Deshielo, embargo y derechos

Deshielo, embargo y derechos

Obama apura su legado político exterior en dos ejes, Cuba e Irán; veremos si da tiempo a algo más.

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22 de julio 2015 , 07:39 p. m.

Hay nerviosismo en el viejo Malecón. Todo debe cambiar, y cambiará, pero los tiempos tienen sus veleidades caprichosas. Llega el deshielo, pero lo hace a su manera. Terminarán cayendo telones y muros. Muros invisibles pero también reales, como el embargo. Ondea ya la bandera cubana en Washington, que esperará aún un tiempo para que se ice oficialmente la bandera norteamericana en La Habana. Llegará también la normalidad definitiva. Se hablará de muchas cosas, unas se solucionarán, otras no. Los viejos conflictos dejarán de ser viejos. Así de simple, así de sencillo. Y hoy las embajadas sin embajadores acabarán teniendo sus embajadores, sus consejeros y sus oficiales.

Finalmente se hizo público el deshielo que durante meses y meses se fue gestando. Lo que comenzó un 17 de diciembre culmina ahora con un gran gesto, y con lo que puede ser el final de la primera etapa de encuentro tras el enfrentamiento de más de cinco décadas. Lo que nunca tuvo que suceder, y sin embargo fue.

Al volver a la normalidad se hablará del levantamiento paulatino del embargo, porque a pesar de que el legislativo americano deba pronunciarse tras aprobar leyes en 1962 y endurecerlas en 1992, los vericuetos legales y políticos permitirán, si se quiere, que el ejecutivo posibilite maneras y mecanismos que dulcifiquen desde ya aquellas sanciones. El derecho es eso, cabe interpretarlo. El papel lo aguanta todo. Obama apura su legado político exterior en dos ejes, Cuba e Irán; veremos si da tiempo a algo más, además de consolidar lo iniciado.

Y tras el levantamiento gradual pero vertiginoso del embargo, mientras las restricciones, las limitaciones –ya se sabe–, el mercado y el tráfico económico y comercial resisten a todo y a todos, se hablará de otros temas. Entre estos, libertad y derechos. Pero esto no trascenderá, ni tampoco sabremos si llega o no a alguna materialización. Como es obvio, nada se ha condicionado de lo anterior a esto último.

También se hablará de Guantánamo, de deudas, de inversiones y muchas otras cosas. Y se hablará igual de la pequeña y gran Habana de Florida, del choque de concepción entre generaciones, y del pasado y del presente para construir de verdad el futuro y mejorar el hoy. El régimen cubano enfila una etapa definitiva. Cada cual que entienda lo que quiera por definitiva. Pero este era el paso y el camino que muchos anhelaron. Los protagonistas podrían haber sido diferentes, pero han sido los que el destino y el capricho han querido que fueran, así como el momento temporal en que ha sucedido. Cuba y Estados Unidos avanzan, y el mundo también. Es positivo, pero, ¿hasta dónde llegará ese avance y quién pondrá límites?

Tras el deshielo, la normalidad; tras el embargo, la normalidad; el resto es una ecuación que aún hay que despejar.

Abel Veiga

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