'Preguntaré a los bogotanos si quieren prohibir la dosis personal'

'Preguntaré a los bogotanos si quieren prohibir la dosis personal'

Francisco Santos dijo en entrevista a María Isabel Rueda que confía en la fuerza del uribismo.

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02 de agosto 2015 , 10:03 p.m.

No está de primero en las encuestas. ¿Qué tiene planeado para remontarlas?

No me frustra por varias razones. Estoy sintiendo en los estratos 2, 3 y 4 mucho uribismo que no ha hecho clic todavía. Pero, además, en los estratos 5 y 6 tienen una imagen distorsionada de mí, que empiezan a cambiar cuando me escuchan. Tengo la ciudad en la cabeza, confío en mis capacidades y en la fuerza del uribismo. Lo que sí me preocupa es la campana neumática de los medios. En unos estoy vetado. (Lea también: La seguridad, la bandera de Francisco Santos a la alcaldía)

¿Cómo así? ¿En cuáles?

Estoy vetado por Caracol Radio. Yo, en el programa de Darío Arismendi, no salgo, y es el de mayor audiencia. Entonces, ha sido duro y seguirá siéndolo.

Lo natural es que los medios les den más vitrina a los que aparecen más opcionados en las encuestas…

Pero luego de que uno se inscribe, por lo menos deberían darle una llamadita. Por lo menos.

Usted dice que confía mucho en sus capacidades, pero, a la vez, que depende del uribismo de Bogotá. ¿Qué le da más puntos?

Una mezcla de los dos. Estratos 5 y 6, son las capacidades. Estratos 2, 3 y 4, son las propuestas muy concretas para solucionar cosas, pero también el sentimiento de emoción y de agradecimiento, que es muy grande en esos estratos.

Es cierto que usted gusta cuando lo escuchan. Por ejemplo, en los foros que ha hecho la Cámara de Comercio de Bogotá con los candidatos, usted sale muy bien ranqueado… En el de la semana pasada gustó mucho una propuesta suya sobre educación tecnológica.

No seré un candidato que hace propuestas solo por sacar votos. La educación del futuro es la digital. Voy a hacer la universidad digital gratuita más importante de América Latina. (Además: Las fórmulas de los candidatos a Alcaldía para combatir la inseguridad)

¿Cómo prometer algo tan ambicioso, si Petro prácticamente no pudo ni construir un colegio nuevo?

Es que, digitalmente, usted ya no necesita sedes. Se requiere diseñar el currículo, ponerlo en video con los mejores profesores, tener un servidor muy fuerte, y ya depende del ciudadano. Transformaré la Empresa de Telecomunicaciones de Bogotá (ETB) en la empresa de tecnología que jalonará esta revolución educativa. Tiene la plata. Le doy un ejemplo: Bogotá necesita 90.000 programadores. Las universidades forman ingenieros de sistemas, pero la del programador es una carrera muy específica para la que, con dos años de internet, prepara a estos pelados. Ahí no se necesitan matemáticas sino lógica. Y los pone a trabajar para Google, para Apple. Esa es la nueva educación que necesitamos construir. Aquí no necesitamos más abogados ni administradores (médicos sí). Lo que requiere la economía moderna es este tipo de educación que propongo, y que hoy no hay en Bogotá.

¿Qué será lo primero que haga si es alcalde?

Organizaré una consulta o un referendo para preguntarles a los bogotanos si quieren prohibir la dosis personal de droga. Y haré una campaña para que la gente conteste que sí. La droga está acabando con esta ciudad.

¿Y castigar a los que porten la dosis personal?

No, darles un tratamiento, que es muy importante. Pero los microtraficantes venden dosis personales. Mire este dato: en los últimos tres años pasaron por el sistema penal de infancia y adolescencia 25.000 jóvenes bogotanos. 3.000 están recluidos; el 80 por ciento, por temas de microtráfico. Ahí se están organizando las nuevas bandas criminales. Ahí está pasando de todo. No duermo de pensar en lo que se nos viene en cuestión de seguridad si no lo atajamos ya. ¿Le puedo contar una anécdota de esta campaña? (En video: La faceta más desconocida de Pacho Santos)

Adelante...

