Las 3 premisas del Gobierno para llegar al cese bilateral y definitivo

Las 3 premisas del Gobierno para llegar al cese bilateral y definitivo

La tesis del Ejecutivo es que la vigencia de este punto tendría que ser el fin mismo de la guerra.

notitle
03 de agosto 2015 , 09:36 p.m.

El jefe del equipo negociador del Gobierno en La Habana, Humberto de la Calle, afirmó ayer que para llegar a un cese del fuego y de hostilidades bilateral y definitivo, el Gobierno debe “avizorar” que se pueda conseguir un acuerdo con las Farc en tres temas puntuales: justicia transicional, el mismo cese del fuego y garantías mutuas para quienes dejen las armas.

El negociador oficial habló del tema durante el foro ‘Contribuciones para alcanzar la paz en Colombia: ¿cese bilateral?’, organizado por EL TIEMPO Casa Editorial, la Universidad del Rosario y la Fundación Hans Seidel Stiftung, y en el cual participaron empresarios, militares en retiro y líderes de los principales partidos políticos.
“Si en esos tres elementos centrales avizoramos que hay al menos un terreno común, aun cuando no estemos totalmente de acuerdo, y si el cese es suficientemente serio (...) podría suceder que este operara antes del texto de la versión final del acuerdo”, afirmó De la Calle.

Humberto de la Calle, jefe del equipo negociador, dijo que no habrá ‘paz armada’. Fotos: Rodrigo Sepúlveda / EL TIEMPO

Sus palabras se conocieron en momentos en que tanto el Gobierno como la guerrilla avanzan en medidas para el desescalamiento del conflicto armado en Colombia.

El pasado 12 de julio, por ejemplo, la guerrilla declaró nuevamente un alto el fuego unilateral (el sexto durante las negociaciones de La Habana), el cual comenzó a operar el 20 de julio. Trece días después, el 25 del mismo mes, el presidente Juan Manuel Santos dio la orden de suspender los bombardeos a los campamentos de la guerrilla.

Además, desde marzo pasado una subcomisión conformada por militares en ejercicio y líderes de la guerrilla trabajan en el punto de la agenda relacionado con el “fin del conflicto”, dentro del que está “el cese del fuego y de hostilidades bilateral y definitivo”.

De la Calle explicó que para que ese cese del fuego funcione debe existir la seguridad de que habrá monitoreo y verificación internacionales “serios”.

Por ello, destacó el papel de Uruguay –el país que, según él, más sabe en el continente de este tema– y de Naciones Unidas, para el acompañamiento de esa etapa. De hecho, reveló que el pasado domingo se dieron las primeras reuniones entre los “expertos” de la ONU que estarían al frente del monitoreo y verificación de este fin de las acciones armadas, y los negociadores en Cuba.

Cese sería fin de guerra

De acuerdo con la fórmula del cese del fuego y de hostilidades bilateral y definitivo en que el Gobierno y las Farc trabajan en Cuba, cuando este entre en vigencia se daría el fin de la guerra en Colombia.
Como lo concibe el Gobierno, el cese no puede ser algo elaborado a las carreras. Llegar a ese punto tiene que responder a la íntima convicción del presidente Santos de que las Farc tienen la decisión irreversible de firmar el fin del conflicto.

Y precisamente para llegar a esa etapa, los negociadores oficiales ya hablan de “avizorar” la posibilidad de alcanzar acuerdos en tres puntos y avanzar en la concentración de los guerrilleros como paso previo para el cese del fuego.
En este sentido, De la Calle afirmó que en el pensamiento del Gobierno llegar a este fin de las acciones armadas significa la terminación misma del conflicto con las Farc.

“En la concepción del Gobierno, el cese del fuego no es una especie de etapa contingente o transitoria para fines posteriores. El cese del fuego definitivo es inherente al fin del conflicto, es el fin del conflicto”, insistió De la Calle.
Según él, el Gobierno “no está de acuerdo” con fórmulas transitorias como treguas o armisticios temporales, “palabras que han sido utilizadas por la guerrilla con una concepción que nosotros no compartimos”.
Y alcanzar esa etapa –en palabras del jefe negociador– puede darse antes de la firma de un acuerdo final entre Gobierno y Farc. Esta parece ser la intención de las partes.

“Pensamos que si estamos acariciando en el horizonte que el acuerdo es posible en lo temático, pero que faltan algunas discusiones para implementar algunos elementos del mismo (...) y si se dan las condiciones (...) es posible adelantar ese cese bilateral y definitivo aun antes de la firma del acuerdo en su texto definitivo”, aclaró.

Y acudió a otra figura para explicar el pensamiento oficial sobre este tema. “Lo que queremos establecer es si estamos hablando, al menos, ambas partes una lengua romance, si nosotros estamos hablando en castellano y las Farc en francés o italiano. Si las Farc están hablando en sánscrito o en esperanto, realmente no tenemos nada que hacer”, afirmó.

