Estrella de 89 años

Estrella de 89 años

Harper Lee rompe records y crea controversia.

13 de agosto 2015 , 06:20 p.m.

Una novela escrita hace décadas por la autora de un solo libro –el clásico ‘Matar un ruiseñor’– rompió el récord de ventas de ficción para adultos en el primer día de aparición. ‘Go Set a Watchman / Ve por un Centinela’ vendió más de un millón de copias solo en EE. UU. en su primera semana y la casa editorial Harker Collins prepara otras 3.3 millones de copias. Ni reinos mágicos (como en las novelas de Harry Potter), ni relaciones sadomasoquistas (como 50 sombras de Grey), que encabezan las listas de los más vendidos. Go Set a Watchman, en efecto, no tiene nada de sexy como para convertirse en semejante éxito editorial que excede todas las expectativas. Tampoco es debido a la seducción de la célebre autora, Harper Lee, quien ahora tiene 89 años. Ni a la excelencia literaria del libro que ha recibido reseñas negativas de la crítica por carecer de la coherencia y la cuidadosa prosa que caracterizan a Matar un ruiseñor. “Este libro es difícil de reseñar porque nunca fue destinado a ser publicado”, escribe uno de ellos en la revisión para Amazon, “es más bien un documento histórico que una novela”.

Lo que ha contribuido al éxito es que desde mucho antes de aprobar la publicación de Go Set the Watchman, Harper Lee era reconocida como la autora de una de las obras icónicas más importantes sobre política racial en el sur profundo de EE. UU. Matar un ruiseñor figura entre las 100 mejores novelas escritas. Aparecida en 1960, ganó el premio Pulitzer y es parte del currículo de estudios en las escuelas americanas. Además, se convirtió en clásico del cine con la actuación de Gregory Peck en el rol de Atticus Finch, un abogado viudo que logra, con su defensa, algo nunca visto en el condado de Maycomb: la absolución de un joven negro acusado de violar a una mujer blanca.

Desde entonces Harper Lee, quien nació en Monroeville, Alabama, en 1926, y está ciega y sorda, no había publicado nada. Teniendo dificultades con la fama que le trajo Matar un ruiseñor, se retiró a su pueblo natal donde ha vivido lejos del mundo literario que la aclama. Hubo un tiempo cuando corrieron rumores devque el libro en realidad había sido escrito por su amigo de infancia Truman Capote.

Pero el verdadero secreto del éxito de Go Set the Watchman está en las numerosas controversias surgidas pre y pos publicación. Una de estas tiene que ver con el hecho de que Alice Lee, la hermana mayor de Harper, una reconocida abogada y líder comunal, que la había protegido siempre, murió el año pasado, dejándola sola, vulnerable y a merced de abogados, agentes literarios y editores quienes la habían rondado por décadas tratando de aprovechar el legado literario de la reclusa autora. La hermana tenía 103 años. Las teorías sobre manipulación inescrupulosa de la desvalida anciana por parte de abogados y otras personas del mundo literario americano abundan estos días.

Otra gran controversia tiene que ver con la calidad literaria del libro. 55 años después de Matar un ruiseñor, la ‘nueva’ novela sorprende a lectores y críticos literarios porque Atticus Finch, centro moral de la historia, aparece ahora como un envejecido abogado artrítico, racista y en papel de ‘vigilante’. En esta historia, la voz del libro que en Matar un ruiseñor es la hija de Atticus, es ahora una mujer joven que regresa a casa para encontrarse con las actitudes racistas de su padre, quien tiene vínculos con el Ku Klux Klan. El Atticus del primer libro, que el mundo conoce y admira como símbolo de honestidad, decencia y justicia, es en el segundo un viejo cascarrabias, provinciano, racista.

Ve y pon un centinela, obra inédita escrita hace 50 años por Harper Lee, la escritora del bestseller, ganador del Premio Pulitzer, Matar a un ruiseñor.


La explicación es que Go Set the Watchman fue la versión original que Harper Lee envió a diferentes editores. Una especie de borrador que se convirtió en To Kill a Mokingbird cuando un editor le aconsejo concentrarse en la hija de Finch, como personaje central, lo cual fue como abrir una puerta secreta a su imaginación que le permitió encontrar su voz. Cualquier duda sobre la erudición literaria de Go Set a Watchman, en todo caso, se ha visto ahogada por la música estridente de las cajas registradoras de abogados, agentes literarios, casas editoriales y librerías. Una música que Harper Lee no escucha porque está sorda.

CECILIA RODRÍGUEZ

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