'Él no era capaz de atentar contra su vida': madre de Fernán Vellojín

'Él no era capaz de atentar contra su vida': madre de Fernán Vellojín

Adriana Reales dice que su hijo estaba triste porque su novia, Natalia, tenía una enfermedad grave.

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05 de agosto 2015 , 09:43 p. m.

Desde su casa en el Barrio Abajo, en Barranquilla, la madre de Fernán Vellojín, de 21 años, quien fue hallado muerto al lado de la adolescente Natalia Seña Bernier, de 15 años, rechazó este miércoles los señalamientos que relacionan a su hijo con algún tipo de secta satánica y que habría inducido a su novia al suicidio. Lea: Encuentran muerta en hotel de Bogotá a joven de 15 años)

Solo quiero que las autoridades esclarezcan los hechos y se diga la verdad en este caso, sea cual sea, porque no es justo que se estén sacando conjeturas sobre lo que era mi hijo, sin que las autoridades digan qué fue lo que sucedió realmente”, le dijo a EL TIEMPO Adriana Reales, la madre del joven barranquillero.

Reales agregó que lo único que puede decir es que “Ferna –como le decían su familia y los amigos al joven– no era capaz de atentar contra su vida”.

La madre del joven cuenta que habló con él el viernes 24 de julio, hacia las 8 de la noche, y que este le confesó que se sentía triste. Ella le había preguntado si su bajo estado de ánimo se debía a algún problema de salud, pero él le dijo que no.

Luego, asegura la mujer, Fernán le explicó que se sentía así porque su novia le había confesado que le quedaba poco tiempo de vida, de acuerdo con lo que supuestamente le había dicho el médico a la menor.

Al parecer, la adolescente tenía una enfermedad renal grave. “Ella (Seña) le dijo que si no vivía, él tampoco vivía. Eso se lo dijo mi hijo llorando a mi tía política (con la que vivía en Bogotá), y también me lo dijo a mí. Yo le dije: ‘Papi, no te preocupes, que Dios es quien tiene la última palabra. Todo va estar bien’. Al rato lo sentí de mejor ánimo, y me contó que estaba tomándose unos tragos con mi tía. Después no supe más de él”, asegura Reales.

Sin embargo, Katherine Rodríguez, tía de Natalia, negó los problemas renales que supuestamente padecía su sobrina y dijo que, por el contrario, la menor “gozaba de excelente salud”, que era una niña feliz, alegre, y que tenía buenas amigas. (Lea también: 'Natalia y Fernán se conocieron en Bogotá')

Fernán Vellojín viajó a Bogotá en mayo pasado con el fin de estudiar y de encontrarse con su novia, que, de acuerdo con Reales, había conocido dos años atrás en la Arenosa.

Y el día en que los dos jóvenes desaparecieron (el 26 de julio pasado), Vellojín habló con su madre y su primo Steven. Esas conversaciones fueron sobre las 5 de la tarde.

A su mamá le dijo, según ella, que estaba en el sector de Normandía esperando a Natalia, quien le había pedido que se encontraran y estuvieran a solas. A su primo, de 18 años, le dijo que iría a la casa. (Lea también: Padres accederán a cuentas de correo de sus hijos sin orden judicial)

A las 8 de la noche, lo llamaron y el celular estaba apagado. “A mí me pareció muy raro porque Ferna no acostumbraba a tener el celular apagado; sin embargo, lo dejé así. El lunes lo llamé a las 8 de la mañana, luego a las 10, después a las 12 y a las 3 de la tarde, y al ver que no respondía llamé a mi tía, quien me dijo que él no había regresado. En ese momento pensé que quizá habían decidido hacer su vida juntos, pero también me pareció extraño”, insistió Reales.

La madre dijo que no entiende todavía cómo su hijo acabó con su vida si el sábado, un día antes de la tragedia, estuvo con su primo disfrutando de actividades deportivas y de recreación.

Por ahora, las familias de los dos jóvenes esperan el dictamen forense de Medicina Legal, donde aún se encuentran los cuerpos, para aclarar las versiones sobre la muerte de Seña y Vellojín, que hasta ahora indicarían que fue un suicidio.

Las señales de trastornos requieren de un profesional

Luis Eduardo Jaramillo, psiquiatra y profesor de la Universidad Nacional, advierte que nunca deben desestimarse las conversaciones que contengan ideaciones de tipo suicida, independientemente de cómo se hagan, es decir, si fueron en forma escrita, como en el caso de los jóvenes Fernán Vellojín y Natalia Seña, o presencial. De acuerdo con el especialista, esta clase de conversaciones pueden ser la señal de algún tipo de trastorno o ideación, que requiere siempre del análisis y la intervención de un profesional en salud mental.

 

DANIEL ESCORCIA LUGO

Corresponsal de EL TIEMPO

BARRANQUILLA

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