Meluk le cuenta... (Justicia: no metieron la mano)

Meluk le cuenta... (Justicia: no metieron la mano)

¿Cómo se enteró de que la jugada era ilegal si no está permitido revisar el video?

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09 de agosto 2015 , 10:06 p. m.

La jugada es así: el balón es centrado desde la banda izquierda, a todo el frente de la cara del arco de Uniautónoma. El portero no puede agarrarlo ni manotearle (¡salió horrible, sin convicción, ni seguridad!), que siguió derecho.

El jugador de Envigado, que venía a toda carrera, trata de tocar la pelota (con soplarla la metía), pero cayéndose, falla. Al zaguero de Uniautónoma que corría detrás de él, a ver si lo detenía, le rebota la pelota, que luego pega en la mano del jugador de Envigado y se va adentro.

El árbitro, Éder Vergara, da el gol de Andrés Mosquera, que sale a celebrarlo hasta el banquillo de su equipo y hace un gesto de saber que ha metido el balón con la mano... Pero come callado, mientras el arquero de Uniautónoma y todos sus compañeros, con cara de llanto, les piden al árbitro, al juez de línea y al cuarto oficial que no vayan a meter la pata...

Pasan y pasan los minutos y los jugadores de Envigado, empezando por Mosquera, que sabe que metió el gol con la mano, se hacen los de las gafas. La jugada es ilegal, el gol es con la mano, pero como ya lo dieron... Eso es, sin embargo, como ver que a una persona se le cae la billetera y en lugar de avisarle se la deja ir para agarrarla. Pues no se dio cuenta, dirán. Como no se daba cuenta el juez.

El árbitro insiste en que es gol, pero el reclamo de los jugadores de Uniautónoma, que lo hacen hablar con el asistente, que parece que le dijera que cree que el jugador metió el balón con el pecho. También conversa con el cuarto oficial... Finalmente, Vergara cambia la decisión y hace justicia: no convalida la jugada y amonesta a Mosquera, que se estaba pasando de vivo. Callar es a veces una manera de mentir o, en este caso, de hacer trampa.

Los jugadores de Envigado saben en el fondo que la decisión es correcta, justa. Solo protesta algo el capitán, Andrés Orozco. El partido se reanuda y un par de minutos después (en la que para colmo Envigado sufre una justa expulsión) se acaba el primer tiempo. De camino al túnel, hablan con el árbitro y con el asistente.

Fue un golpe accidental el del balón con la mano. No la grosería intencional de Lazaga, que le permitió al Cúcuta subir a la A.

El juez sudó petróleo (¡seguro!), pero acertó. ¿Cómo se enteró de que la jugada era ilegal si no está permitido revisar el video? El DT de Envigado, Juan Carlos Sánchez, se escandaliza porque asegura que alguien tuvo que llamar al cuarto árbitro para decirle que por la TV se vio la mano. “Es la primera vez que veo que se usa el video para dar marcha atrás a una decisión. Eso no es permitido”. Y criticó a su colega, Giovanny Hernández, quien, según él, decía que lo habían llamado para decirle lo que mostró la TV. Un tema complejo, cierto.

Pero hubiera preferido que Mosquera hubiera hecho como Miroslav Klose, el supergoleador de los Mundiales, que en un partido de la liga italiana anotó un gol con la mano y arrepentido, en un arrebato de honestidad, alcanzó a reflexionar y le confesó al árbitro su pecado y pidió que anulara el gol. Como cuando otra vez, en la Bundesliga alemana, hizo que un juez corrigiera un penalti que le dio por una falta que no recibió.

O como cuando un DT de Dinamarca, Morten Olsen, ordenó que se errara a propósito de un penalti en un juego contra Irán. Un jugador agarró con las manos el balón dentro de su área creyendo que el central había pitado el final del primer tiempo; pero el pitazo fue en la tribuna, y no del juez, que inmediatamente señaló el punto blanco.

Este fin de semana circuló en las redes sociales un video en el que el equipo Doncaster, de la tercera de Inglaterra, dio una lección cuando uno de ellos hizo un gol sin querer al devolver el balón al arquero del Bury. Pero inmediatamente dejaron que el equipo rival empatara.

Juego limpio, eso es todo. Si este domingo Andrés Mosquera y su técnico confiesan desde el principio el gol con la mano, hoy sería una superlección, pero casi hacen equivocar gravemente al juez Vergara, que, por fortuna y como haya sido, no cometió una injusticia.

Eso sí, deberá responder ahora por la forma como se enteró de la mano...

Tremenda paradoja.

Meluk le cuenta…

GABRIEL MELUK
Editor de Deportes
@MelukLeCuenta

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