En solo 4 años se han perdido 9 helicópteros Black Hawk

En solo 4 años se han perdido 9 helicópteros Black Hawk

Mayor operatividad estaría afectando seguridad aérea. Sigue debate por nave que cayó en Urabá.

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08 de agosto 2015 , 08:19 p.m.

En apenas 96 horas, además de la vida de 27 militares y policías, la Nación perdió 56 millones de dólares en dos siniestros aéreos. El primero fue el del avión Casa de la Fuerza Aérea que cayó el 31 de julio en Codazzi, Cesar, y el segundo, el del Black Hawk de la Policía que se vino a tierra en el Urabá antioqueño el martes pasado.

La polémica por las causas de los dos siniestros aún se mantiene, a pesar de que el Gobierno asegura que en ambos casos las condiciones de clima afectaron la seguridad de las misiones. Incluso, en el caso del Casa, hay discusión sobre una eventual incidencia de cambios técnicos realizados al avión (para adecuarlo a misiones de inteligencia adicionales a la de transporte) que se realizaron, supuestamente, sin informar a la casa matriz en España.

Lo cierto es que a la par del aumento sostenido de las operaciones aéreas de la Fuerza Pública –más de 4.500 horas de vuelo al mes– se evidencia también un mayor riesgo para las naves de la flota.

En lo que va del año se han registrado, con el de Urabá, cuatro accidentes de los Black Hawk, que son la ‘joya de la corona’ del poder aéreo colombiano. En solo uno de ellos, la tripulación salió ilesa: en Cáceres, Antioquia, el 26 de febrero.

En mayo 10, la suerte no les favoreció al capitán Fabián Villamarín Santamaría, al cabo primero Cristian Torres Rodríguez y a los soldados Jaime Romero Peña y Freddy Díaz García, quienes murieron tras venirse a tierra el Black Hawk que se movilizaba por Uribe, en el Meta.

El tercer siniestro fue el del helicóptero que cayó en un campo minado en junio pasado. Esos tres hechos le costaron al país 48 millones de dólares. Si bien cada que se adquiere una de estas aeronaves media la firma de una póliza, reponerla es un proceso complejo. Y el asunto se agrava aún más si se tiene en cuenta que desde el 2011 ha perdido nueve de esas máquinas.

Tras cada siniestro, una comisión investigadora se desplaza al lugar de los hechos. Estas misiones usan naves, equipos y hombres de la Fuerza Pública que son apartados de sus operaciones habituales para garantizar la seguridad de los colombianos.

Las pérdidas son aún mayores en el caso de los aviones. Con el Casa 235 de la FAC que cayó en Codazzi no solo se perdieron vidas y una nave que cuesta unos 40 millones de dólares sino el proyecto que se había adelantado para adecuarlos como naves de inteligencia para reforzar el control del territorio.

Colombia contaba con dos de esos aparatos. Ahora se investiga si el congelamiento de uno de los mototores provocó la catástrofe.

Operatividad intensa

Expertos consultados por EL TIEMPO señalan que las condiciones de seguridad en el país obligan a que las operaciones áreas de Policía y Fuerzas Militares se realicen bajo condiciones mucho más exigentes que las que enfrentan otras flotas de la región.

Así, las de Colombia son de las pocas fuerzas que realizan centenares de operaciones en la noche, bien para responder a amenazas o para sorprender a los objetivos en momentos de mayor vulnerabilidad. Esa capacidad, que fue clave para inclinar la balanza del conflicto en los últimos años, también obliga a asumir mayores riesgos que se deben compensar con adecuaciones tecnológicas y un intenso entrenamiento de las tripulaciones.

La mayor operatividad –que tiene en la batalla contra la minería ilegal uno de sus más recientes frentes– acelera el proceso de obsolescencia de muchos de los equipos. Por esto, una de las claves de la seguridad es la actualización de las naves, proceso que va desde la repotenciación y el cambio de motores hasta la modernización de los sistemas de armas y comunicaciones. Entre 2013 y 2014, por ejemplo, siete helicópteros UH60 y cinco Huey Uhin fueron sometidos a ese proceso de modernización. Mientras que a doce helicópteros Arpía se les adecuó un nuevo sistema de armamento acorde con las necesidades de operación.

Durante el 2013, según el balance entregado por el Ministerio de Defensa, se reformaron 17 motores de helicópteros UH-60 tanto de las Fuerzas Militares como de la Policía. Estas reparaciones se hacen en el Centro Nacional de Mantenimiento Conjunto y Coordinado, y ese año se invirtieron 968’367.000 pesos en esas labores.

JUSTICIA

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