Emergencia en el 123

Emergencia en el 123

La polémica entre la Alcaldía y el Fondo de Vigilancia tiene en riesgo la seguridad de los bogotanos

04 de agosto 2015 , 08:10 p.m.

Desde hace varios días los bogotanos vienen asistiendo a un debate dentro de la Administración Distrital que no dudamos en calificar de preocupante y bochornoso. Nos referimos a la polémica en torno a un convenio que había sido pactado entre el Fondo de Vigilancia y Seguridad (FVS) y la Empresa de Telecomunicaciones de Bogotá (ETB), tendiente a modernizar la línea de emergencias 123.

No se trata de dos entidades cualesquiera, sino de una que debe velar nada menos que por el manejo de los recursos que garantizan la seguridad de la capital –caso FVS– y otra que es insignia de las entidades públicas del Distrito y hoy avanza hacia su consolidación tecnológica –la ETB–.

Por eso, preocupa el rifirrafe entre ambas, que, según los medios, tiene origen en la firma de un otrosí al convenio 561 de octubre del 2014. En él se habría acordado garantizar los recursos necesarios para que la línea siga operando y para modernizar la plataforma tecnológica del Número Único de Emergencias (Nuse), que se viene intentando hace tres años, aprovechando que la ETB posee una amplia red de comunicaciones. Es claro que hoy la línea de emergencia ya resulta obsoleta, a la luz de la nueva realidad de la ciudad.

El tema, desde el comienzo, ha encontrado obstáculos; hablamos de una inversión total que bien podría superar los 250.000 millones de pesos y existen muchos intereses a su alrededor. El convenio, en ese sentido, es clave.
Y es aquí donde la pita se enreda, pues, a juicio del actual gerente del Fondo y de su subdirector administrativo, la Alcaldía pretende que se firme un otrosí que resulta inconveniente para la entidad –porque carece de soporte técnico– y oneroso –porque debe pagar no solo a la firma que se subcontrató para administrar el 123 (Itelca), sino a la misma ETB por servicios adicionales–. Peor aún, en un debate en el Concejo hasta se habló de insinuaciones non sanctas de funcionarios de la telefónica para seguir con el convenio.

La Alcaldía, por su parte, respondió poniendo en evidencia la serie de contradicciones en que ha incurrido el Fondo con el otrosí, pues no solo fueron ellos quienes lo sugirieron, sino los mismos que elaboraron la viabilidad técnica que ahora cuestionan.

No deja de llamar la atención que estos reclamos se conozcan cuando el actual gerente –amigo de Petro– lleva dos meses en el cargo y habría sostenido varias reuniones con funcionarios de la Alcaldía para avalar el convenio. ¿A qué horas vino el reversazo? ¿Motivado por qué o quiénes? Aclaren.

Para nadie es un secreto que el Fondo es una de las entidades más cuestionadas del Distrito. No ha habido gerente en los últimos años que no salga enredado del mismo. Y ello tiene que ver con los millonarios recursos que maneja, el poder que ostenta y la feria de contratos que realiza. Los últimos episodios obligan a dar una mirada al papel que cumple el mismo y si esa labor debería ser asumida por la Secretaría de Gobierno, por ejemplo.

Más preocupante que todo lo anterior es que esta controversia entre miembros de un mismo gobierno –que enreda el final de la era Petro– pueda poner en riesgo la vida e integridad de millones de bogotanos. Se dice que si el 22 de agosto no hay solución, Bogotá quedaría sin central de emergencias y viviría una verdadera pesadilla. Mucho cuidado.

editorial@eltiempo.com

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