Con nueva tragedia aérea van 35 uniformados muertos en aeronaves

Con nueva tragedia aérea van 35 uniformados muertos en aeronaves

Helicóptero iba por uno de los jefes del 'clan Úsuga'. Gobierno atribuye siniestro a mal clima.

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04 de agosto 2015 , 09:08 p.m.

Dieciséis comandos Jungla de la Policía, expertos en operaciones especiales y que en el pasado estuvieron en varios de los grandes golpes contra el ‘clan Úsuga’, se encontraron con la muerte en una montaña del Urabá antioqueño cuando estaban listos para darle un nuevo golpe a la banda criminal más poderosa del país.

Un nuevo capítulo de la operación Agamenón, concentrada desde principios de este año en el Urabá y que persigue a los máximos jefes de ese clan, tenía previsto que unos 40 comandos élite salieran en tres aeronaves Black Hawk a las 5:30 de la mañana desde la base de la Policía Antinarcóticos en Necoclí. (En fotos: Estos son los policías que fallecieron en el accidente del helicóptero)

El mal tiempo, según informó el Ministro de Defensa, obligó a que las tropas postergaran su salida. Pero la operación no se canceló porque la información que tenían investigadores de la llamada ‘Burbuja’ (centro de mando con oficiales de todas las direcciones de la Policía) era precisa: el sexto hombre más importante de la banda criminal, Luis Orlando Padierna Peña, alias Inglaterra, había sido ubicado en zona rural de Chigorodó. (Además: Accidente de Black Hawk, el segundo desastre aéreo en 96 horas)

Sobre las 8:30 de la mañana, los helicópteros despegaron desde Necoclí y a las 9:15, cuando ya habían abierto fuego sobre el área donde estaba el prófugo, uno cayó en llamas sobre la tupida selva del sector Piedras Blancas, entre Carepa y Chigorodó. De los 18 ocupantes del Black Hawk, 16 murieron por el impacto o calcinados.

Es el tercero que cae este año. El primero, en mayo, en Uribe, Meta; y el segundo en Norte de Santander. Ambos eran del Ejército.

En una conferencia de prensa, en la tarde de este martes en Bogotá, el ministro Luis Carlos Villegas aseguró que la pista que por ahora tiene mayor fuerza está dirigida a un choque accidental debido al mal clima. “Estamos en plena investigación –dijo el Mindefensa– (...) La hipótesis más probable es un choque del helicóptero contra la ladera, a una velocidad de 120 nudos, que son 180 kilómetros por hora, posiblemente por nubosidad baja”.

La nave quedó destrozada, al punto de que la pieza completa más grande de las recuperadas no mide más de 1,5 metros cuadrados. Peritos que llegaron a la zona trabajan en recoger las partes del helicóptero para establecer, técnicamente, los motivos del siniestro.

Aunque el ministro Villegas insistió en la tesis de un accidente, no descartó de plano la posibilidad de que hubiera sido impactado, como inicialmente se planteó por los reportes que desde la zona se hicieron a través de radioteléfonos. “Se confirmó con la Fuerza Aérea y su servicio meteorológico el estado del tiempo a esa hora y en ese lugar, y había nubes bajas y generalizadas, lo cual también nos ha llevado a pensar en la dificultad que podría tener un observador para haber visto un ataque a ese helicóptero, o inclusive sin ataque, los detalles anteriores al choque”, dijo el ministro Villegas.

También señaló que, de acuerdo con los testimonios de quienes viajaban en las otras dos aeronaves, solo escucharon las explosiones. “Los (de los) otros dos helicópteros no oyeron sino disparos que iban haciendo las tres naves al mismo tiempo y después el estallido de la munición y el armamento que llevaba el helicóptero al incendiarse contra la ladera”, explicó. Y continuó: “Si el helicóptero accidentado estuviese devolviendo fuego, los otros dos lo hubieran detectado. Sin embargo, los técnicos están haciendo una minuciosa inspección de las piezas para establecer si hubo posibilidad de un ataque”.

Si bien por ahora esa hipótesis no está de primera en la lista de los investigadores, tampoco la descartan porque en las operaciones contra ‘los Úsuga’ se ha detectado que tienen una poderosa red de infiltrados que les advierten sobre los movimientos y flancos débiles de policías de Agamenón. En todo caso, se trata de una zona en donde el grupo predominante es el ‘clan Úsuga’ y la presencia de las Farc es menor.

