Nariño, `El revolucionario integral'

Nariño, `El revolucionario integral'

14 de agosto 2015 , 04:55 p.m.

Antonio de la Santísima Concepción Nariño y Álvarez nació en Santafé de Bogotá, el 9 de abril de 1765 y murió en Villa de Leiva, el 13 de diciembre de 1823. Fue el tercer hijo de una familia de padre y abuelo materno de origen español. Desde muy joven sufrió de problemas respiratorios, los cuales lo aquejaron a lo largo de su vida y en sus numerosos encierros. Debido a estos males no pudo ingresar a los Colegios Mayores de la ciudad, con lo cual fue prácticamente un autodidacta. Su educación se basó principalmente en la amplia biblioteca de su abuelo de donde nació la pasión por los libros. Esta afición lo llevo años después a ser el librero de la ciudad y tener un negocio de compra y venta de libros.

Durante su juventud aprendió francés leyendo a Voltaire, los filósofos ingleses y los enciclopedistas franceses; además de autores como Buffon, Cervantes, Cicerón, Condillac, Alonso de Herrera, Iriarte, a Mirabeau y Montesquieu, entre otros. Estos conocimientos fueron rápidamente aprovechados en terrenos prácticos por el joven Nariño quien a los 16 años integró como subteniente abanderado al batallón de milicias Caballeros Corazas, al estallar la revolución de los Comuneros en 1781. Luego de este breve paso por la vida militar, viajó a Honda y a Cartagena, con el fin de ayudar la empresa familiar en las exportaciones de quina, añil y otros productos a las Antillas y España. Cuando apenas tuvo 20 años, contrajo matrimonio con Magdalena Ortega y Mesa, dama de la alta sociedad bogotana y tres años mayor que él. Era 1785 y la nueva familia crecería al siguiente año con la llegada de Gregorio y el siguiente con Francisco. Antoñito, su tercer hijo, solo nacería después de 1791.

Para este punto estalla en Europa la Revolución Francesa, suceso que aunque distante, años después afectaría estrechamente a Nariño. Mientras tanto, gracias a su notable posición económica y social, el Precursor contaba con casa propia en la Plazuela de San Francisco. Igualmente, organizó un Círculo Literario con amigos para leer y comentar libros subversivos y periódicos extranjeros. Así, su casa sirvió de cuartel a los primeros brotes que buscaban la emancipación. Según se cuenta, este círculo se llamó Arcano Sublime de la Filantropía y funcionó a modo de logia masónica. En julio fue 1799 fue nombrado tesorero interino de diezmos del Arzobispado de Santafé. Esto coincidió con la llegada a Santafé del nuevo virrey, José de Ezpeleta, quien ratificó en el cargo a Nariño, y con la proclamación de los Derechos del Hombre por la Asamblea Constituyente en Francia. Este nombramiento y su fama como comerciante lo hizo un personaje ilustre dentro de la ciudad.

Gracias al negocio de librero, Nariño se nutrió de los pensamientos de la Ilustración europea, los constituyentes norteamericanos y la Asamblea Francesa. Poco a poco, su actividad política incrementó y con la aparición en 1791 del primer número del Papel Periódico de Santafé de Bogotá, en cual colaboró para la instalación de la Imprenta Patriótica, en la Plazuela de San Carlos. Esta vinculación con el periodismo fue el caldo de cultivo que germinó la idea independentista que ya hace muchos años tenía Nariño en su cabeza. Así fue como en diciembre 1793, de manera clandestina, tradujo, imprimió y editó la Declaración de los Derechos del Hombre, cuya extensión no era más de cuatro hojas. Este hecho partió en dos la vida del llamado “Hombre de la dificultades”, llevándolo a múltiples penas a lo largo de su existencia. Lo drástico de tal hecho es contado por él mismo en uno de los tantos memoriales que a lo largo de su vida tuvo que escribir a las autoridades públicas y que fue redactado el 17 de abril de 1811: “(…) el origen de mis innumerables trabajos fue haber traducido e impreso los Derechos del Hombre en una imprenta propia, en que todo lo imprimía sin licencia, y a vista y consentimiento del Gobierno, y que estos impresos apenas se vieron cuando fueron quemados de mi orden, por sólo la advertencia de un amigo, sin que se encontrase un solo ejemplar que encabezar el proceso. Este solo paso me ocasionó la ruina de mi casa, y es el punto donde parte la historia de diez y seis años (sic) de prisiones, de ultraje, de hambre y miserias. De este solo paso, (me avergüenzo decirlo) parten el desprecio y la pobreza en que hoy me veo envuelto en medio de mis conciudadanos (…)

