'Estilistas' de la muerte enseñan su conocimiento en Medellín

'Estilistas' de la muerte enseñan su conocimiento en Medellín

Primer curso en el país de plastinación y métodos de preservación de los órganos.

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26 de julio 2015 , 11:19 a. m.

Sobre una brillante mesa de aluminio, bañada de luz blanquecina, Édgar* cuenta su historia.

No lo hace por medio de sus labios, pues estos están marchitos y secos. Édgar está muerto.

Esos detalles íntimos se conocen por los diferentes órganos de su cuerpo que reposan sobre aquella mesa platinada en el Laboratorio de Morfología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Antioquia donde se realizó el primer curso de plastinación en el país.

No hay sangre, tampoco piel, solo plástico. A simple vista los intestinos desplegados, el riñón disecado, el pie despellejado o el medio rostro con mirada cansada parecen de juguete. Pero no, son reales y alguna vez le dieron vida a Édgar.

“El cuerpo cuenta su historia. Desde la forma de vestir hasta las enfermedades que presentan sus órganos cuenta quién era la persona”, explica el docente Luis Miguel Acevedo mientras toma en su mano sin guantes, uno de aquellos órganos. Lo agarra, lo aprieta y lo estira. No pasa nada.

No es irrespeto ni mucho menos, lo hace para mostrar la flexibilidad y seguridad que tiene el proceso de plastinación, un método que consiste en reemplazar los fluidos corporales por plástico.

Sin importar quién haya sido la persona, para el docente todos son valiosos tesoros que trata con sumo respeto por su invaluable utilidad. Gracias a estos, pudo lanzar este primer curso realizado en el país, y el único avalado por la Empresa Alemana Biodur cuyo propietario es quien desarrolló esta técnica de conservación anatómica: Gunther von Hagens.

El principal beneficio es la seguridad. Según Acevedo, las técnicas de conservación tradicionales, a base de formol, “son cada vez más cuestionadas ya que es considerado un agente cancerígeno, por lo que docentes, estudiantes o auxiliares de laboratorio asociados a la morfología están en un posible riesgo”.

La plastinación, regularmente se realiza con silicona y sirve para dejar el espécimen, al final del proceso, seco, flexible y libre de riesgo biológico. De esta manera, facilita la enseñanza de manera más segura.

Lograr llevar un órgano a un estado plástico es un reto que se logra en cuatro pasos fundamentales: fijación, deshidratación, impregnación forzada y curado (Ver anexa).

Sin embargo, el reto más difícil es conseguir cuerpos donados a la ciencia para poder trabajar. “Irónicamente en un país violento, es muy difícil conseguirlos. En los seis años que llevo en la Universidad me han llegado siete cuerpos”, explica Acevedo.

Quizá Édgar no realizó un aporte significativo a la humanidad. Pero, tal vez, con su deceso y su cuerpo llevado, en pro de la ciencia, esté logrando el cambio que no logró en vida. O, al menos, eso quiere creer el docente. “La gente piensa que todo termina con la muerte. Pero no, aún así se puede dejar un legado”.

Las cuatro fases de la plastinación

El proceso de plastinación se logra en cuatro pasos fundamentales: Fijación, deshidratación, impregnación forzada y curado. En la primera etapa, se detiene temporalmente el proceso de descomposición natural del cuerpo para poder disecar el órgano. De esta forma queda la estructura tal cual como se desea tener al final.

Cuando el espécimen está fijado y disecado, se deshidrata. Una vez seco, se pasa a un proceso de vacío e impregnación forzada, donde se mete en una cámara de vacío sumergido sobre silicona. En ese recipiente el espécimen se chupa la silicona y el alcohol que se utilizó para la deshidratación se extrae.

Una vez se saca y queda en un estado ‘baboso’, se procede al proceso de curado.

Lograrlo no fue fácil. Fue un trabajo de seis años ininterrumpido realizado por los docentes Carlos Alberto Mejía Giraldo, José Darío Rojas Oviedo y Luis Miguel Acevedo. El curso, que tuvo un valor de 2.400.000 pesos, tuvo una duración de 20 días; 15 a través de una plataforma e-Learning que le permitió a los 18 estudiantes acceder a las clases teóricas, y un encuentro práctico de cinco días con el que se finalizó el curso.

DAVID ALEJANDRO MERCADO
davmer@eltiempo.com - @Alejomercado10
Redactor de EL TIEMPO
MEDELLÍN

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