Así se vivió Lollapalooza en Chicago

Así se vivió Lollapalooza en Chicago

EL TIEMPO pudo ver de cerca cómo funciona en su principal sede el festival que vendrá a Colombia.

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03 de agosto 2015 , 11:05 a. m.

Durante tres días, un desfile de 140 bandas en 7 tarimas dio vida a Lollapalooza Chicago, esta cita anual con el rock, la electrónica y el pop, a veces contra todos los pronósticos, fueran de tormenta eléctrica, la invasión de una nube de libélulas o el calor inclemente.

En esta edición, las cabezas de cartel fueron Paul McCartney, Metallica y Florence + The Machine, cada una cerrando un día diferente. Florence Welch terminó el festival con una presentación impresionante pese a lo corta, debido al anuncio de tormenta que se asomaba sobre el costado norte de Chicago.

Pero el verdadero gran protagonista de la cultura Lollapalooza es el público. Los noticieros estiman un promedio de 190 mil asistentes diarios (la mayoría adquiere la boleta para los tres días), quienes llegaban preparados para el calor: tan solo en pantaloneta, con o sin camiseta, cubiertos de protector solar y armados de su ‘camelback’, un morral para llevar el agua, porque el tema, de fondo, es la hidratación.

Ríos de gente ingresaron por las tres entradas establecidas. El equipo logístico fue, curiosamente, muy poco en comparación con el que se requiere en Rock al Parque, pero los anillos de seguridad funcionan adecuadamente para detener a quienes intentaban ingresar licor.

No les hacía falta: adentro, encontraron más de 20 barras extensas (cada una, con 10 cajeros) donde podían comprar vino, refrescos y cerveza, la bebida que parece darle forma al verano estadounidense.

Contrario a lo que ocurrirá en Colombia donde estará completamente prohibido el licor. De hecho, los organizadores de la edición Lollapalooza, presentes en Chicago, comentaron que la edición en Bogotá tendrá su propia personalidad, pero que la experiencia será muy similar.

Además explicaron que la circulación de artistas en el segundo semestre de 2016 está relacionada a festivales de esa época en Estados Unidos como el circuito del Austin City Limits, otro de los eventos importantes en las músicas alternativas en ese país.

Logística, la clave

La logística es el gran fuerte de Lollapalooza, la razón por la que las cosas salen bien, y se puso a dura prueba en el tercer día, ante la amenaza de tormenta.

Ya desde primera hora los noticieros daban cuenta en sus secciones dedicadas al clima que habría una precipitación en horas de la tarde, lo que en Lollapalooza ya se considera una suerte de tradición: no hay versión que se pase sin un rato de lluvia.

Pero un episodio reciente en un partido de fútbol americano en el que un policía falleció por el impacto de un rayo endureció las normas en tono a las responsabilidades que recaen sobre los empresarios y las autoridades si algo así ocurre a campo abierto.

Hacia las 2 p.m. de este domingo, cuando aún no había caído la primera gota, pero se veía una nube que se desplazaba a gran velocidad, todos los conciertos se suspendieron y tanto en pantallas como en altavoces se anunció la evacuación de todos los escenarios, zonas de esparcimiento y corredores.

Significaba desplazar del parque a más de 250.000 personas, entre asistentes, equipo técnico y artistas. La evacuación tomó 25 minutos, los últimos 5 ya con llovizna sobre las cabezas.

El público salió ordenadamente, sin empujarse, y fue dirigido por la policía hacia las calles contiguas a la concurrida Avenida Michigan. Ya con todo el mundo afuera, salió el sol y abrieron las puertas. La programación se movió apenas una hora.

No solo rock
Chicago gira en torno a Lollapalooza. El alcalde de la ciudad, Rahm Emanuel, publicó una carta de bienvenida a los visitantes y al público, que circuló en el programa de mano del festival, lo que da cuenta de la receptividad al evento privado.

En efecto, Lollapalooza ya no se trata exclusivamente de rock, y no lo ha sido así desde hace muchos años.

En esta edición, se cruzaron géneros como la electrónica (que tiene su propio escenario, el Perry's) con artistas como Alesso, Kaskade, Carnage, Nero, Nicky Romero; el rap, en versiones experimentales con Tyler the Creator o A$ap Rocky; los líderes de la movida más juvenil, como Charli XCX o Tove Lo, y también lo más roquero, con Gogol Bordello, The Weeknd y Metallica.

También es una ventana a sonidos muy nuevos, propuestas deslumbrantes por representar la vanguardia de lo que se oye en Estados Unidos, como Flying Lotus o FKA Twigs.

Otro nombre fundamental fue el de Sam Smith con su cierre del primer día en la tarima Bud Light, la segunda más importante y al mismo tiempo que McCartney. De esa talla fueron los enfrentados.

Sin embargo, a la logística también le metieron sus 'goles'. Eso fue lo que pasó durante la presentación del rapero Travi$ Scott, quien incitó al público a saltarse la barda de seguridad para que estuviera más cerca de la tarima, lo que significa riesgos de seguridad para los asistentes. Tras su presentación, el músico fue detenido durante unas horas por la policía de la ciudad bajo el cargo de incitar al desorden.

@laresonancia
*Con invitación de T310

 

CARLOS SOLANO

Cultura y Entretenimiento

Chicago, EE. UU.

 

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