Primarias en Argentina: amarga victoria para el kirchnerismo

Primarias en Argentina: amarga victoria para el kirchnerismo

Daniel Scioli no logró ventaja necesaria para una victoria segura en primera vuelta de elecciones.

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10 de agosto 2015 , 08:01 p. m.

Fue en Madrid. Un 3 de marzo de 1996. Un día antes el Partido Popular había ganado las elecciones generales tan solo por unas décimas porcentuales.

José María Aznar comenzaba a sufrir para poder formar gobierno y así reemplazar al del socialista Felipe González, que ya comenzaba a expirar. Pero fue el socialista Alfonso Guerra el que definió aquellas elecciones como nadie ante un grupo de periodistas y dirigentes: “Nunca hubo una victoria tan amarga y una derrota tan dulce…”.
Semejante rótulo fue exclusivo de aquella jornada electoral hasta ayer cuando la frase pudo haberse argentinizado, pues el kirchnerismo se hizo con una victoria triste y la oposición con una dulce derrota, según los parámetros del exvicepresidente español.

La prueba más evidente es que en la noche del domingo, mientras el candidato oficialista, Daniel Scioli, intentaba celebrar su 38,45 por ciento y leve diferencia sobre el derechista Mauricio Macri, la presidenta de Argentina, Cristina Kirchner, se apiadó de sus gobernados y decidió mantenerse en silencio. No participó del acto en el mítico Luna Park de Buenos Aires.

Macri se quedó con el 30,01 por ciento. Mucho más de lo que esperaba el jefe de Gobierno porteño, quien en las últimas semanas había dado muestras de no tener mucho interés por la presidencia.

Había cometido todos los errores posibles. Los suficientes para perder algunos puntos porcentuales en el camino.
El tercero en discordia fue el exjefe de Gabinete de los Kirchner Sergio Massa, quien obtuvo el 20,64 por ciento y quien se convirtió ahora en una especie de árbitro de lo que vaya a pasar en las presidenciales del 25 de octubre.
Massa lanzó un llamado al resto de la oposición para alcanzar un acuerdo programático. Ya le respondió positivamente Macri, mientras el gobierno buscará trabajar sobre esos votantes, como lo anticipó Scioli.

Las primarias arrojan dos resultados evidentes. El primero es que la factibilidad de que todo termine en el primer balotaje (segunda vuelta) de la historia en el país es alta.

Y el segundo es que comenzó el tiempo de descuento para el kirchnerismo después de 12 años en el poder.

El talón de Aquiles

“No será fácil para Scioli. Primero fue un candidato incómodo para el kirchnerismo (...). Ahora que logra unificar al peronismo y hacer que este digiera al kirchnerismo, le aparece otro talón de Aquiles como Aníbal Fernández y un escenario difícil como es enfrentar a la oposición en un balotaje”, explicó Julio Bárbaro, exdiputado peronista y uno de los hombres más lúcidos de ese movimiento.

Y es que Fernández, actual jefe de Gabinete y candidato vencedor en las primarias para la estratégica gobernación de Buenos Aires, fue acusado hace unos días de liderar una banda dedicada a la exportación de efedrina hacia México y de ser el autor intelectual del triple crimen cometido el 7 de agosto del 2008 contra tres empresarios farmacéuticos vinculados a los carteles de la droga mexicanos.

Fernández no logró defenderse de la acusación que lanzó Martín Lanatta, uno de los asesinos materiales que cumple cadena perpetua y que fue un allegado al funcionario y a gente de su confianza. De allí que de cara a la campaña aparezca como el eslabón más débil del kirchnerismo y el blanco perfecto para la oposición.
“Fernández es el candidato a gobernador ideal para la oposición ya que la elección se definirá en la estratégica provincia de Buenos Aires. De no cometer errores, la oposición no debería tener inconvenientes en forzar un balotaje”, explicó el analista Julián Hermida.

Y es eso, justamente, lo que ayer celebraban Macri y sus aliados. Que después de penar durante años, de ser más funcionales al poder de los Kirchner que una alternativa válida al proyecto oficialista, el electorado los puso –muy a pesar de sus esfuerzos– en una situación de privilegio para tratar de acabar con 12 años de kirchnerismo en el poder y con 28 años de peronismo en la provincia de Buenos Aires.

Para Hermida como para Bárbaro, “la elección de octubre está más abierta que nunca” y todo dependerá de cómo se mueva la oposición y “de cómo se manifieste la economía en los próximos dos meses”.
Otro factor para tener en cuenta es saber si de aquí a octubre la dinámica política se sigue desarrollando como hasta ahora, donde oficialismo y oposición se midieron en una carrera de errores. En ese caso, “ganará quien se equivoque menos”, reflexiona Bárbaro.

Por lo pronto, la victoria amarga del kirchnerismo y la derrota dulce de la oposición ya deja sus lecturas y todos los caminos abiertos.

Así funcionan las presidenciales

En Argentina un candidato puede ser elegido como presidente en la primera vuelta si consigue el 45 por ciento más uno de los votos o si se hace con el 40 por ciento más uno de los sufragios si tiene una diferencia de 10 puntos sobre el segundo candidato. De lo contrario, los dos más votados van a segunda vuelta.

José Vales
Corresponsal de EL TIEMPO

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