eliminados y el equipo dio una muestra de carácter.

Hay gente que dice que el Millonarios de Lunari es un equipo de 8 o 9 puntos para arriba cuando ataca, pero que es un equipo de 3 para abajo cuando defiende.

Para mí no. La parte defensiva del equipo mejoró muchísimo. En este arranque, el problema no pasa por la línea defensiva, sino por problemas de desconcentración, por problemas que no pudimos solucionar: en Tuluá, un tiro libre a favor nuestro en el área rival y termina en gol en contra. Pero en gran parte ya se había corregido eso. Antes, Millos quedaba muy expuesto, a disposición del rival. Pero ahora, más allá de esos errores puntuales, no estamos pasando tantos sobresaltos como antes.

¿Entonces, por qué el portero Vikonis siempre sale figura?

Él es un gran portero, para eso se lo trajo. Para tener un potencial ofensivo, el arquero tiene que ser figura porque yo voy a pensar en el arco de enfrente, tratando de arriesgar, y eso me va a provocar un desequilibrio defensivo.

También dicen que a los técnicos se les conoce por la calidad defensiva, por cómo regresa su equipo.

Son errores puntuales y errores de toma de decisiones individuales de cada jugador. Uno trabaja y lo ponemos en práctica en el entrenamiento. Yo no puedo estar en la piel del jugador cuando toma esa decisión y se equivoca. Tenemos diferentes herramientas para subsanar el error; si el error lo comete la misma persona, pues, tenemos que buscar otra. Trataremos de corregir y si pasa otra vez, la responsabilidad es mía.

Otra crítica: dicen que la única lectura de juego que tiene Lunari es Máyer por Insúa, Insúa por Máyer.

El semestre pasado dio muy buen resultado. Yo no vi la razón para cambiar eso. Federico estaba en un buen nivel, y Máyer cuando entraba lo hacía bien. Yo tengo que pensar qué es lo que le conviene a mi equipo. Maxi (Núñez) no podía jugar por el equipo de extranjeros, entonces optábamos siempre por el doble cambio: el equipo hacía un esfuerzo grande, desgastaba el rival, atacando, y a veces faltaba el golpe de nocaut, y eso lo daba Maxi o Máyer entrando. Ahora arranca el campeonato e intentamos lo mismo 2 o 3 partidos: no salió como lo esperábamos. Probamos con Máyer desde el inicio, pero en este campeonato demostramos que estamos buscando variantes; hubo momentos que jugamos con 3 delanteros, que prescindimos del enganche. Eso todavía no se ve en resultados.

¿En algún momento pensó en juntar a Máyer e Insúa?

Sí, pero era volver atrás. Cuando jugaban Reina e Insúa nos faltaba equilibrio. Una apuesta es que si los ponemos juntos, el rival no la agarra nunca. Pero, de momento, no tenemos contemplada esa posibilidad.

¿Qué tanta solidez le da al mediocampo un jugador como Silva, que era un 10 en Tolima y aquí está jugando como un 8 que marca poco?

Mackalister es un jugador que a mí me gusta por el desorden que provoca en el partido.

¿Para Millos o para el rival?

Para los dos (risas). Es un jugador que rompe los moldes, rompe el esquema. La única falla es que cuando no está preciso, nos provoca problemas. Es el jugador que rompe esquemas y es fundamental para nosotros. El día que pensemos que hace menos de lo que en realidad produce, tendremos que buscar una variante. Todavía no está en su nivel y cuando llegue, el equipo será mucho mejor.

 

¿Qué tanta falta le hace Fernando Uribe y qué le aporta Michael Rangel?

Rangel tiene las características del delantero que yo quiero en el centro del ataque. A mí me gusta tener un 9 clásico, más aprovechando el momento de que tanto Maxi como Agudelo están rápidos, desequilibrantes. No es fácil agarrar y ponerse la camiseta 9 de Millonarios después de lo que pasó con Fernando. Pero como a Fernando lo esperamos y confiamos en él, seguimos apostando a que él pueda aprovechar las opciones de gol. Va en camino en convertirse en un 9 goleador para Millonarios.

Fabián Vargas tiene que hacer recorridos largos. ¿Sí puede solo?

Para mí, Fabián ha sido el jugador más importante en estos cinco partidos. Es increíble, como que se reinventa: cuando a uno le parece que está cansado o que no puede más, allá llega. Tiene que contar con la colaboración de los laterales: a Millonarios le juegan con dos delanteros, entonces el lateral que sobra, que no tiene marca, tiene que ir a equilibrar el mediocampo.

¿Qué tanta falta le va a hacer Román Torres?

Ya habíamos planificado el campeonato sin Román: él había manifestado que quería buscar otros objetivos. Confiamos en Gabriel Díaz y en Andrés Cadavid como nuestros centrales. Díaz tiene un montón de condiciones. Todavía tiene déficit, es joven y no es fácil estar en el lugar de Román.

¿No pensó en traer otro central?

No, porque estaba Oswaldo (Henríquez), Gabriel, Cadavid, Oswaldo, Carlos Ramírez y Stiven Vega, un chico de la Sub 17 que ha venido creciendo mucho.

¿Sabe que está condenado a que tiene que ser campeón?

Sí, sí. El objetivo es ser campeón. A las semifinales ya llegamos, y no sirve para nada. No sirve otra cosa que pelear el título.

Este es el equipo que quiere el técnico, de su puño y letra

Le proponemos que, en una hoja, nos cuente cómo es el equipo que quería cuando llegó a Millonarios.

El equipo, al que no descarto llegar en algún momento, era este. Tres centrales, Román, Henríquez y Cadavid; dos volantes de marca, los laterales, el 10, que sigue siendo mi debilidad, y dos delanteros. Si no puedo jugar con el 10, juego 3-4-3. Teníamos enganches: Reina, Vásquez, Insúa, Máyer...

Muy al estilo de Marcelo Bielsa...

Sí, jugábamos así. Hay que encontrar estos jugadores (señala los laterales y los marca con flechas). Son difíciles de encontrar porque tienen un recorrido demasiado largo. Pensamos en (Déiver) Machado, pensamos que podíamos adaptar a (Kevin) Rendón. Todavía estamos trabajando para jugar con tres atrás; aún no está listo, pero no lo descarto.

Pero terminó cambiando a línea de cuatro.

Uno no puede ser tan ciego de no entender cuáles son las armas que teníamos y cómo utilizarlas para modificar. No era 4-4-2, era 4-3-1-2. Reina subía y formaba el 4-2-2-2. Cuando jugábamos como local, íbamos todos. Pero de visitante, íbamos todos también y atrás estábamos flojos. Encontramos a Mackalister y empieza a hacer esto, el “desorden” (empieza a pintar las diagonales). Cuando estemos bien otra vez, Fabián y Rafa hacen la contención. Ya lo hemos variado: en Cúcuta sacamos el enganche y pusimos a Agudelo, terminamos jugando 4-3-3.

Contra Patriotas también hicimos ese cambio, siempre pensando en este, el arco de enfrente (y lo señala con un círculo). Por eso me han pegado tanto...

GABRIEL MELUK
Editor de DEPORTES
@MelukLeCuenta

JOSÉ ORLANDO ASCENCIO
Subeditor de DEPORTES
@josasc

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