Los 'esclavos' en poder del grupo Sendero Luminoso

Los 'esclavos' en poder del grupo Sendero Luminoso

Fuerzas Armadas y Policía de Perú rescataron a 21 adultos y 33 niños secuestrados por la guerrilla.

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11 de agosto 2015 , 08:17 p. m.

El rescate de 54 pobladores que habían permanecido secuestrados durante décadas por Sendero Luminoso en la selva central de Perú recordó que este grupo armado todavía no puede ser derrotado en su último bastión, el valle de los ríos Apurímac, Ene y Mantaro (Vraem), donde sobrevive gracias a su alianza con el narcotráfico.

Las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional de Perú rescataron a 21 adultos y 33 niños tras dos operativos el 27 y 31 de julio.

La liberación de los cautivos se produjo en la provincia de Satipo, departamento de Junín, en un sector conocido como San Martín de Pangoa, en la margen derecha del río Ene, uno de los tres afluentes de este valle donde permanece la última facción senderista y donde se produce la mayor cantidad de hoja de coca que comercializa el narcotráfico en Perú –3,6 toneladas anuales por hectárea de un total 18.845 hectáreas de cultivos ilegales, según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC).

Los hombres, mujeres y niños rescatados, muchos de ellos secuestrados hace 30 años, pertenecen en su mayoría a la etnia asháninka, asentada históricamente en esa región. Hoy se encuentran en la base policial Los Sinchis, en el distrito de Mazamari, donde reciben atención médica y alimentación, a la espera de que las autoridades resuelvan cuál será su próximo destino.

Pero la gran pregunta que circula es ¿cómo fueron secuestrados y en qué condiciones permanecieron hasta su liberación?

El Ministerio de Defensa de Perú informó que los 54 liberados formaban parte de las “masas cautivas” que Sendero Luminoso solía tener bajo su dominio desde la década de 1980 para adoctrinar a los pobladores de las zonas rurales del país, obligarlos a realizar trabajos forzados y embarazar a las mujeres para que sus hijos se unan a las facciones armadas del grupo terrorista cuando llegaran a la adolescencia.

Triste realidad

Estos niños de entre 12 y 15 años son conocidos como ‘pioneritos’ y se estima que al menos un centenar de ellos permanecen cautivos en las zonas más inaccesibles del Vraem, en campamentos a las órdenes de los hermanos José y Jorge Quispe Palomino.

Ambos senderistas son considerados actualmente los máximos cabecillas de este grupo terrorista.

Pedro Yaranga, analista experto en temas de terrorismo y narcotráfico, le explicó a EL TIEMPO que el rescate fue un golpe importante contra la organización de Sendero Luminoso principalmente porque los remanentes terroristas “se ‘abastecen’ de estos niños cuando llegan a los 12, 13 o 14 años para formar las columnas armadas. Y eso es lo que se ha evitado en este caso”.

El experto agrega que el centenar de ‘pioneritos’ que aún quedan en el Vraem permanecen en las márgenes izquierdas de los ríos Ene y Mantaro.

Son hijos de los mandos medios y altos de Sendero Luminoso que se encuentran en campamentos en la zona por donde más se desplazan las columnas armadas. Ante cualquier intento de ingreso de las Fuerzas Armadas, las facciones senderistas van a responder con las armas de guerra que poseen”, agrega.

Por su parte, Jaime Antezana, también especialista en temas de terrorismo y narcotráfico, explica que, efectivamente, los 54 liberados fueron arrancados de sus comunidades por Sendero Luminoso entre 1987 y 1988, como parte de los enrolamientos forzosos que realizaba esta agrupación hasta la década de 1990. Sin embargo, el experto agrega que estos pobladores cautivos fueron abandonados a su suerte por los senderistas hace algunos años.

“En términos estrictos, esta población ya no se encontraba cautiva porque fue abandonada progresivamente por los senderistas. Era una población que ya se había adaptado a la zona, había logrado un modus vivendi”, dice Antezana.

Los pequeños

Con respecto a los ‘pioneritos’, Antezana considera que “son hijos de los narcotraficantes que se hacen llamar senderistas”.

Para este experto, Sendero Luminoso pasó de ser una agrupación terrorista a un grupo de narcotraficantes. “Se siguen llamando senderistas, pero ya no lo son, desde 1993. Es una organización que no secuestra, no les interesa tener población cautiva ni enrolar forzosamente a nadie porque eso les cuesta dinero. Pero sí tienen niños en campamentos, que son sus hijos, hijos de los narcotraficantes”.

En octubre de 1993 Abimael Guzmán, exlíder y fundador de Sendero Luminoso, admitió su derrota en una carta dirigida al entonces presidente Alberto Fujimori. Para muchos analistas, esta derrota pública hizo que los remanentes senderistas se alejaran de la doctrina denominada ‘Pensamiento Gonzalo’ (el alias de Guzmán), aunque seguían considerándose una agrupación marxista, leninista y maoísta.

El analista Pedro Yaranga prefiere ser cauto y no dar por sentado que Sedero Luminoso dejó de ser un grupo terrorista.

“Hay que tener cuidado porque, cuando Sendero empezó sus acciones en los años 80, se pensaba que solo era una banda de abigeos y, recién después de ocho años, el Ejército empezó a investigar y luego determinó que ese grupo tenía objetivos políticos, militares y tácticos. Entonces, decir que este grupo son simplemente sicarios del narcotráfico o narcotraficantes creo que es menospreciar su peligrosidad”, afirma.

Paola Pinedo García
Para EL TIEMPO

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