Editorial: El oro colombiano

Editorial: El oro colombiano

El caso de Quintana es el ejemplo perfecto de la fuerza que puede sacar adelante a una nación.

26 de julio 2015 , 09:49 p. m.

Si ha habido algo que redima a Colombia en los últimos años, algo que la llene de orgullo y le pruebe al país que no solo suceden aquí las malas noticias y las violencias, ha sido el trabajo incansable y fructífero de sus deportistas. A la faena de la delegación nacional en los Juegos Olímpicos del 2012 y a la actuación deslumbrante de la selección colombiana en el Mundial de Brasil del 2014 hay que sumarle ahora el resultado de nuestros atletas en los Juegos Panamericanos que se llevaron a cabo en Toronto (Canadá) desde el pasado viernes 10 de julio.

Primero que todo, se mejoró, con creces, la presentación de hace cuatro años en Guadalajara (México). Por primera vez en la historia, el país quedó de quinto en la tabla de posiciones, solo superado por las naciones que suelen quedarse con los puestos principales, como Estados Unidos, Canadá, Brasil y Cuba. Obtuvo, en total, 72 preseas. Y se llevó tres medallas de oro más que en los Juegos anteriores: de 24 pasó a 27, una más de las que se esperaban en el Comité Olímpico Colombiano. Y pudieron venir muchas más.

Quedó demostrado, más que todo, que el deportista nacional ha adquirido un nuevo talante, un espíritu ganador, combativo y noble, que lo convierte en un rival respetado. Y es evidente que al trabajo de las federaciones nacionales, apoyado por el Estado, se le ha sumado un cambio profundo en las nuevas generaciones de colombianos, que hace que nuestros atletas solo vean un obstáculo entre ellos y el primer lugar: el trabajo duro.

Esta vez, además, no solo se triunfó en las categorías esperadas, no solo se consiguió la medalla de oro en patinaje, en ciclismo, en salto triple, sino que se avanzó hasta el primer puesto en squash, en tenis y en golf. Hubo decepciones, pero fue porque cada vez es más claro lo que pueden hacer los deportistas nacionales de los tiempos que corren, y se ha llegado a esperar de ellos el orgullo que la guerra y la política irresponsable suelen arrebatarle a la ciudadanía.

El resultado en los Juegos Panamericanos no fue la única buena noticia deportiva del día de ayer. El temperamento, las condiciones y la tenacidad del ciclista boyacense Nairo Quintana quedaron más que comprobados en la penúltima etapa del Tour de Francia, que llegaba al tradicional Alpe d’Huez, cuando en un final emocionante consiguió dejar atrás al líder y hoy campeón de la competencia, el británico Chris Froome, y demostrar así que, de no haber perdido tiempo –como los principales favoritos– en una de las primeras de cambio, nuestro pedalista, campeón del Giro de Italia, habría podido ser el ganador de la carrera más importante del mundo.

Ser el segundo en la clasificación general del Tour de Francia –y por segunda vez– no es una derrota. Menos cuando solo lo separa 1 minuto 12 segundos del poderoso Froome, luego de 21 etapas y más de 84 horas de pedaleo. Y más si, como suele hacerlo Quintana, se lucha con raza hasta el último segundo y se demuestran hasta el final el temple y el amor propio. Se ha dicho de muchas maneras en los últimos tiempos que el deporte nos devuelve el orgullo de ser colombianos, y el caso de Quintana, que siempre pone por delante al país y hace hasta el último esfuerzo para quedarse con la camiseta amarilla que distingue al ganador del Tour, es el ejemplo perfecto de la fuerza que puede sacar adelante a una nación.

EDITORIAL

editorial@eltiempo.com.co

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.