Este martes, el presidente Juan Manuel Santos señaló que las primeras versiones apuntan al accidente.

“Quiero lamentar profundamente esta terrible tragedia donde murieron 16 miembros de nuestra Policía y dos resultaron heridos. Nuestros corazones están con sus familias”, dijo Santos. Y agregó: “La información que tiene el Ministerio de Defensa y Policía es que fue un accidente; la cola del helicóptero impactó en alguna parte y el helicóptero se vino a tierra”.

El Presidente respaldó los llamados de Villegas para que no se haga política con la tragedia. “Pediría un poco de responsabilidad en ese tipo de aseveraciones, ya está comprobado que eso fue accidente. No hubo ningún tipo de ataque de ningún grupo guerrillero ni de ninguna banda criminal, y pediría responsabilidad en este tipo de afirmaciones porque las familias de estos héroes merecen respeto”.

Este año, 35 uniformados han fallecido en cinco misiones áreas militares o policiales. En al menos una de estas, la destrucción de un Black Hawk en el Catatumbo en un campo minado, el desastre habría tenido relación directa con una falla en los procedimientos.

Dos sobrevivieron

La Clínica Panamericana de Apartadó, la única de alta complejidad en la zona del Urabá antioqueño, recibió en la mañana de ayer a los dos únicos uniformados que sobrevivieron al accidente del helicóptero Black Hawk, el tercero de la Fuerza Pública colombiana que cae este año en medio de las operaciones.

Para cuando el país conoció la magnitud del desastre, hacia el mediodía, ya los heridos estaban siendo trasladados por vía aérea desde el corregimiento de Piedras Blancas hacia el aeropuerto Antonio Roldán Betancur, de Carepa.
De inmediato, toda la red médica del Urabá activó sus códigos, alertas y cadena de llamados a todo el personal médico disponible. Incluso, a las afuera del aeropuerto había seis ambulancias esperando órdenes.

El plan era conducir a los heridos más graves a la Clínica Panamericana, que tiene atención de tercer y cuarto nivel, y a los demás, al hospital de Carepa. Al final solo llegaron dos heridos: Juan Carlos Mesa Patiño y Édgar Andrés Báez Quintero.

Según el doctor Nicolás Suárez, director de la clínica, Báez Quintero, de 30 años de edad, fue remitido a la unidad de cuidados intensivos en estado crítico: tenía quemaduras de segundo grado en el 50 por ciento de su área corporal y una fractura de tibia en el miembro inferior izquierdo. El otro paciente, Patiño, de 34 años de edad, estuvo en cirugía desde la una hasta las tres de la tarde.

Cerco a la banda en Urabá completa 6 meses

La operación de este martes contra alias Inglaterra hace parte de la ofensiva que desde hace 190 días inició la Policía para dar con el paradero de los jefes del ‘clan Úsuga’, considerada la principal red narcotraficante y de la que hacen parte al menos 2.900 personas en armas.

Durante la intervención, en la que participan 1.200 hombres, más de 340 personas han sido capturadas y 13 toneladas de cocaína han sido incautadas en cerca de 67 procedimientos de asalto.

El fin de semana pasado, el presidente Juan Manuel Santos dijo, desde Apartadó, que “así como en su momento doblegamos al cartel de Medellín, el cartel de Cali, el cartel del norte del Valle, a todos, este clan (Úsuga’) también va a ser doblegado”.

Fuentes oficiales dijeron que, recientemente, el Gobierno aprobó la inyección de unos 3.000 millones de pesos para sostener la intervención, en la que se han invertido un poco más de 10.000 millones de pesos. El objetivo es dar con el paradero de narcos como ‘Otoniel, ‘Gavilán’, ‘Nicolás’, el ‘Indio’, ‘Guagua’, ‘Inglaterra’, ‘Pipón’, entre otros.
A finales de junio pasado, Estados Unidos también declaró una guerra frontal contra el ‘clan Úsuga’ al abrir acusaciones contra 17 señalados narcos de la banda criminal.

El principal blanco es Dairo Antionio Úsuga David, alias Otoniel, por quien Estados Unidos ofrece una recompensa de hasta 5 millones de dólares, el mismo monto que, por ejemplo, ofrecen por el capo mexicano Joaquín, el ‘Chapo’ Guzmán.

Esta ofensiva se da al tiempo que la Fiscalía, según ha dicho, adelanta un proceso de sometimiento de algunos miembros de esa red.

EL TIEMPO

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