En un colegio que se llama Alfonso López Pumarejo, en el barrio Villanueva, en Kennedy, me bajé del carro y vi cinco pelados caminando rápido, ‘tun, tun, tun’, y se hicieron en sitios claves. Yo pensé: ¿Y esta vaina? ¿Me mandaron inteligencia del Estado o qué? Porque era como un operativo bastante preciso. Le pregunté al presidente de la Junta de Acción Comunal, que estaba ahí, y me dijo: “no me hable aquí delante de ellos”. Caminamos una cuadra y me explicó: “Esa casa que está ahí al lado del colegio es la ‘olla’ del microtráfico. Estos cinco controlan la ‘olla’ y el consumo, el territorio. Controlaban hasta al anterior presidente de la Junta de Acción Comunal, a quien sacaron corriendo, lo iban a matar. Usted no se imagina lo que pasa acá”. Y eso lo ve uno en todas partes. Se están cocinando las nuevas oficinas de Envigado a la ‘ene’, aquí en Bogotá. (Lea también: 'Siento un ambiente uribista en Bogotá', dice Francisco Santos)

¿Cómo va a resolver el tema de la seguridad?

Con liderazgo. Vi desde el Gobierno cómo los consejos de seguridad con la comunidad, todos los días, funcionaban. Eso hicimos durante ocho años: medirle el pulso a la seguridad, que necesita microgerencia. Haremos consejos de seguridad por localidades. Son 117 UPZ (unidades de planeación zonal); ahí usted identifica la banda, la pandilla, al criminal. Así usted puede combatir la delincuencia con láser y no con perdigón, como funciona hoy en día.

¿Con láser y no con perdigón? Le van a recordar sus corrientazos (risas)...

Lo del láser es una metáfora. Es que con alta tecnología usted puede ir detrás del criminal individualizado, en lugar de ir detrás de una cosa amorfa. Llevaremos el presupuesto del sector a un billón de pesos al año. Implementaremos un sistema de cámaras que funcione –el de hoy no funciona–, dotado de algoritmo de predecibilidad, con reconocimiento facial, con un centro de comando y control de reacción. Bogotá no tiene política de seguridad, tiene planes. Un cuadrante es un plan. Pero una política que contemple el tiempo libre de los jóvenes, manejo de pandillas, que vaya por objetivos, eso es lo que tenemos que hacer.

Y con justicia...

¡Me va a tocar volverme el nuevo mejor amigo de Montealegre! Hay que tener una interlocución con la justicia para que se acomode a las realidades. Voy a financiar centros integrales de justicia por localidad; vale 25.000 millones de pesos cada uno. Esa propuesta vale 500.000 millones, para que usted tenga ahí URI, juez de garantías, sitio de encarcelamiento temporal, laboratorios de criminalística, todo lo que necesita para hacer el proceso inicial de judicialización. Hoy hay solo cuatro en la ciudad. Haremos por lo menos uno por localidad.

¿Qué le gusta de sus adversarios? ¿Qué incorporaría de sus propuestas?

Clara (López) plantea un tema que para mí también es muy importante: el tiempo libre de los jóvenes desescolarizados, un drama en la ciudad. Ahí está el fermento de la nueva delincuencia. A Peñalosa y a Pardo no les he oído nada innovador, así, que uno diga wow! Pero Peñalosa sí vende una trayectoria y un conocimiento de ciudad que la gente le admira.

Y de sus propuestas, ¿cuáles deberían copiar los demás candidatos?

El tema de educación digital va a ser la revolución de la ciudad. Y en salud tengo una propuesta muy novedosa: siguiendo el modelo de unas EPS con un sistema maravilloso, crearemos pequeños hospitales con población asignada y médicos generales muy bien entrenados; de cada 100 personas que consulten entre los que viven al lado (porque lo que le molesta a la gente es que la peloteen), 85 saldrán con su problema resuelto. Solo el 15 por ciento será remitido al hospital. Eso acabará con las colas. Vamos a reconvertir los Cami, las UPA, las UVA, que hoy son centricos pequeñitos, en centros de atención de primer nivel. Y vamos a especializar hospitales, porque hoy todos hacen de todo. Eso genera mayores eficiencias. Y montaremos una red de urgencias en las principales troncales de la ciudad. Estas propuestas mejorarán brutalmente el tema de la ineficacia, la indignidad y la congestión de la salud.

