Editorial: Un siglo de ayuda

Editorial: Un siglo de ayuda

Pocas entidades como la Cruz Roja Colombiana conocen tan de cerca nuestras tragedias y desgracias.

31 de julio 2015 , 07:44 p. m.

Esta semana se cumplieron los primeros 100 años de la Cruz Roja Colombiana. Una institución que debe su presencia en el país al buen juicio que tuvo un grupo de personas para crear una entidad que es hoy, a no dudar, referente de prevención y ayuda para los colombianos.

El 30 de julio de 1915, los doctores Hipólito Machado, José María Montoya, Nicolás Buendía y Adriano Perdomo –inspirados por el doctor Putman– dieron cuenta del cruento balance que había dejado la guerra de los Mil Días en el país (1899-1902), con sus más de 100.000 muertos, y prohijaron la idea de dar forma al capítulo de la Cruz Roja Colombiana.

Desde entonces ha jugado un papel preponderante en todos los eventos que han marcado el trasegar de la Nación, bien por causa de desastres y tragedias naturales, o por efecto de los sucesivos conflictos con los que ha tenido que lidiar: desde los de orden político hasta los producidos por el crimen organizado, con miles de muertos y millones de desplazados.

En estas condiciones, sobra decir que la labor de la Cruz Roja no ha tenido pausa. Con sus 23.000 voluntarios y una presencia permanente en 32 departamentos y 200 municipios, no ha cejado en su labor misional. Allí ha estado cuando la guerra con el Perú, cuando se incendió el simbólico edificio Avianca, en el corazón de Bogotá, o entre el lodazal que dejó la avalancha del río Páez (Cauca) y que borró a toda una comunidad; los vimos arriesgar sus vidas, y sufrir y llorar, como todo el país, con la devastación de Armero (23.000 muertos), en Tolima, o entre las montañas intentando recuperar los cuerpos de alguna tragedia aérea o de algún combate.

No ha sido una labor fácil. La institución también ha puesto una cuota de sacrificio, y no pocos voluntarios han entregado sus vidas a cambio de salvar las de otros. Todos ellos merecen ser recordados en esta efeméride.

La Cruz Roja Colombiana es la entidad que más de cerca ha vivido las múltiples guerras del país; ha atendido las heridas de sus protagonistas, sin importar condición social, credo, sexo o tendencia política. Y ha permanecido vigilante en negociaciones de paz y de dejación de armas, comoquiera que hace parte de los Estados firmantes de los Protocolos de Ginebra para facilitar la humanización del conflicto.

Es justamente la condición de neutralidad, imparcialidad e independencia lo que le permite a dicho organismo llegar a estos 100 años sin más pergaminos que los que la han inspirado siempre: proteger y salvaguardar la dignidad de las víctimas.

Difícilmente otra entidad de similares características puede mostrar tales resultados. La Cruz Roja Colombiana es el organismo que más conoce las vicisitudes y el sacrificio que ha tenido que pagar Colombia a raíz de sus desgracias e infortunios.

Y sin embargo es esa misma adversidad la que ha permitido la creación de otros estamentos de ayuda: el Socorro Nacional, el Banco de Sangre, programas de prevención, de asistencia y, en general, de mejoramiento de la calidad de vida de millones de personas.

Todo ello ha contribuido a tejer, al mismo tiempo, una red de ayudas y alianzas con el sector privado que hoy, al igual que nosotros, celebran estos 100 años y le desean otro siglo de labor humanitaria.

editorial@eltiempo.com

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