'Suicidio de Sergio Urrego no fue por género, sino por abandono'

'Suicidio de Sergio Urrego no fue por género, sino por abandono'

Entrevista con la rectora del colegio donde estudiaba el joven que se suicidó hace un año.

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03 de agosto 2015 , 11:58 p.m.

En su primera entrevista sobre el doloroso caso del suicidio –hace exactamente un año– del estudiante Sergio Urrego, Azucena Castillo, rectora del Gimnasio Castillo Campestre –colegio que según la Fiscalía discriminó al joven de 16 años por ser homosexual– asegura que ella y su institución no cometieron ningún delito. “No he discriminado a nadie en estos 28 años que lleva fundado mi colegio”, afirma Castillo, quien lleva casi tres meses en detención domiciliaria. Esta fue su conversación con EL TIEMPO y Citytv.

A usted la señala la Fiscalía de tres delitos: falsa denuncia, ocultamiento de material de prueba y discriminación en el caso de Sergio Urrego. ¿Usted lo discriminó por su condición sexual?

En ningún momento, yo no tuve mayor contacto con él, no lo conocí. Para que hubiese discriminación tenía que ser sistemático, y en ningún momento se dio ni por parte mía ni del colegio. Al contrario, se tomaron acciones pedagógicas, no hubo nunca una sanción disciplinaria, a pesar de que ellos ya se habían extralimitado con relación a la intimidad que ellos tenían dentro del aula. Hace dos meses y medio estoy privada de mi libertad injustamente. No he cometido absolutamente ningún delito, no he discriminado a nadie en estos 28 años que lleva fundado mi colegio y los más de 30 años que llevo como maestra.

Soy maestra por vocación, por convicción, porque llevo la educación en mi sangre; soy de familia de educadores tanto como de parte de mi mamá como de mi papá. Incluso iniciamos nuestro colegio con niños de características especiales, niños sordomudos. Nunca he discriminado a nadie, nunca, ni soy homofóbica.

¿De qué se arrepiente en relación con el caso de Sergio?

Yo no lo conocí suficiente. Pero ahora leyendo sus cartas, mirando lo que él escribía en Facebook, en Twitter, lamento conocerlo de la peor de las formas: mucho después de su muerte. Mucho después tuve conocimiento de que él vivía solo, que la mamá vivía en Cali, que el papá no vivía con él y que él vivía con la abuelita de más de 91 años y que él era el que atendía a la abuelita. Me lamento de no haber podido detectar en ningún momento una señal de ese abandono, del desamparo, del desamor. Un chico a esa edad y con el corazón dolido.

¿El Colegio no lo discriminó?

Yo, lamentablemente, poco lo conocí. Todo comenzó el 13 de mayo de 2014: el profesor de educación física escuchó un ruido, una bulla en el salón 11 B y entró y vio que una de las niñas escondía el celular. Él le dijo que le entregara el celular y que a la hora de la salida se lo devolvía; así fue y él le preguntó a la niña por qué era el alboroto. Ella le dijo que dos de sus compañeros se estaban besando dentro del aula: eran Sergio David y el novio.

El profesor le pidió que borrara las fotos por protección a la intimidad de los dos menores y para evitar matoneo en las redes sociales. La niña borró la foto, pero la situación siguió: siguieron los besos, caricias, manoseos, contacto sexual dentro del aula, en las gradas del colegio. Y se salió de todo control la situación de la disciplina. Los niños pequeños les reclamaban a los profesores que si no iban a tomar medidas, porque ellos ya estaban molestos con esa situación.

¿Qué hizo el colegio?

Se les pidió tanto a Sergio como al novio que les informaran a sus padres de la relación que tenían, igual como se hace con todas las parejas. Pero los papás del novio de Sergio llegaron a mi oficina muy ofuscados, compungidos, muy dolidos. La mamá gritaba que el colegio era alcahueta, que el colegio cómo iba a permitir eso, que hacía mucho ellos tenían esa relación y que solo ahora ella se había enterado.

Después ellos (los papás del otro muchacho) me llevaron unas fotos y manifestaron que Sergio estaba acosando sexualmente a su hijo. Yo les dije que lo que me estaban diciendo a mí lo dijeran ante las autoridades.

Cuando ya había fallecido Sergio, vinieron los papás de su novio y pasaron una carta solicitando que su hijo terminara el bachillerato con nosotros. Él entregaba sus trabajos no en clases presenciales, sino que iba al colegio a entregar las evaluaciones. Se graduó el 9 de diciembre y de ahí para acá no supe más de la vida de este joven.

¿Usted conoció directamente a Sergio Urrego?

Yo lo tuve en dos oportunidades. No tuve mucho contacto con él sino en la primera reunión, que fue el 21 de junio de 2014 y que no se llevó a cabo porque el papá de Sergio no llegó. Lo esperamos casi dos horas y no llegó. El otro momento fue la reunión del 12 de julio: a esta reunión el papá de Sergio llegó un poco tarde y ahí fue cuando los atendimos a todos. De resto no más.

¿Si no fue por la discriminación, por qué toma la decisión de suicidarse una persona tan joven?

Ya después de todo lo que he sabido, creo que fue por el desamor. Leyendo las cartas en donde Sergio manifestaba el amor por la muerte, entendí como era.

¿Cómo que amor por la muerte?

En más de dos mil palabras en las cartas que Sergio dejó, en 221 renglones expresa su amor por la muerte. La parte del coqueteo a la muerte era constante.

¿Qué mensaje les envía a los que la consideran culpable de discriminación?

Le pido a la sociedad que se respete la decisión que él tomó: fue únicamente lo que él quería. Nosotros no queríamos que él se fuera, él estaba enamorado de la muerte, hablaba hacía mucho tiempo atrás de la muerte y del suicidio. Nosotros (los profesores) y los papás debemos estar muy atentos a la soledad de nuestros hijos. Papá y mamá lo dejaron solo. Él era un niño solo, desamparado, que en su abandono odiaba a su familia y en su abandono tomó la decisión de irse. Muchos se abanderaron del caso de Sergio Urrego, pero el problema no era de género: el problema era de soledad, de abandono.

KAREN BOHÓRQUEZ
@krenBohorquez
karboh@eltiempo.com

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