Este miércoles empieza excavación en la Escombrera de la Comuna 13

Este miércoles empieza excavación en la Escombrera de la Comuna 13

La Fiscalía definió la hora cero para iniciar en firme la búsqueda de restos en Medellín.

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04 de agosto 2015 , 08:16 a. m.

El esperado inicio de la excavación en la Escombrera, anunciado para el martes, nuevamente se postergó para este miércoles a las 9:00 a. m.

Esta vez, informaron los integrantes de la Fiscalía General de la Nación a las víctimas en el lugar, fue culpa de las adecuaciones que no terminan: ubicación de luces, revisión del desminado, delimitación de zonas, incluso el cambio de la máquina retroexcavadora, pues la que habían llevado inicialmente era tan vieja, que podría detener definitivamente su marcha en plena diligencia, y prolongar otra vez la espera de las víctimas, que ya lleva 13 años.

Por eso, llegó ayer también a la Escombrera una retroexcavadora último modelo, aún con olor a nueva, con el piso limpio de tierra, aire acondicionado y controles aceitados. Es la máquina que iniciará la búsqueda de las cerca de 95 personas que, calcula la Fiscalía, están enterradas allí. No es un asunto menor.

Justamente uno de los mayores temores de las víctimas es que ese aparato, con un brazo metálico de cinco metros, carente de sensibilidad, destroce de golpe los restos y la última esperanza que tienen de conocer el paradero de sus seres queridos.

Maximilano Vargas, el maquinista de la retroexcavadora, tiene 11 años de experiencia en el oficio que heredó de su padre. Foto: Guillermo Ossa

Maximiliano Vargas es el operario de la retroexcavadora. Tiene 33 años y desde los 16 está montado en una: primero como ayudante de su padre y desde los 22 como conductor en propiedad. Con la roja, la que removerá la tierra de la Escombrera, lleva un año y es el único que la ha manejado, el que más la conoce.

“Esta máquina es como una extensión de mi brazo, hace parte de mí. Por eso la gente no debe temer, yo tengo mucho compromiso con esta labor y manejaré con el mayor cuidado. Será un trabajo lento porque habrá gente alrededor de la máquina que no podemos lastimar”, asegura Vargas.

El operario agrega que su trabajo será tan cuidadoso que, en una obra común, podría llenar con escombros hasta cien volquetas al día, cada una con capacidad para cargar diez metros cúbicos de material.

Sin embargo, en la Escombrera, un terreno en el que tendrán que remover hasta 24.000 metros cúbicos de tierra solo en la primera fase, no cree que alcance a llenar con escombros ni diez volquetas diarias.

Fredy Ramírez, el forense de la Fiscalía encargado del proceso, lo confirma. “No le tengan miedo a la máquina”, le dice a las víctimas y veedores del proceso, y luego se pone en cuclillas con una retroexcavadora a escala, del tamaño de una mano abierta, para raspar con el brazo del juguete la tierra donde buscarán los restos humanos. Es el método que encontró para explicar que la máquina apenas acariciará la tierra y la dejará caer hasta un lugar en el que obreros la ubicarán en una zona de clasificación.

Ese espacio de clasificación es una suerte de tablero de ajedrez, un lote dividido en cuadrículas para porcionar la tierra removida por la máquina. Allí, otros obreros, todos del norte de Colombia, con acento caribeño, expurgarán con palas y picos los escombros. No son obreros comunes. Fueron entrenados por la Fiscalía para diferenciar sin falla una piedra de un hueso.

“Este fue otro de los motivos por los que se retrasó un poco el inicio de la excavación: la capacitación de estos obreros que ahora saben diferenciar en color y formas una piedra y un hueso. Una vez encuentren algún resto, se encargarán de llamar a un forense para que continúe el proceso, es decir, que no tendrán contacto directo con las evidencias”, explica Ramírez para tranquilizar a las víctimas y agrega que la retroexcavadora también se detendrá cuando encuentren un suelo de interés, natural, en el que podría haber restos.

Luz Elena Galeano, una de las víctimas que aguarda por la verdad, dice que solo espera transparencia y compromiso de los obreros.

Vargas, el maquinista, lo tiene. “Hasta niños de cuatro años hay ahí”, dice descompuesto, mirando el cartel con fotos de las personas que él podría desenterrar.

Búsqueda tardaría menos tiempo

Jorge Mejía, consejero para la Reconciliación, la Convivencia y la Vida de la Alcaldía, explicó que antes de iniciar las excavaciones se debió adecuar la zona con iluminación, necesaria las 24 horas por la seguridad que es propia de una diligencia como la que se atenderá.

El funcionario también reveló que la búsqueda de restos en la Escombrera podría durar menos de los cinco meses presupuestados.

“Incluso pensamos que nos vamos a demorar solo tres meses, aprovechando el buen tiempo que tenemos en la ciudad”.

JUAN JOSÉ VALENCIA GARCÍA
Redactor de EL TIEMPO
MEDELLÍN

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