La Escombrera humana

La Escombrera humana

Esta es una guerra que nos ha carcomido, cuya solución es política y nada más.

29 de julio 2015 , 04:49 p. m.

Como escribió nuestro nobel García Márquez, también pienso que no somos de donde nacemos; somos de donde empezamos a tener nuestros muertos, pero uno escoge por lo general dónde hacerlo, en qué lugar les dará tranquila sepultura. Pero, como siempre, somos el ejemplo malo de la región. En Antioquia tenemos un lugar en el que, producto de ajuste de cuentas, hay más de un centenar de cadáveres sepultados y que sus familias aún siguen buscando, luchando por tenerlos en ese lugar sagrado para al menos ir a visitarlos, llevarles flores, hablarles, pedirles, tenerlos en su último lugar de descanso.

Hay familias que anhelan tener noticias de sus seres queridos, que alguna vez les arrebató la violencia, jóvenes que salieron una mañana llenos de vida e ilusiones y jamás regresaron.

En Medellín, en la comuna 13, al occidente de la cuidad, La Escombrera se convirtió en sitio donde está enterrada la ilusión de muchas madres de encontrar a sus hijos; la ilusión de muchas familias, de muchos padres que sufren en silencio. Esta es una guerra que nos ha carcomido, cuya solución es política y nada más. Guerra maldita que por todos los medios, por el que sea, hay que terminar.

Escombrera, lugar para botar escombros, en Medellín esconde el horror de nuestra guerra, el azote al que nos ha tenido ya por tantos años.

Luis Hernán Tabares Agudelo
Riohacha (La Guajira)

* * * *

Señor Director:

La Escombrera, enterradero de inocentes, con nombre doloroso, inhumano, muestra otra faceta de los ‘paras’. Ahora vendrán las fosas de las Farc. Cuando ellos lo quieran y si su conciencia, si la tienen, les permite contar tanto horror.

Alguien se le tiene que medir a escribir una recopilación de la degradación a la colombiana. Para no repetirla. La palabra ‘escombro’ es desecho, restos inservibles. Yo pregunto: ¿lo humano será para tanta degradación? Alguien los juzgará, acá, o allá, así se niegue para ocultar responsabilidades.

Juan Manuel Díaz Azuero
Guaymaral

Una fiesta productiva

Señor Director:

Cuando se revisan revistas sobre las temporadas taurinas de Bogotá, al instante nos damos cuenta de la economía de la fiesta brava. Es toda una colosal empresa para el entretenimiento sano, que tiene bienes y servicios de todos los colores y sabores. Movida de la hotelería en toda su magnitud; restaurantes que dinamizan todo tipo de gastronomía; manzanilla y otros vinos que forman parte de los famosos condumios; la fiesta de los pasodobles toreros; la prensa, la radio y la televisión que difunden todas las entretelas de los tercios; plaza de Santamaría vistiendo sus mejores galas; tertulias, literatura, amistad... Todo ese mundillo de variedades lo quieren acabar los intolerantes, que olvidan que hoy por hoy el toro de lidia existe por razón de la tauromaquia, ya que solo sirve para el arte.

Rogelio Vallejo Obando

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