Tres personas viven en Colombia con un corazón artificial

Tres personas viven en Colombia con un corazón artificial

El dispositivo funciona como una turbina que bombea la sangre hasta la aorta.

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21 de julio 2015 , 03:25 p. m.

A tres se elevó en los últimos meses el número de colombianos que en la Fundación Cardiovascular de Colombia (FCV), con sede en Floridablanca (Santander), han recibido la implantación de un dispositivo que con tecnología aeroespacial funciona como una turbina que impulsa la sangre desde el corazón a la aorta.

La historia empezó el pasado 23 de abril de 2014 con Cielo González Díaz, una maestra rural de Barbosa (Santander) quien por una falla cardíaca congestiva recibió el primer HeartMate II o corazón artificial en Suramérica.

Cielo, quien fue la primera persona en recibir el aparato en Suramérica, vive desde hace 15 meses con un HeartMate II y desde hace un año retorno a casa con su familia. En este momento se encuentra sin síntomas de falla cardíaca y se dedica al cuidado de sus nietos y a disfrutar con sus amigos y paisanos.

La historia siguió con dos nuevos y exitosos procedimientos. Se trata de los colombianos: Yasiris Canchano y Andrés Hernández, quienes mejoraron su calidad de vida gracias al dispositivo que se implanta dentro del pecho para reemplazar entre el 90 y el 100% la función del corazón. Fue creado para personas con insuficiencias cardíacas que además de ofrecerles una notable mejoría en su calidad de vida, incrementa, en un alto porcentaje, su supervivencia.

En la actualidad hay más de 20.000 personas en Suramérica, Norteamérica, Europa y Asia con este dispositivo. En el país hay cerca de un millón de pacientes que sufren de falla cardíaca.

El aparato, que cuesta 190.000 dólares (más de 500 millones de pesos) cuenta con el respaldo de dos baterías que cuentan con 14 horas de duración y que pueden ser cargadas en conexiones normales de las viviendas y los vehículos.

A través de la piel sale un cable que se conecta a un pequeño panel que controla el dispositivo que a través de magnetos activa la bomba con revoluciones entre 9.000 y 15.000 por minuto.

Cielo superó el cansancio permanente

La profesora Cielo González, de 56 años y madre de tres hijos, sufría de una avanzada falla cardíaca que le impedía realizar actividades, que para una persona sana son simples, como caminar una cuadra, vestirse o bañarse sin sentirse ahogada y tener que descansar. Su corazón estaba tan enfermo que incluso comer le resultaba agotador.

El equipo médico de la FCV, integrado por 25 profesionales de todas las especialidades y liderado por los doctores Leonardo Salazar, Antonio Figueredo y Luis Eduardo Echeverría, lograron que la cirugía, para la cual fueron necesarios más de 8 años de preparación, fuese un éxito.

Víctor Raúl Castillo, director ejecutivo de la FCV, aclaró que por prescripción médica la paciente no podía recibir un trasplante y dado el riesgo que corría la vida de la mujer, que llegó a pesar 36 kilos, se decidió implantarle el dispositivo que con tecnología aeroespacial funciona como una turbina que impulsa la sangre desde el corazón a la aorta.

“Ella se fatigaba hasta cepillándose los dientes. El solo hecho de alimentarse le producía asfixia. El aparato, elaborado con titanio y rubí, entre otros materiales, se conectó a través de un anillo al ventrículo izquierdo que estaba averiada por la falla cardiaca”, agregó el especialista.

Cielo vive desde hace 15 meses con un HeartMate II y desde hace un año retornó a casa con su familia. En este momento se encuentra sin síntomas de falla cardíaca y se dedica al cuidado de sus nietos y a disfrutar con sus amigos y paisanos.

Auxiliar de farmacia, segundo caso

El segundo dispositivo lo tiene Yasiris Canchano, una auxiliar de farmacia de 42 años quien vive en Guacamayal, (Magdalena). Desde hace 4 años se le diagnosticó una falla cardíaca congestiva, que de manera progresiva, la redujo a su cama necesitando hospitalizaciones frecuentes.

Yasiris se fatigaba constantemente, se le hinchaban los pies y debía descansar constantemente para seguir con sus labores diarias. En el año 2011 fue diagnosticada con una falla cardíaca congestiva que de manera progresiva la postró en cama y necesito hospitalizaciones frecuentes.

Esta madre de 3 hijos llegó a Bucaramanga en enero del presente año para someterse en primera instancia a un trasplante de corazón que fue descartado por tener las defensas de su cuerpo muy altas. Como consecuencia, su cuerpo podría rechazar la donación y se complicaría su estado de salud.

Yasiris fue intervenida la primera semana de junio pasado y tres semanas después salió caminando junto a su hijo Miguel Ángel de Ávila. La mujer se siente más tranquila, con más ánimo, ya puede realizar las tareas normales y no se fatiga.

Aunque al principio tuvo miedo a la intervención siempre estuvo al lado su hijo con quien vive en un hospedaje del centro de Bucaramanga, mientras se recupera físicamente de su intervención y espera regresar a su casa para seguir siendo tratada con éxito.

Joven de 15 años tiene corazón artificial

Andrés Hernández Arévalo, el primer menor de edad en recibir el corazón artificial en el país, alterna las clases que recibe en el colegio Santa Teresita, de Floridablanca, con los controles que quincenalmente realiza en la Fundación.

Durante su infancia Andrés, de 15 años, fue intervenido en múltiples ocasiones por padecer una cardiopatía dilatada. Desde entonces, recibe medicamentos para tratar la falla cardiaca que no le permitía hacer lo que más me gusta, comer.

El joven conoció la complejidad de su enfermedad en una clase de educación física cuando su respiración no le permitió correr por más de cinco minutos.

“Me cansé al poco tiempo, me sentía ahogado y con dolor en el abdomen. Tampoco podía subir los seis pisos que hay en mi colegio de un solo tirón porque me quedaban en el primero”, recordó Hernández.

Luego de ser valorado y requerir más de diez hospitalizaciones en cuidados intensivos, el menor, que acostumbra a atar el dispositivo a la correa de su uniforme, fue intervenido el pasado 4 de junio.

Desde entonces, según el estudiante de décimo grado, se dedica a recuperar los nueve kilos que perdió en la semana más crítica de su enfermedad y a realizar las actividades que anteriormente le habían restringido por tener un corazón dilatado.

En Colombia, una de cada tres personas que fallecen (por causas naturales) mueren por enfermedades cardíacas.

En el año 2012 personas recibieron en el país un trasplante de corazón 99 personas; en el 2013, esta cifra se disminuyó a 81 pacientes y en 2014 la cifra se redujo a 72 trasplantes.

Luis Eduardo Echeverria, médico cardiólogo de la FCV, manifestó que “aunque la mayoría de pacientes pueden llevar una vida normal con tratamiento médico, existe un grupo de estos pacientes, cercanos al 5 y 10 por ciento, que no mejoran y pueden morir en corto plazo esperando un corazón. Para esas personas está diseñada esta tecnología, que bombea la sangre del corazón supliendo la función que este órgano no puede hacer de forma eficiente”.

BUCARAMANGA

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