Semblanza de Julio Guerrero Caraballo, promotor del deporte colombiano

Semblanza de Julio Guerrero Caraballo, promotor del deporte colombiano

Anécdotas de la vida de 'el Don King colombiano' quien falleció el pasado 2 de agosto.

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08 de agosto 2015 , 09:20 p. m.

Una tarde de septiembre de 1986, tras un inesperado corte comercial, el locutor deportivo Édgar Perea Arias regresó al aire en su muy escuchado programa radial ‘Comentando los deportes’ con el anuncio de una llamada internacional que originaría la noticia del segundo semestre en Barranquilla, el Caribe y Colombia.

Segundos después, al aire estaba, desde Ciudad de México, el presidente del Consejo Mundial de Boxeo (CMB), el mexicano José Sulaimán, anunciando que había vía libre para que la tercera defensa del campeón mundial del peso gallo, el colombiano Miguel ‘Happy’ Lora, contra el estadounidense Alberto Dávila, se realizara en Barranquilla.

–Presidente Sulaimán: esa pelea se efectuará en el recién inaugurado estadio metropolitano de fútbol, con más de 60 mil personas en las gradas –aseguró Perea Arias.

Tras el agradecimiento del dirigente mexicano, por el bien del boxeo, de ‘Happy’ Lora y de Colombia, el locutor lo despidió con otro anuncio:

–Será todo un éxito, porque en este momento ha nacido la sociedad de Édgar Perea y Julio Guerrero Caraballo. Este es un matrimonio que no lo separa nadie, caballero… Julio Guerrero Caraballo es ‘el Don King colombiano’…

Con ese calificativo, ‘El campeón’ Perea tenía razón. Don King, el estadounidense, era el amo y señor del boxeo mundial. Y Julio Guerrero Caraballo, en Colombia, era el único capaz de organizar espectáculos boxeriles que hoy en día aún nadie en el país ha podido presentar.

En lo que no tenía razón el locutor era en lo del matrimonio. Antes del 15 de noviembre de ese 1986, día de la pelea que Lora le ganó a Dávila por decisión unánime de los jueces, el matrimonio se había roto. Y Guerrero Caraballo, que murió el pasado domingo en Barranquilla –debido a un cáncer de hígado que lo mantuvo en una clínica desde el 24 de julio–, no descansó hasta verlo sancionado en la radio.

Primero el béisbol

Julio Alfredo Guerrero Caraballo nació en Cartagena, el 3 de abril de 1928, en el hogar de Prisciliano Guerrero Pacheco y Úrsula Caraballo Taborda, quienes al poco tiempo se trasladaron a Barranquilla, donde fue un enamorado del béisbol.

“Entre 1944 y 1945, en el equipo Firestone, de segunda categoría que jugaba en el estadio municipal, actué en compañía de Efraín ‘Caimán’ Sánchez, que también practicaba fútbol, deporte que eligió después y fue figura mundial”, recordó en una entrevista a este periodista de EL TIEMPO, con quien dialogaba con frecuencia desde Fundación (Magdalena), donde vivía con una de sus hijas.

Guerrero Caraballo era primera base y jardinero. Y como tal representó al Atlántico en las Olimpiadas Nacionales de Santa Marta, en 1950. Bateó para promedio de .600, el mejor como inicialista, pero no fue tenido en cuenta para una selección colombiana que participaría en unos juegos en Guatemala.

A los pocos días se encontró con dos dirigentes de la entidad nacional beisbolera en Cartagena y estos se sorprendieron al verlo en la ciudad. Hace cinco años, Julio recordó el diálogo a este periodista.

–Yo nací aquí –les dijo Guerrero.

–Pensamos que eras de Barranquilla y por eso no te llevamos a la selección –respondió uno de ellos.

Guerrero, que hasta la muerte fue un hombre de carácter fuerte, no dijo nada, sino que descargó un ataque físico contra ambos…

Y se fue al profesionalismo, jugando para Cerveza Águila, el mismo día que inauguraron las luces del estadio Tomás Arrieta, de Barranquilla. “Ese día le bateé un jonrón a Quique Hernández, uno de los campeones mundiales de la Serie de 1947”, se jactaba cuando se le bromeaba que ponchete.

Después se fue en 1951 a Venezuela a jugar pelota profesional, con el equipo Espadón, de Maracaibo. También lo hizo en Centauros. Allá se convirtió en promotor para traer instructores a Colombia y, a lo largo de su recorrido, a 34 equipos o selecciones de Venezuela, Estados Unidos, Puerto Rico, República Dominicana, Nicaragua, Panamá y Cuba. Trajo al venezolano Luis Aparicio, miembro del Salón de la Fama, y en 1993 a Ómar Linares –el mejor pelotero aficionado del mundo en su momento– y a la selección Cuba, campeona de los Juegos Olímpicos de Barcelona-92, a quien el lanzador sucreño Roque Román le ganó un partido.