El oidor Mosquera acusó a Nariño de instigar con impresos algunos sucesos de rebelión posteriores y por esta imputación le fueron embargados sus bienes, incluida la biblioteca, la cual cuentan los historiadores tendría cerca de 6 mil ejemplares y donde se hallaron textos de autores prohibidos en ese entonces por el poder virreinal. Por esta causa estuvo preso 6 meses en el Cuartel de Caballería de Santafé. Sólo su cuñado, José Antonio Ricaurte, aceptó la defensa del proceso y redactó un documento de sólidas cualidades jurídicas. Este memorial fue calificado por la Real Audiencia como aun más subversivo que los mismos Derechos del Hombre y por esa causa se ordenó que fuera incinerado y Ricaurte fue enviado a prisión en Cartagena, donde murió diez años después. Como resultado de este proceso Nariño es enviado a España en calidad de preso y se escapa en la ciudad de Cádiz. Allí inició un recorrido por Europa buscando ayuda para la independencia y se encuentra con viejos amigos como Pedro Fermín de Vargas y Antonio Miranda. Su travesía por tierras europeas dura 9 meses en los cuales usa una identidad falsa. Para julio 1797 ya se tiene noticias en la Nueva Granada de su regreso en estas tierras. Disfrazado de campesino logró llegar Santafé pero es descubierto y obligado rendirse bajo la tutela del actual gobernante, virrey Pedro de Mendinueta. Nariño se entrega y es encarcelado en el Cuartel de Caballería. Allí debe presentar un informe al virrey sobre su periplo por Europa y elaborar un "Plan de reformas al Virreinato" con el cual logra de nuevo la libertad, pero el rey revoca la decisión. La situación económica de su familia debido al embargo aún se mantiene y su estado de salud se deteriora debido a los problemas respiratorios. Sin embargo, en este periodo llegan al hogar sus hijas Mercedes e Isabel. La salud de Nariño empeora en 1803 y los médicos recomiendan sacarlo de prisión y se traslada a su hacienda a orillas del río Fucha. Desde este lugar resurge su espíritu emancipador, del cual se nutrieron los ideales de la revolución y por cual también fue llamado el “Ideólogo de la Independencia”.

La sospecha de que Don Antonio Nariño y Álvarez fue el inspirador de algunos planes de rebelión en el año de 1809 como el del canónigo Andrés Rosillo dieron pie para que el 23 de noviembre de 1809, el nuevo Virrey, don Antonio Amar y Borbón ordenara su captura en Santafé de Bogotá con mandato de traslado a una cárcel en Cartagena. En su trayecto lo acompaña, también preso, Don Baltazar de Miñano y su hijo menor. Sin dinero para el trayecto en mula hasta el puerto de Honda, la situación del Precursor se torna cada vez más difícil, obligándolo incluso a vender sus pertenencias, pedir prestado y sujeto a recibir malos tratos que se prolongaron en todo su encierro. Estando en esta ciudad recibe la noticia de que la esposa del virrey había profetizado que su fin seria el pudrirse hasta la muerte e incomunicado en una de los Calabozos de Bocachica en Cartagena. Desde ese momento, Nariño busca la forma de escapar y logra su cometido en la población de El Banco, donde se fuga con su hijo con destino a Santa Marta.

Estando en esta ciudad es delatado y el 20 de diciembre es de nuevo aprehendido. Con grillos y cadenas es llevado a los calabozos del castillo de San José de Bocachica en Cartagena y luego de cuatro meses a las cárceles de la Inquisición debido a que las fuertes condiciones de reclusión deterioraron su salud, tal como él mismo relata: “… (en Bocachica) se me mantuvo cuatro meses, enfermo, cargado de prisiones, sin consentirme, ningún auxilio de la medicina, privado absolutamente de toda comunicación, a tres leguas de la ciudad, sin pasarme tampoco ningún diario, y entre tanto embargado mis bienes”.

