Cine, caña y pavesas

Cine, caña y pavesas

'La tierra y sombra' es lenta y poética; un buen filme que vaticina el futuro que nos espera.

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31 de julio 2015 , 05:42 p. m.

'La tierra y la sombra', obra del colombiano César Acevedo, fue reconocida en mayo pasado como la mejor ópera prima del 68.° Festival Internacional de Cine en Cannes. No es para menos. La película del joven cineasta caleño es una joya maestra con una factura poética inigualable y un tono intimista logrado gracias a una cámara que se mete de lleno en el corazón de sus personajes.

El largometraje narra la situación asfixiante que vive una familia de trabajadores cañeros en el Valle del Cauca. Contada con pocos elementos: una casa, un cañaduzal y un samán, logra crear una atmósfera grisácea por parte de unos personajes anónimos, que un día, ante el desarrollo agroindustrial, se ven condenados a vivir sepultados por la pavesa que produce la quema de la caña.

La cinta de Acevedo es lenta y poética; como todo buen filme, vaticina el futuro inmediato que nos espera. Por eso el jurado de Cannes la premió, porque no se parece en nada a las películas de Hollywood que nos abruman con su ruido incontenible, sus efectos especiales y su velocidad sin límites.

'La tierra y la sombra' está hecha en clave rulfiana y es contada lentamente, con el cronómetro del tiempo, como lo hacía el maestro Luis Buñuel.

Acevedo conoce el sabor dulce de la caña y sus amarguras; y nos advierte que si un día no pensamos en diversificar el campo, vamos a terminar cercados por el verde de la caña. El joven cineasta viene de la tradición del cine caleño. Egresado de la Escuela de Comunicaciones de la Universidad del Valle, ha tenido de profesores a los realizadores Ramiro Arbeláez (‘Garras de oro’), Óscar Campo (‘Yo soy otro’) y Antonio Dorado (‘Amores peligrosos’). Y compartió los bancos de la academia con jóvenes directores que hoy descollan en el celuloide colombiano, como Jorge Navas (‘La sangre y la lluvia’), Óscar Ruíz (‘Los hongos’) y Carlos Moreno (‘¡Que viva la música!’), entre otros.

El cine colombiano está pasando por un buen momento y goza de muy buena salud. El Ministerio de Cultura comprendió que invertir en cultura es rentable no solo a nivel económico, sino que también genera cultura y buena imagen ante el mundo. En el país aún predomina el monopolio del cine hollywoodense con sus luminarias y sus miserias.

Ojalá las empresas de exhibición de películas Cineco y Royal Films le dieran más oportunidad al cine hecho por nuestros realizadores para que, de esta manera, los colombianos no nos sigamos identificando con 'Rápidos y furiosos', en un país donde hay tanto intenso y tanto furioso por la guerra.


Fabio Martínez

www.fabiomartinezescritor.com

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