Hablemos de política. ¿Cómo explica que el presidente Santos esté apoyando a un candidato a la alcaldía de Bogotá, y el Vicepresidente a otro?

Que empezó la campaña del 2018. (Además: 'La izquierda corrompió a Bogotá': Pacho Santos)

¿Con las elecciones a la alcaldía de Bogotá arranca la campaña del 2018?

Así es. Quien quiera premiar al presidente Santos con Bogotá, que vote por Pardo. Si quiere premiar a Vargas Lleras, que vote por Peñalosa. A Petro, que vote por Clara. Pero quien quiera premiar al presidente Uribe, que vote por mí.

¿Le estamos poniendo otra vez tapete rojo a la izquierda?

No creo. Pardo le quita votos a Clara.

¿Y Peñalosa a usted?

Peñalosa y yo nos disputamos una franja, aunque tengo una ventaja sobre él: en el uribismo no quieren a Enrique Peñalosa. Creo que el único uribista que quiere a Peñalosa soy yo (risas).

Ah, ¿usted sí lo quiere?

Pues, hombre, yo sí le reconozco lo que hizo, pero creo que su tiempo pasó. Cuando yo sea alcalde, sí lo voy a tener de asesor absoluto.

¿Consideraría la posibilidad de apoyar a Peñalosa?

No, porque tengo una responsabilidad hacia el futuro que trasciende la alcaldía. Necesito dejar 10, 12 concejales, 40, 50, 70 ediles, y para hacer eso, unas listas sin candidato mueren. Pero mi responsabilidad no es solo en Bogotá, sino con el país. Necesitamos construir una fuerza política de futuro. Todo el mundo me dice: ¿y por qué no se juntan? No, porque tenemos diferencias conceptuales profundas. Para nosotros la seguridad es un tema crítico. El de la confianza inversionista, también. Estamos montando un partido ideológico que tiene muy claras sus fronteras. Frente al Polo, que es un partido ideológico, se necesita otro partido que de verdad confronte tesis, que no es ni el Liberal, ni los Verdes, ni ‘la U’, ni nada de eso que es hoy una torre de Babel ideológica y política.

Después de haber sido ocho años vicepresidente, un honor poco usual, ¿por qué no irse más bien a descansar en lugar de meterse en este berenjenal de manejar esta ciudad inmanejable, con 7’700.000 habitantes, que, parece ya tiene?

Porque me encantó servir.

¿Qué diferencia hay entre ‘me encantó servir’ y ‘me encantó el poder’?

Usted me conoce. No soy del ego del poder. Soy un tipo sencillo. En los ocho años jamás cambié, jamás me sentí, digámoslo así, el Germán Vargas Lleras de hoy. No, yo le trabajé a Uribe con absoluto desinterés en si yo me llevaba el crédito; por eso, mucha gente no sabe lo que hice en la Vicepresidencia, lo que hice en Santa Marta, en La Guajira, con el mundial, con la comisión de reparación. Yo trabajaba por el Gobierno, pero me gustó servir, y no por la gratificación, sino porque cualquier cosa que uno hacía bien hecha les cambiaba la vida a 50.000 o a un millón de personas. Por eso, todos los días le rezo a Dios. Estoy en un camino muy, muy, muy religioso que me ha dado mucha fuerza y me ha servido para aguantar, porque, no crea, a veces desfallece uno. Él me da fuerza y yo lo único que le pido es: ayúdeme a no perder la humildad, a ser un mejor ser humano, y para no creerme que este es un viaje mío, sino que es de servicio.

¿Cuándo pierde la esperanza?

A veces, cuando uno está cansado, cuando se equivocó en una respuesta, cuando la encuesta no sale bien y uno dice: ¿será que sí? Y ahí es cuando Él me ayuda.

MARÍA ISABEL RUEDA
Especial para EL TIEMPO

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