El destino para Nariño era la muerte en Cartagena o su destierro a Puerto Rico, donde por orden virreinal sería ejecutado. Sin embargo, la ayuda de Enrique Somayor, quien le dio posada a su hijo en Cartagena y la llegada a este puerto del español Don Antonio Villavicencio, cambiaron la suerte de este prócer. Gracias a las gestiones de Villavicencio, Nariño recobró su libertad un mes antes de que se produjera el celebre grito de independencia del 20 de julio de 1810. Sin embargo, solo regresó a Santafé el 8 de diciembre del mismo año ya que el nuevo gobierno criollo tenía sus recelos ante la influencia política de esta figura y retrasó su regreso. Como señala el historiador Alberto Miramón: ”Nariño era considerado por los hombres que componían la Suprema Junta, casi igual que por la autoridades coloniales, como el revolucionario integral, audaz, que traductor de los Derechos del Hombre y viajero por la Francia del Terror, tenía los principios y la experiencia de las normas políticas más radicales y extremistas”.

De esta forma, el Precursor es nombrado el 22 de diciembre como secretario del Congreso de la Constitución con lo cual se espera disminuir su influencia política. Con esto se inicia un periodo de diferencias internas entre centralistas y federalistas. Nariño partidario del primer sistema de gobierno y Jorge Tadeo Lozano, en calidad de presidente de la Suprema Junta, como abanderado del segundo. Los intentos por acallar las ideas de Nariño al mantenerlo en cargo de poca importancia, solo sirvieron para revivir en él la pasión periodística y así fundó el 14 de julio de 1811 (aniversario de la revolución francesa), La Bagatela, primer periódico político del país; donde difundió y propició el debate político. En ese mismo mes, muere su esposa.

No pasó mucho tiempo para que la figura de Nariño volviera a ser aclamada por el pueblo en general. “Don Jorge Tadeo Lozano, incapaz de contener el motín, se siente igualmente incapaz de mantenerse en su puesto. Su renuncia cae sobre la asamblea de un momento a otro, facilitando así el avance de los acontecimientos. Se procede incontinente a nombrarle un reemplazo y Nariño frenéticamente es aclamado como tal”[1], indica Jorge Ricardo Vejarano. En el poder Nariño enfrenta las luchas internas entre centralistas y federalistas que amenazaban con destruir el nuevo gobierno pues aún se libraban batallas para la reconquista Española. En abril del 1812 hizo aprobar una nueva Constitución de Cundinamarca, y declaró la independencia absoluta de España. Es así como El Colegio Electoral decretó el desconocimiento total y la separación absoluta de España y de su rey Fernando VII. Para sostener tal determinación, a Nariño se le confiere el titulo de dictador en propiedad para comandar la Campaña del Sur en 1813, la busca la liberación de Quito y asegurar la independencia del Nuevo Reino. En esta campaña cae preso y es llevado a Pasto. Después de 13 días es conducido con grilletes a Guayaquil, Ecuador y luego es embarcado en el puerto del Callao. Su destino final fue la cárcel Real de Cádiz en España.

Por otra parte, mientras el Precursor se mantenía cautivo, en América se libraba una cruda avanzada de reconquista a la cabeza del español Pablo Morillo. Pero eso no mermó a Nariño, que preso en Cádiz, escribió tres cartas contra Morillo bajo el seudónimo de Somoyar. En marzo de 1820, Nariño recobra su libertad y huye con destino a América con el propósito de conversar con el libertador Simon Bolívar, quien reconoce la labor de este ideólogo y lo nombra vicepresidente interino de la Gran Colombia. Ya envejecido, Nariño recibe la indiferencia de los nuevos políticos y renuncia al cargo dado por Bolívar tiempo después. De allí en adelante, se embarca en elecciones políticas para diferentes cargos, teniendo como contrincante a Francisco de Paula Santander y acumula varias derrotas.

Su estado de salud se deteriora, sufriendo fiebre a raíz de la hidropesía (retención de agua en los tejidos y la tisis o tuberculosis que lo ha acompañado más de la mitad de su vida y que da cuenta de su pasado en las prisiones. Estas dos cosas forzaron a Nariño a retirarse de la vida pública. Derrotado y enfermo, en agosto el Precursor resolvió alejarse de la vida pública en Cúcuta. En 1823 sus detractores en el Congreso de Cúcuta lo acusaron de traidor a la patria por su arresto en Pasto y los ataques políticos se hicieron más fuertes. De nuevo, ante el Senado, Nariño realiza un defensa admirable y sale absuelto. En agosto de ese mismo año pidió trasladarse a Villa de Leyva con el fin de mejorar su tan deteriorado estado salud y el 13 de diciembre fallece debido a las complicaciones de su enfermedad. Sus restos reposan en la Catedral Primada en Bogotá. La casa donde fue criado estaba ubicada en los terrenos del actual Palacio Presidencial, de allí el nombre de “Palacio de Nariño”.

Camilo Calderón Acero

 

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