No al cese ‘estatua’

De la Calle enfatizó, eso sí, en que ese cese del fuego y de hostilidades bilateral y definitivo no significaría que la Fuerza Pública se quede de brazos cruzados o en una especia de posición de “estatua”, como el juego de niños.
“La única fuente de violencia en Colombia no son las Farc, tenemos al Eln y a las bandas criminales. Si uno suspende las operaciones, termina favoreciendo a esos grupos más allá de las Farc; por eso, es inviable el cese del fuego estatua en Colombia”, dijo.

El momento de tomar esta decisión, tal y como lo afirmó el presidente Santos hace tres semanas, sería en noviembre, siempre y cuando se den las condiciones que el jefe negociador enumeró en su charla de ayer.
De la Calle agregó que la presencia del Gobierno en La Habana no se hace para “justificar” las acciones de la guerrilla y que, “al igual que los colombianos en una abrumadora mayoría”, el Ejecutivo repudia los actos de las Farc.

‘Tregua unilateral es una zona gris’

El general (r) Jorge Enrique Mora, miembro de la delegación oficial de paz, dejó ayer en claro que –desde su perspectiva– es imperativo acordar un cese bilateral del fuego y de hostilidades definitivo debido a las debilidades de la tregua unilateral de las Farc.

Para el oficial en retiro, el cese unilateral y temporal que la guerrilla decretó desde el 20 de julio, sin desconocer su importancia, siempre estará en riesgo y plantea varias dudas.

“El cese unilateral es una zona gris, que genera muchas preocupaciones, en especial para nuestras fuerzas”, insistió Mora, quien añadió que –por eso– “prefiero el cese bilateral”.

Pero Mora fue enfático en advertir que se tienen que dar condiciones para llegar a ese punto, como la concentración de las Farc en una zona determinada y, por supuesto, con las garantías necesarias de seguridad para sus hombres y la transparencia jurídica frente al tratamiento que recibirán.

Dijo que lo que se busca en la mesa de diálogo, que en noviembre cumple tres años, es que las Farc hagan tránsito hacia la democracia convirtiéndose en un partido político, pero “sin prebendas y sin privilegios”. Incluso, les envió un mensaje directo: “No pierdan la oportunidad de reincorporarse a la sociedad colombiana”.

Mora, quien goza de especial respeto entre los militares retirados, dijo, además, que esta guerrilla debe abandonar del todo las armas, pues “el país no acepta una figura diferente a que sus armas sean destruidas y que desaparezcan”.

Otros aportes a la construcción de la paz

La propuesta para que Farc hagan política

Los partidos también hablaron sobre el posconflicto.

Los congresistas Rodrigo Lara (Cambio Radical), David Barguil (conservador), Antonio Navarro (Alianza Verde), Alirio Uribe (Polo), Horacio Serpa (liberal) y Alfredo Rangel (Centro Democrático) hablaron ayer sobre lo que pueden aportar los partidos para conseguir la paz.
En este escenario, Navarro propuso tramitar desde ya una reforma constitucional para que los jefes de las Farc puedan participar en política. “Esta es la esencia de todos los acuerdos en Colombia y en el mundo”, afirmó. Sus colegas coincidieron en apoyar un cese bilateral bajo condiciones precisas y verificables, pero Rangel, del partido de oposición, reiteró el “escepticismo” que le generan al uribismo los diálogos.

La mirada de los oficiales en retiro

Los generales en retiro sentaron sus posturas sobre la paz.

Los generales en retiro Jorge Enrique Mora, de la delegación oficial de paz; Jaime Ruiz, de Acore, y Eduardo Herrera, de la Universidad Militar, expusieron sus puntos sobre la forma en que se debería dar el fin de la guerra. Todos coincidieron en que la Fuerza Pública activa es respetuosa y acata las decisiones del Jefe de Estado. Ratificaron que es necesario que las Farc dejen por completo sus armas y hacer tránsito a la democracia por las vías ya establecidas en la Constitución. “No somos enemigos de la paz”, enfatizó Mejía. Y Herrera dijo que “las tropas no están desmoralizadas”.

Las posturas de los empresarios

Los empresarios también dieron sus opiniones sobre el posconflicto.

Carlos Raúl Yepes, presidente de Bancolombia; Luis Alejandro Pedraza, directivo de la CUT, y Bruce Mac Master, de la Andi, expresaron las posturas que tienen los empresarios sobre los diálogos. “Vemos una sociedad civil dividida y eso frena el proceso”, advirtió Yepes, por lo que hizo un llamado a la unidad en torno a la búsqueda de la paz. Pedraza dejó en claro que apoyar los diálogos no es respaldar al Gobierno, y Mac Master enfatizó en que “hay que pensar en un verdadero programa de reinserción a varios años”. Todos ratificaron su confianza en los negociadores oficiales.

EL TIEMPO

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.