Después el boxeo

También en Venezuela incursionó en el boxeo, llevando al ídolo colombiano Bernardo Caraballo para la revancha contra el ídolo venezolano Ramoncito Arias. Como venía a Barranquilla, en ese 1962, creó un club de boxeo en el Barrio Abajo, en compañía del entrenador ‘Chichi’ Mier, de su amigo Armando ‘El flaco’ de la Espriella y del escritor Álvaro Cepeda Samudio, miembro del Grupo de Barranquilla.

De Venezuela, por sus relaciones con los promotores Rafito Cedeño y Ramiro Machado, trajo espectáculos boxeriles a Colombia. Y en 1974, meses después de la conquista como campeón welter junior de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) de Antonio Cervantes, ‘Kid Pambelé’, se mete a las grandes ligas.

El 2 de marzo de ese 74 presenta en la Plaza de Toros Cartagena de Indias la sexta defensa de ‘Pambelé’ contra el sudcoreano Chang Kil Lee, vendiendo 23.699 boletas (incluyendo 1.200 de ring side). ¡Apenas quedó un tiquete sin vender!

“Yo fui el primero que cobré en boxeo derechos de radio y televisión en Colombia. Y como nadie me pagó para la segunda pelea de ‘Pambelé’ contra Miguel Montilla (el dominicano, el 29 de marzo de 1980 en la Plaza de Toros Cartagena de Indias) no hay video de ese combate”, decía con orgullo, en quizás el único combate mundialista de la era moderna en los cinco continentes del cual hay una grabación.

También organizó ‘Pambelé’ contra el puertorriqueño Víctor ‘Millón’ Ortiz, las defensas de Ricardo Cardona contra Rubén ‘Cobra’ Valdés (la primera mundialista entre colombianos, el 2 de septiembre de 1978 en Cartagena) y frente al argentino Sergio Víctor Palma (la primera mundialista en Barranquilla, el 15 de diciembre de 1979). Además dos de ‘Happy’ Lora: contra Dávila en Barranquilla y otra ante el argentino Lucio ‘Metralleta’ López (el 30 de abril de 1988, en Cartagena).

Guerrero Caraballo consiguió para Colombia la Convención Anual de la AMB (Cartagena, 1978, la primera en el país) y las oportunidades mundiales a peleadores, entre otros, como Mario Rossito, Néstor ‘Baba’ Jiménez, Emiliano Villa y Prudencio Cardona, único de ellos en coronarse campeón (Támpico, México, en marzo de 1981).

También incursionó en la música y fue quien logró levantar el veto que en Venezuela había sobre Alfredo Gutiérrez, por interpretar en acordeón el himno de ese país. Guerrero en Barranquilla tuvo un taller de autos, llamado Cool-Cars, donde por años funcionó su oficina de promociones deportivas.

* * * * *

Siempre lució sombrero, que hacía juego con su ropa. Y cargaba un maletín de cuero, lleno de documentos. Pero quizás el mayor número de documentos que cargó fue miles de copias que repartió en respuesta a las acusaciones del locutor y su exsocio Édgar Perea por la pelea de Lora-Dávila. Y terminó logrando que sancionara por dos meses al dueño de la sintonía en Barranquilla.

“Estuve a punto que le quitaran a Perea la licencia de por vida, solo que por solicitud de mi amigo Luis Lorduy Lorduy (congresista, que lo ayudó con patrocinios de varias programaciones) retiré ese pedido de demanda... Todavía no hay en la tierra nadie que pase sobre mi cabeza”, dijo en la entrevista con este periodista de EL TIEMPO. Y de ahí el título del libro que publicó en 2010: ‘Sobre mi cabeza… mi sombrero’.

Alguna vez le pregunté si sus enemigos le llamaban ‘Brinco’, porque se quería saltar a todo el mundo, y respondió: “yo soy quien no me dejo brincar”.

Guerrero Caraballo era directo. En una carta pública enviada al periodista Fabio Poveda Márquez la encabeza: “Estimado amigo y en ocasiones enemigo”.

Al enterarse de su muerte el domingo pasado, ‘Happy’ Lora expresó que “si Julio Guerrero no organiza esa pelea con ‘Metralleta’ López en Cartagena, si hubiera sido en otro lugar, el desarrollo hubiera sido más difícil (el argentino lo derribó y lo puso a sufrir). El público siempre ayuda”.

Guerrero Caraballo se fue el 2 de agosto, justo el mismo día, 35 años más tarde, que uno de sus promocionados peleadores, ‘Kid Pambelé’, el más grande de todos los boxeadores colombianos, perdiera de manera definitiva su campeonato mundial…

ESTEWIL QUESADA FERNÁNDEZ
Redactor de EL TIEMPO

 

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