Seguridad y calidad en las aulas, retos para la capital

Seguridad y calidad en las aulas, retos para la capital

El programa 'Bogotá, cómo vamos' presentará este miércoles los indicadores de calidad de vida 2014.

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25 de julio 2015 , 07:22 p. m.

Mientras Bogotá mejora en la lucha contra la pobreza, los asentamientos ilegales aumentan, la iniquidad persiste, la educación exige mejoras en calidad y la inseguridad empeora.

Esas son algunas de las conclusiones del informe de calidad de vida del programa ‘Bogotá, cómo vamos’, que toma las cifras y resultados de las entidades distritales para determinar cómo avanza la ciudad. Dicho informe será revelado este miércoles en su totalidad.

Uno de los ejes más sensible para los ciudadanos es la seguridad, especialmente por el repunte en la tasa de muertes violentas: pasó de 29,7 casos por cada 100.000 habitantes en el 2013 a 35,4 el año pasado. Así, amenaza con volver a los niveles del 2010, cuando la cifra llegó a los 38,8.

Más cuando el 49 por ciento de esas muertes son homicidios. En este frente hubo otro retroceso, pues de una tasa de 16,7 en el 2013, el año pasado subió a 17,4 (76 casos más).

Aún así, la cifra es inferior a la que había al inicio de la administración de Gustavo Petro, cuando estaba en 22,1.

La capital tiene mejores resultados que Cali (66), Barranquilla (28,3) y Medellín (27). El promedio nacional es 27,8.

Según analistas y la misma Policía, ese comportamiento en Bogotá se puede deber a una estabilización en la tasa que hace más difícil cualquier reducción.

Preocupan las víctimas: el 91 por ciento son hombres y el 82 por ciento son personas entre los 15 y los 39 años de edad, ubicadas principalmente en Santa Fe, Ciudad Bolívar y Los Mártires.

Otro capítulo que llama la atención es el del hurto, que no para de crecer: la tasa pasó de 404 casos en el 2011 a 565,1 el año pasado, cifra que está por debajo de la de Medellín (679,8) y Cali (642,3), pero por encima de la de Barranquilla (504,1).

De esos 565,1 casos por cada 100.000 habitantes de Bogotá, el hurto de personas es el más persistente (356,9), sobre todo en las localidades de Chapinero, Kennedy y Suba. Vale la pena aclarar que estos son los casos denunciados o conocidos por las autoridades y que el subregistro en la ciudad puede ser alto.

De hecho, sí hay un incremento en el número de personas que no denuncian delitos, según la encuesta de percepción ciudadana, también hecha por ‘Bogotá, cómo vamos’. Mientras que en el 2013 el 64 por ciento de los encuestados no reportó su caso, en el 2014 la tendencia subió 3 puntos.

No obstante, hay un síntoma de recuperación en las lesiones personales, pues la ciudad logró pasar de 592 casos reportados o atendidos en el 2013, a 413,9 en el 2014.

Educación, cuesta arriba

El gran desafío de la educación pública de Bogotá es la calidad. Las pruebas Saber 11 así lo señalan, pues los colegios públicos tienen los peores resultados.

El 89 por ciento de los colegios oficiales no obtienen buen desempeño: el 61,3 por ciento está en la categoría B, el 27,7 % en C y D y solo el 11 por ciento se ubica en A y A+, la mejor calificación. Les va mejor a los colegios en convenio y por concesión, que tienen al 53,5 por ciento y el 68 por ciento en B, respectivamente.

Aun así, están rezagados frente a la educación privada, que tiene al 62,4 por ciento de los colegios con calificación A y A+.

Un frente en el que se ha avanzado es en la deserción escolar, cuyo acumulado (que se reporta con un año de rezago) pasó de 3,9 por ciento en el 2010 a 2,6 por ciento en el 2013. En el 2012, fue de 3,1 por ciento, aunque a juicio de ‘Bogotá, cómo vamos’ la cifra sigue siendo alta.

Las localidades con mayor porcentaje de deserción al 2013 son Santa Fe (8,4 por ciento), Chapinero (6,2 por ciento) y Antonio Nariño (4,9 por ciento).

En todo caso, el mayor nivel de deserción se registra en la educación secundaria pública, con 3,5 por ciento.

A los buenos resultados en la reducción de la deserción se suma el que cada vez menos los jóvenes repiten el año: de una tasa de 8,6 en el 2011 se pasó a 7 en el 2013 y a 6, en el 2014, para la educación pública, mientras que en los dos últimos años la cifra se ha mantenido en 1,9 para la privada.

Este dato contrasta con el de las matrículas: de 1’025.737 alumnos matriculados en el sistema público durante el 2010, se bajó a 887.057 en el 2014.

Es decir que en los últimos años la oferta de matrículas se redujo en 138.680 cupos. Solo en el 2014 se lograron 3.880 alumnos nuevos, un leve repunte en comparación con el año anterior.

Este comportamiento contradictorio se puede deber a una posible migración de estudiantes a colegios privados o a que se han ido de la ciudad, así, hay menos niños por matricular. La prueba está en que la cobertura se ha mantenido estable. En las instituciones privadas el comportamiento es un poco mejor, pues el número de matrículas solo aumentó en 1.052 entre el 2013 y el 2014, cuando se llegó a los 608 cupos tomados.

Y, sí, los colegios privados siguen teniendo los mejores resultados, aunque tímidos: sus matrículas pasaron de 607.112 en el 2013 a 608.164 el año pasado, pero la deserción, que llegó a 0,9 por ciento, solo se contrajo el 0,1 por ciento.

EL TIEMPO

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