Se despide de la TV Jon Stewart, voz de la sátira política en EE. UU.

Se despide de la TV Jon Stewart, voz de la sátira política en EE. UU.

El comediante se va del programa 'The Daily Show'.

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06 de agosto 2015 , 07:18 a.m.

Solo habían pasado unos pocos días después de la tragedia del 11 de septiembre del 2001 en Nueva York, cuando en un atentado terrorista dos aviones derrumbaron las dos torres del World Trade Center. Era un momento delicado en Estados Unidos y Jon Stewart, que llevaba dos años como presentador del programa ‘The Daily Show’, decidió afrontarlo con un discurso en el que combinó la emotividad con su particular sentido del humor.

“La televisión no es nada sino redundante”, le comentó a sus espectadores refiriéndose a la costumbre que habían adquirido los ‘Late Night shows’ del momento de utilizar monólogos interpretados por presentadores sacudidos por la tragedia.

Pero el suyo tenía algo diferente, era un llamado a no desesperarse por el profundo dolor y a destacar la labor de las personas que sirvieron como héroes en esos momentos de tragedia.

También fue de alguna manera su graduación como una de las voces críticas más influyentes en la televisión de ese país, un papel que se fundamentó con su trabajo ese noticiero satírico, del que hoy se despide después de 16 años como presentador.

La noticia se dio a conocer varios meses atrás. Incluso se sabe que su reemplazo será el comediante Trevor Noah, una elección que sorprendió a pesar de ser una figura con fuerza en el circuito de ‘Stand-up Comedy’ de Estados Unidos.

Stewart debutó en ‘The Daily Show’ el 11 enero de 1999. Era un programa que apenas buscaba su rumbo y que había perdido a su presentador, Craig Kilborn.

A partir de la llegada del comediante neoyorquino, se fue creando un estilo que a pesar de su evidente tono otientado a la sátira también se posicionó como una manera de conocer los principales sucesos noticiosos.

No es el informativo convencional, aunque de hecho se alimenta de los reportes de los principales noticieros de Estados Unidos, su principal aporte era encontrarle el ‘lado B’ a las noticias, analizarlas, escarbarlas desde todos los ángulos para demostrar lo absurdo de la política o encontrarle humor a los hechos más serios.

‘The Daily Show’ se convirtió en un programa incómodo para los poderosos de Estados Unidos, ya que Stewart además le imprimió sus visiones liberales, promoviendo, por ejemplo, la lucha de los movimientos de igualdad. Esa característica lo enfrentó con los medios conservadores de Estados Unidos, especialmente con cadenas como Fox News. Justo en su última semana al aire, Stewart aprovechó para atacar a Fox luego de que en uno de sus programas aseguraran que era “una herramienta de la administración Obama”.

“Su trabajo es desacreditar cualquier intento de crítica que pueda dañar al partido conservador… Mi sensación es que este programa ha sido más duro con la administración Obama y este presidente de lo que ustedes fueron en los ocho años de ‘lamerle el c***’ a Bush”, disparó Stewart.

Las disputas con los programas que promueven las políticas del Partido Republicano han sido constantes. ‘The New York Times’ asegura que uno de los episodios esenciales del programa fue su debate en el programa ‘Crossfire’, de CNN, liderado por el conservador Tucker Carlson.

“Hice un esfuerzo especial para venir a este programa porque he mencionado que este ‘show’ es malo. Pero siento que eso no es justo y debo venir aquí a decirles que no es solo malo, sino que está hiriendo a Estados Unidos”, dijo Stewart cuando acudió a ‘Crossfire’ en el 2004.

Meses después, el ‘show’ fue cancelado y el propio presidente de CNN, Jonathan Klein, dijo que coincidía con lo que había sostenido Stewart.

Su equipo de noticias

Además de los monólogos, los invitados y las bromas de Stewart, uno de los puntos fundamentales de ‘The Daily Show’ son sus corresponsales, o el ‘The Best F#@king News Team’ (El mejor jodido equipo de noticias) como lo llaman en el programa.

Ahí de nuevo aparece la ironía, ya que los reportajes están llenos de preguntas y actitudes en apariencia ridículas, que en realidad son un medio para revelar las incoherencias o las injusticias detrás de las noticias y sus protagonistas.

En este acumulado de 2.580 programas bajo la batuta de Stewart son muchos los ejemplos memorables de ese sello ‘noticioso’. Un ejemplo es el detallado reporte sobre el accidente en el que el exvicepresidente de EE. UU., Dick Cheney, le disparó a un compañero de caza en la cara.

También está el reportaje que hizo el actor Jason Jones sobre el llamado ‘apagón del Gobierno’, cuando por la pelea bipartidista sobre el plan de salud del gobierno Obama (llamado Obamacare), el congreso de Estados Unidos dejó de funcionar por varias semanas.

Jones entrevistó a la estratega republicana Noelle Nikpour, quien aseguraba que el plan era desastroso. La funcionaria llegó a afirmar: “Obamacare será una de las peores cosas en la historia de Estados Unidos”. Y Jones responde, gritando a través de un megáfono: “¿Recuerdas la maldita esclavitud?”.

El equipo de noticias también ha sido el semillero de reconocidos comediantes, como Steve Carell, famoso por su trabajo en la serie ‘The Office’; Stephen Colbert, quien logró tener su propio programa, ‘The Colbert Report’, y ahora reemplazará a David Letterman en ‘The Late Show’ de CBS, y el británico John Oliver, que ha adquirido reconocimiento por su programa ‘Last Week Tonight’ de HBO.

Incluso actores como Ed Helms, Rob Corddry y Olivia Munn empezaron en ‘The Daily Show’.

El futuro de ‘The Daily Show’

En el verano del 2013, Stewart tomó una licencia para grabar su primera película como director, ‘Rosewater’, inspirada en un periodista que fue detenido por militares iraníes durante más de cien días.

En ese lapso, John Oliver asumió el papel de presentador y en una charla reciente con ‘The Hollywood Reporter’ recordó que el momento más difícil del reemplazo fue cuando un jurado absolvió al vigilante George Zimmerman por el asesinato del joven afroamericano Trayvon Martin, una decisión que causó disturbios en todo el país.

“Sentí que el público buscaba a Jon para ayudarlos a que se sintieran mejor. Y sentí su ausencia en ese duro día”, comentó Oliver.

Y es que para sus espectadores, Stewart se ha convertido en una especie de voz de la conciencia por sus conmovedores monólogos. Uno de los más recientes fue luego de la matanza en una iglesia de Charleston, en la que fueron asesinados nueve afroamericanos.

“Honestamente no tengo nada. Nada, excepto tristeza. Tristeza porque una vez más tenemos que mirar hacia el abismo de la violencia depravada que nos causamos los unos a los otros y los lazos de una herida racial simplemente enorme que no se cura, y que sin embargo, pretendemos que no existe”, dijo el comediante.

Por ese tipo de comentarios y por su manera de reportar sobre las elecciones en Estados Unidos ─su cobertura electoral se agrupaba en la sección ‘Indecisión’─, varios medios consideran que Stewart es irremplazable.

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