El 'yate' 123 se hunde

El 'yate' 123 se hunde

No se ha asumido con seriedad su renovación, que ya presenta problemas de obsolescencia.

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11 de agosto 2015 , 08:27 p.m.

En medio de las peleas no tan transparentes respecto a la contratación, pagos y funcionamiento del número único de seguridad y emergencias 123 (Nuse) de Bogotá, queda la sensación de que el problema central es de recursos y de actualización técnica del 123. La verdad es que, hasta el momento, ninguno ha sido claro respecto a cómo se va a resolver este problema que viene desde 2005, que ha demandado millonarios recursos públicos y no ha funcionado como debiera en materia de seguridad y atención de emergencias.

Uno de los principales problemas que ha tenido el 123 es que desde el 2004 se le entregó al Fondo Vigilancia de Seguridad el montaje y operación de este sistema y no a la Secretaría de Gobierno. De esa época a la fecha, el Fondo ha sido una rueda suelta que maneja recursos por fuera de la política de seguridad, decide a su antojo en qué invertir, y la propuesta del 123 se constituyó, desde ese momento, en un proyecto más de inversión y, en algunos casos, de “puestos para satisfacer la demanda de algunos políticos” y no como un desarrollo técnico de coordinación interinstitucional de las agencias de seguridad, justicia y de socorro para atender oportunamente las necesidades de los ciudadanos en estas materias. Con cada nuevo gobierno o gerente del Fondo se cambia a quienes atienden las llamadas de auxilio de los ciudadanos.

Este manejo, más financiero y político que técnico, llevó a que se consultara muy poco a la Policía, Salud, Fopae, Bomberos, XIII Brigada, Cruz Roja, Defensa Civil, Policía de Tránsito, Fiscalía, entre otras, sobre la manera como debería funcionar este sistema, sobre los desarrollos tecnológicos, su mantenimiento, actualización y el profesionalismo de quienes diariamente manejan y atienden los requerimientos de seguridad y socorro de los ciudadanos.

La falta de liderazgo, dirección y gestión del 123 por parte de la Secretaría de Gobierno llevó a que, desde el 2005, el 123 no tuviera una sola cabeza responsable, sino cuatro, el Fondo, la ETB, el operador y, en algunos casos, la Secretaría, situación que hasta hoy persiste.

Desde cuando se puso en funcionamiento el 123 en el 2005, las distintas administraciones distritales han elaborado y ejecutado proyectos de repotenciación de este sistema, pero no se ha asumido con seriedad su renovación, que ya presenta problemas de obsolescencia que ponen en riesgo su funcionamiento y la seguridad de los ciudadanos. 

HUGO ACERO
Experto en seguridad

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