Bombero asesinado mantuvo siempre su vocación de ayudar a los demás

Bombero asesinado mantuvo siempre su vocación de ayudar a los demás

Desde niño hacía trabajo social y quería estudiar psicología para ayudar a personas con problemas.

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03 de agosto 2015 , 07:52 p.m.

El bombero John Cárdenas (30) habló por última vez con su hermano Andrés (24) vía telefónica. Fue el pasado domingo a las 9 a. m. y acordaron una cita para el final de la mañana. Pero Andrés nunca llegó.

Antes del mediodía se encontrarían en la estación de Bomberos de Tabio, donde servían como voluntarios. Ambos integraban ese cuerpo de socorro desde hacía un año, cuando atendieron una convocatoria de la cual salieron escogidos. El mayor tenía experiencia de ocho años, como rescatista, en la Defensa Civil. El menor era amo de una perra labradora, Luna, con entrenamiento en búsqueda y rescate.

“Siempre le gustó el trabajo social. En la niñez y parte de la adolescencia hizo parte de la Fundación Solidaridad por Colombia”, recuenta John. Habla quedo y sin excesos. No es para menos. Andrés murió ese domingo, hacia las 11 a. m., luego de que un presunto atracador (28) y una mujer cómplice (30) lo agredieran con puñal para tratar de robarlo.

Los hechos sucedieron cerca de su vivienda, en el barrio Belén. Fue en la calle 6.ª con carrera 1.ª, lugar en el que la víctima esperaba un bus alimentador que lo llevaría a una estación de TransMilenio, en la avenida Caracas. Su propósito era honrar la hora definida con su hermano.

“Una vez salimos tarde de la casa hacia Tabio y no alcanzó a afeitarse. Cuando llegamos al portal del Norte, en el cual cogíamos el bus que nos llevaba al comando, comenzó a hacerlo. Teníamos que estar bien presentados, pero eso fue muy gracioso. Le hice un video y cada que lo veíamos gozábamos”, relata John, que hoy se viste de luto.

La tragedia comenzó a las 10:40 a. m. Sonó el teléfono celular de John. La voz de una vecina le indicó que se dirigía con el joven, en un taxi, hacia el hospital de Guavio, luego de encontrarlo malherido en la calle. Cerca de media hora transcurrió antes de que ella lo viera. Nadie le había prestado auxilio al agonizante.

“Nos duele que uno de nuestros hermanos de labor duró tanto tiempo tirado en el suelo, esperando auxilio. Había una estación de bomberos a cuadra y media, pero nadie fue capaz de informar, ni a un hospital ni a la línea 123”, lamentó el capitán Álvaro Farfán, comandante de Bomberos de Tabio, la misma noche del deceso.

Tras colgar el teléfono, John emprendió una marcha a toda carrera hacia el centro asistencial. Acompañado de otro oficial y en un vehículo de la estación, ahora tendría que ir en busca de su hermano. Los papeles del encuentro se habían cambiado.

“Le gustaba mucho el rock y asistió a más de 40 conciertos. Tenía todas las boletas guardadas, como colección. En especial la de Foo Figthers, que fue este año. Nunca pensó que esa banda fuera a llegar a Bogotá, por eso estuvo muy feliz ese día”, revela Angélica Guerrero, novia del fallecido.

Andrés era profesional en Música, graduado de la Universidad Pedagógica. Interpretaba la guitarra y el teclado con similar destreza. Y lo desvelaba un sueño, el de estudiar Psicología. Por eso cursaba un preuniversitario cada mañana, pues en octubre aplicaría a la Universidad Nacional. “Quería estudiar esa carrera para ayudarle a la gente con problemas”, comentó Andrés.

Aparte de estudioso, el bombero voluntario montaba bicicleta y trotaba. Entre semana ascendía a pie con Luna, su perra labradora color chocolate, hasta el cerro de Monserrate.

“Una vez, saliendo de McDonald’s (donde laboró un tiempo y conoció a su futura novia) pidió un cono. Llevaba una pelota y comenzó a hacer veintiuna; cuando el balón le dio a la crema y después le pegó en la cara, ni lo probó, fue muy gracioso”, cuenta Angélica.

Asegura que su novio era muy alegre, que tan solo una vez lo vio enojado: hace 14 meses, fecha en la que su madre sucumbió, ante una complicación quirúrgica. Con Andrés vivían su padre, sus tres hermanos (dos mujeres), unos tíos y los abuelos.

John arribó al hospital de Guavio pasadas las doce del día. Ataviado con su uniforme, cruzó la puerta principal y entró en la sala de reanimación. A su hermano lo vio tendido en una camilla. Se acercó y tocó su cuerpo.

En el costado izquierdo del tórax, entre la tercera y cuarta costilla, un orificio evidenciaba la causa del deceso de Andrés. Una puñalada que llegó hasta el corazón impidió que los hermanos pudieran reunirse, una vez más, como bomberos en acción. Ahí terminó su corta historia.

Bajan muertos en hurtos

Según cifras consolidadas de Medicina Legal, Policía Nacional y Secretaría de Gobierno, las personas asesinadas mientras eran víctimas de robo bajaron en el primer semestre del año actual, en relación al mismo periodo del 2014. Mientras que en los pasados seis meses sucedieron 49 casos de homicidio, en ese lapso del 2014 hubo 53.
No obstante, el último junio tuvo un incremento en relación a ese mes del 2014, al pasar de 6 a 10 asesinatos.
Las localidades con más casos en el último semestre fueron San Cristóbal (8) y Bosa (4).

FELIPE MOTOA FRANCO
Redactor de EL TIEMPO
En Twitter: @felipemotoa

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