Para premios no hay, para fianzas sí

Para premios no hay, para fianzas sí

Solo cuando es empujada por la prensa y por la indignación general, la Conmebol sale al ruedo.

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02 de agosto 2015 , 09:34 p.m.

Crece la demanda de alquileres de apartamentos en Nueva York. Los piden dirigentes y empresarios sudamericanos extraditados. Un piso en Manhattan, con grandes ventanales, es excelente como prisión domiciliaria. J. Hawilla, propietario de Traffic, se comprometió a pagar una fianza de 151 millones de dólares a la justicia estadounidense; depositó una cuota de 25 millones y quedó con arresto casero. Jeffrey Webb entregó su Ferrari, varios autos más, joyas de su esposa y dinero en efectivo hasta completar 10 millones y también está con un cintillo electrónico en un apartamento. Alejandro Burzaco acaba de garantizar una prenda de 20 millones de dólares y se acogió al mismo régimen. A todos se les ha retirado el pasaporte y no pueden alejarse a más de 50 millas del juzgado. Uno a uno, los acusados de corrupción en el mal llamado ‘Fifagate’ –es ‘Conmebolgate’– van siendo extraditados a Estados Unidos y, apelando a sus “ahorros”, pagan para gozar de una libertad vigilada, pero libertad al fin.

Quienes se enriquecieron a expensas del fútbol entregan sumas fabulosas para evitar las tan temidas rejas. La que debió juntar hasta las monedas para pagar los premios de la Copa América es la casi menesterosa Conmebol, esa entidad que tanto hace por el desarrollo del fútbol en Sudamérica y que ahora va lanzada hacia “la transparencia total”, como pregona su presidente Juan Ángel Napout. Conmebol les cedió por sumas irrisorias a estos “empresarios” los derechos de sus torneos para que ellos los vendan a un precio diez veces mayor. En ello consiste el fraude por el cual son procesados.

Es oportuno precisar que el bochorno de corrupción revelado el 27 de mayo no fue por algún acto ilegal cometido por o en la Fifa sino por los sobornos recibidos por dirigentes de Conmebol a cambio de valiosísimos contratos cedidos a precios de saldo. Los detuvieron en Zúrich porque habían asistido al congreso de la Fifa.

En cuanto a Concacaf, es cierto, sus líderes estaban involucrados, pero esta trama nace en América del Sur. El pasado jueves La Nación publicó la excelente nota de Francisco Schiavo ‘Con él no pasaba: un año sin Julio Grondona, el caos al descubierto’. En ella, la exministra argentina y actual legisladora de Buenos Aires Graciela Ocaña afirma: “Si Grondona estuviera vivo, estaría preso. Él fue quien exportó al mundo un modelo de corrupción: el de la AFA”. Habla de la cultura del “¿cuánto hay para mí?”. Por ello, se mal rotula como ‘Fifagate’ lo que en realidad es ‘Conmebolgate’. Acá está el nido.

Solo cuando es empujada por la prensa y por la indignación general, la oscura Conmebol sale al ruedo y emite algún sonido. Esta semana, la matriz del fútbol continental anunció pomposamente la puesta en marcha del ‘Programa de conformidad y cumplimiento’, para “garantizar una mayor eficiencia y transparencia en la actuación de la Conmebol, constatando el firme compromiso de nuestra confederación de incrementar la integridad de todos sus procesos y operaciones”. Es un memorando plagado de verbos como “revisar, controlar, fiscalizar, auditar”. Bonitas palabras que nadie sabe si se cumplirán, pues Conmebol es un órgano cerrado e infranqueable que maneja un ínfimo grupo de señores.

El comunicado lo firma un empleado jerárquico de la entidad, no un directivo. Y habla hacia el futuro. De anular los contratos firmados con Datisa, nada, y de revisarlos, mucho menos (¡Cruz diablo…!). El presidente Napout ahora se enjuaga la boca con términos como reformas, auditoría, transparencia, rectitud y derivados, pero él era vicepresidente primero al momento de firmar los contratos, y la mayoría de los miembros actuales del comité ejecutivo (los no presos) eran directores. Para ser honesto no se necesitan reformas. Si no era por el FBI nadie hablaba de transparencia. De la media docena de dirigentes que tiene presos Conmebol no hace la mínima mención.

Según la prensa brasileña, el titular de la CBF, Marco Polo del Nero, está contra las cuerdas por una investigación impulsada en el Congreso por Romario, actual diputado nacional. Marco Polo no pone un pie fuera de Brasil ni para recibir un premio Nobel, pero la amenaza grande la tiene adentro.

En Bolivia ya son seis los dirigentes arrestados: el presidente de la Federación, Carlos Chávez, el secretario general Pedro Zambrano, el titular de la Asociación Nacional (rama aficionada) Jorge Justiniano y otros tres de menos rango. Los cargos que les imputan son organización criminal, legitimación de ganancias ilícitas, uso indebido de influencias, beneficios en razón del cargo, delitos tributarios y estafa con la agravante de víctimas múltiples.

En un artículo magnífico titulado ‘El fútbol, atado de pies y manos’, el periodista Ramiro Siles traza una radiografía perfecta de la crisis. “El fútbol boliviano está en un hoyo del cual por el momento no hay visos de que pueda salir”, escribe Siles. Resumiéndolo: la Federación está paralizada, los detenidos no quieren renunciar y tampoco es posible elegir reemplazantes, pues eso lo determina el congreso de la institución.

De los cinco miembros del comité ejecutivo tres están encarcelados y los dos que quedan libres no tienen quórum para llamar a un congreso que elija nuevas autoridades. Justamente se necesitan tres firmas para pedirlo. El 14 de julio, el presidente Chávez (también tesorero de Conmebol) anunció a los medios el despido del técnico nacional Mauricio Soria, pero nadie se lo comunicó oficialmente al entrenador. Se informó que en los siguientes días sería llamado por el secretario ejecutivo Alberto Lozada para definir los términos de su desvinculación. Pero Lozada fue aprehendido junto con Chávez, de modo que Soria no es más el DT, pero su contrato sigue corriendo, el vacío de la Federación impide contratar un nuevo entrenador y el ambiente del fútbol está consternado porque faltan apenas 66 días para comenzar la eliminatoria y Bolivia no tiene ni técnico ni selección.

En una reunión de emergencia, la ANF (correlato de la Difutbol colombiana) logró los votos necesarios para pedir un congreso propio que tendrá lugar mañana martes. Si hay acuerdo y nombran reglamentariamente sustitutos de Justiniano y Zambrano, al día siguiente los nuevos miembros asumirían en la Federación Boliviana y se podría pedir un congreso urgente de la FBF para elegir un nuevo presidente para el fútbol boliviano y un técnico para su selección.

Guido Loayza, presidente del club Bolívar, explicó por qué la Fifa no se inmiscuyó en el enjuiciamiento de los directivos: “No es una acción de la justicia ordinaria al ente federativo, sino un caso contra personas por corrupción. Aparte, Joseph Blatter dijo que la Fifa apoya las investigaciones contra corrupción dentro del fútbol”. Tito de la Viña, reputado y veterano periodista paceño, definió la gravísima situación: “Es el momento más crítico y más triste en un siglo de fútbol boliviano”.

Jorge Barraza

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