Mala nutrición, tanto por carencia como por exceso

Mala nutrición, tanto por carencia como por exceso

Con una investigación realizada en todos los estratos, formularán el Plan de Seguridad Alimentaria.

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10 de agosto 2015 , 07:59 p.m.

La zona nororiental de la ciudad: Manrique, Campo Valdez, Aranjuez, Popular 1 y Popular 2, Carpinelo y Granizal es donde mayor desnutrición y problemas alimenticios se presentan. A diferencias de comunas como El Poblado o Laureles, donde los índices son más bajos.

Eso muestran los hallazgos preliminares del Perfil de Seguridad Alimentaria y Nutricional de Medellín 2015, que pretende describir el acceso, las prácticas y los cambios alimenticios de los hogares medellinenses.

Sandra María Urrego, coordinadora de investigación de la Unidad Alimentaria, dijo que la situación de malnutrición en algunas zonas de la ciudad es fruto de la gran concentración poblacional, además de los elevados índices de natalidad, la dificultad para acceder a trabajos formales, el poco nivel educativo y la ignorancia en temas nutricionales y alimenticios.

“Estas personas consumen menos cantidad y calidad de alimentos e inclusive tienen que dejar de comer una o dos comidas al día. Esto arroja unos puntajes que aún no tenemos, pero a través de la Universidad de Antioquia estamos en ese proceso de análisis”, agregó la coordinadora.

Por el contrario, en los estratos socioeconómicos más altos, los investigadores encontraron mejores condiciones nutricionales, lo que sin embargo, no es garantía de que no existan problemas alimenticios por sobrepeso. A diferencias de los estratos bajos, en estos sectores consumen mayor variedad de alimentos.

Hoy en día la problemática no es solo el déficit o el hambre, sino de una malnutrición por exceso. Medellín tiene unos niveles que presentan problemas epidemiológicos por el consumo excesivo, que también afecta la calidad de vida de las personas y el potencial humano”, dijo Jaime Alberto González, coordinador del Sistema de Gestión Alimentaria.

Para el coordinador, los habitantes, sobre todo los que tienen menos ingresos y nivel educativo, deben ser educados para el consumo de alimentos con altos niveles nutricionales. Para él, la ignorancia es el factor primordial que hace que una persona prefiera comprar una gaseosa a una botella de leche o un paquete de papas a tres bananos.

En el estudio de campo, que comenzó en mayo y se extendió hasta el 30 de julio pasados, los investigadores encuestaron a 3.040 hogares, de todos los estratos y comunas de la ciudad.

El objetivo, señaló González, es determinar el nivel de seguridad alimentaria y el estado nutricional de los integrantes de los hogares urbanos y rurales y establecer sus determinantes individuales y familiares.

Con los resultados, la Alcaldía formulará el Plan Municipal de Seguridad Alimentaria y Nutricional para los próximos 12 años, que debe responder a la realidad y necesidades de la población.

“Este nuevo plan debe comenzar a regir en el 2016 y en él debe estar cada una de las problemáticas nutricionales y alimenticias de cada zona. Esta tarea fue impuesta por el Concejo de Medellín, por ello se comenzó el estudio”, dijo González.

Hasta ahora, por medio de un contrato interadministrativo de la Alcaldía, investigadores de la Universidad de Antioquia de la Escuela de Nutrición y Dietética, visitaron y entrevistaron en tres oportunidades estos hogares para recoger datos sobre la dinámica alimentaria de cada uno de los integrantes de la familia.

En el trabajo de campo los investigadores tomaron medidas de peso y estatura, además de algunas muestras bioquímicas a niños y adultos.

“La primera visita fue para levantar información socioeconómica y demográfica general. Es decir, cuántas personas habitan en cada vivienda, el ingreso mensual de sus integrantes y qué percepción tienen de la forma en que se alimentan”, dijo Urrego.

La funcionaria explicó que la tercera inspección fue con el objetivo de evaluar la condición nutricional de cada persona y así saber si existe desnutrición u obesidad. Por último, evaluaron la ingesta alimentaria durante el día anterior, lo que permitió conocer qué consumen los habitantes de cada comuna.

“A la vez, se hizo una caracterización de los expendios de alimentos, como la central mayorista y minorista, las tiendas y minimercados, para identificar información clave de lo que se consume”, dijo Urrego.

Con esto, señaló la coordinadora, además de formular un plan de contingencia para prevenir el desabastecimiento de alimentos imprescindibles en la canasta familiar, la Administración Municipal también busca que los habitantes tengan un consumo saludable de alimentos.

En este momento, la Universidad de Antioquia se haya realizando el análisis de esta información que será comparada con el informe que se realizó en el 2010. Los resultados serán entregador en septiembre de este año.

PAOLA MORALES ESCOBAR
EL TIEMPO
Medellín

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