Una lluvia humillante... y sin paraguas

Una lluvia humillante... y sin paraguas

Los continentes eligen a sus delegados y los mandan a Zúrich. Fifa no los escoge ni los investiga.

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25 de julio 2015 , 04:50 p.m.

Los trajes caros, la pompa y el toque suizo en todas las cosas no logran mejorar la imagen de la Fifa. Ni siquiera maquillarla. Su prestigio está hoy virtualmente destruido. Un senador norteamericano declaró sin pudores que compararla con la Mafia “es casi un insulto a la Mafia”. La puritana y conservadora Fifa que durante décadas empuñó la bandera del Fair Play está completamente manchada. Lucha por mantenerse digna, erguida, pero le es imposible. Es un buque que fue insignia de la flota deportiva y hoy hace agua por todos lados. En algún momento sentimos orgullo de pertenecer a esa universal organización, hoy somos felices de no estar. Lo mismo que en Conmebol.

Según informó el sitio mexicano Neetsports.com, Fifa contrató en las últimas semanas a la firma neoyorquina Teneo, experta en imagen, comunicaciones y en reparar daños a la reputación. Teneo tiene también oficinas en Washington DC, Bruselas, Sao Paulo, Londres, Dublín, Dubai, Hong Kong, Beijing y Melbourne, y entre sus clientes figuran Coca Cola y el banco Standard Chartered. Su presidente es Doug Band, ex asesor de Bill Clinton. Si logró mantener el prestigio de Clinton después del episodio Monica Lewinsky, Doug debe ser un auténtico as. Pero con Fifa le va a costar…

El impacto mundial causado el lunes por el humorista británico Simon Brodkin arrojándole una lluvia de dólares (falsos) a la cara de Joseph Blatter en plena conferencia de prensa es devastador no sólo para el presidente del fútbol, sino para la Fifa misma. El video y la foto que hicieron furor en los medios internacionales son el símbolo del desprecio mundial hacia los dirigentes deshonestos del fútbol. Las que desde hace años eran fuertes sospechas de corrupción se transformaron en agria certidumbre el 27 de mayo al difundirse la investigación del FBI. Y actualmente es un fermento de indignación, rechazo y repugnancia hacia aquellos que se han robado los dineros del fútbol, de los clubes y de las asociaciones. Dineros que el aficionado aporta cándidamente y se lo quedan unos cuantos inescrupulosos.

Blatter, consternado, pedía “Security, security…”, y mientras dos forzudos se llevaban a Brodkin de las axilas, este, muy gracioso por cierto, le gritaba “Grande Sepp. Gracias. Está todo ahí, como hablamos. Gracias de nuevo. Me complace hacer negocios contigo…" Antes de arrojarle el fajo, el intruso mostró los billetes lanzando su primera ironía: “Esto es por Corea del Norte 2026... Como embajador del fútbol norcoreano me complace haber podido sellar un acuerdo entre la Fifa y Corea del Norte para la Copa Mundial del 2026. Es algo bueno para todos". Todo dentro del propio edificio de la Fifa.

El bochorno sufrido por Blatter (esa foto lo acompañará de por vida) debería ser un escarmiento para él y tantos más. Cualquier día puede darse una situación tensa o violenta con uno de nuestros dirigentes en un aeropuerto, en un estadio, en la calle. En enero, Blatter cumplió 40 años en la Fifa, pero ha tenido que ser el clamor mundial el que le arrancara la promesa de apartarse. Por él se quedaría diez más. “De la AFA me van a sacar con los pies para adelante”, bramó con su cara sombría Julio Grondona, el capo que se apropió del fútbol argentino durante 35 años. Blatter soñaba imitarlo; no podrá, el mundo lo está empujando hacia afuera. Se irá con “apenas” 80.

Blatter -y esto sí lo condena- impulsa ahora un artículo que restrinja la cantidad de períodos presidenciales a un máximo de dos. Ahora que se va; pero en el congreso del año anterior la Uefa quería implantar esa modificación y el mismo Blatter tejió alianzas y sumó votos para impedirlo. Y él lleva cinco mandatos.

La parodia montada por Brodkin fue al mismo tiempo hilarante y desagradable. El maravilloso juego del fútbol no merece estas escenas. Blatter ha sido seguramente más prolijo y menos codicioso que muchos de sus colegas, pero ha pecado de malas juntas. Y no ha sabido imponer filtros. Los que ahora quiere implementar en el nuevo estatuto que piensa dejar como legado.

Fifa tiene un sistema de gobierno parlamentario, que es su comité ejecutivo, el cual está integrado por representación territorial. Los continentes eligen a sus delegados y los mandan a Zúrich. Fifa no los selecciona ni los examina.

“No puedo ser responsable por los miembros que no elegí”, se defiende el suizo. Es ahí, entonces, donde debe haber un filtro de probidad que determine si un dirigente es moralmente apto para integrar la Fifa; que certifique credenciales intachables y que se actualice cada año con declaraciones juradas de bienes. Fifa debería retirar también su Programa de Asistencia Financiera a las asociaciones o confederaciones incursas en casos de corrupción como Conmebol y Concacaf. No puede ser que las premie dándoles 5,5 millones de dólares anuales a entidades que avergüenzan a nuestro deporte.

La pérdida de autoridad moral de la Fifa ha llevado a Coca Cola y a Mc Donalds, dos de sus principales socios comerciales, a emitir duros comunicados. La compañía de refrescos mandó directamente un ultimátum a Zúrich pidiendo una comisión totalmente independiente del fútbol para proceder a las reformas necesarias de la entidad, so pena de retirarle su patrocinio de 30 millones de libras esterlinas anuales.

"Creemos que la creación de esta comisión será la manera más creíble de la Fifa para abordar su proceso de reforma y es necesario reconstruir la confianza que ha perdido”. A su vez, McDonald’s señaló en un tajante boletín: "Las recientes acusaciones de corrupción han empañado gravemente a la Fifa de una manera que golpea en el corazón mismo de nuestro patrocinio… La Fifa debe ahora poner en práctica cambios significativos para restaurar la confianza y credibilidad con los aficionados y patrocinadores por igual. El mundo espera acciones concretas y también lo hace McDonalds". La Federación Holandesa de Fútbol ha propuesto a Koffi Annan, ex secretario general de la ONU, como un líder indubitable e independiente capaz de llevar adelante reformas creíbles.

Mientras, en Suramérica todo es folclore y oscurantismo. “La Conmebol se halla en un momento histórico”, definió su titular Juan Ángel Napout, siempre con su sonrisa de par en par. Sin embargo, le pasan cosas muy desagradables. El presidente honorario (Nicolás Leoz) está con arresto domiciliario, el expresidente (Eugenio Figueredo), el vicepresidente primero (Rafael Esquivel), el miembro del comité ejecutivo (José María Marín) y el tesorero (Carlos Chávez), presos.

Tiene millones de dólares bloqueados por la justicia norteamericana; ingresos que, se presume, nunca más cobrará; perdió al patrocinador de la Copa Suramericana (Total) y hasta es posible que, por primera vez en la historia, la Copa Libertadores se la lleve un club mexicano (Tigres). Varios de sus dirigentes no viajaron a Rusia por temor a otra redada. Más que histórico, parece un momento atroz. Por si acaso, nadie en Conmebol aclara lo de los contratos de derechos comerciales. Sigue su bonita relación con las empresas denunciadas. Y los clubes, mudos, sin reclamar lo que les corresponde. Otro mundo.

Último tango…

JORGE BARRAZA
Para EL TIEMPO

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