A palabras necias, propuestas claras

A palabras necias, propuestas claras

'Preocupan las falacias irresponsables y malintencionadas contra Clara López'. Opinión.

21 de julio 2015 , 09:30 a.m.

Ahora que inicia en forma la carrera por las distintas alcaldías, gobernaciones y corporaciones regionales, empiezan a arreciar los ánimos. La polarización, que ha sido siempre la herramienta favorita de los políticos simplistas y efectistas, comienza a hacer sus estragos distrayendo a la opinión pública de lo que verdaderamente importa: las propuestas. Solo hay que ver lo que fueron las pasadas elecciones presidenciales para darse cuenta de que el ruido de la polarización no deja que los candidatos expongan sus programas.

Por eso preocupa que durante el inicio de esta carrera electoral por Bogotá solo se hayan oído falacias irresponsables y malintencionadas contra la candidata Clara López, que lidera actualmente la intención de voto.

Primero, se ha llegado a decir que aunque Clara López es muy seria, honrada y con las mejores calidades personales y profesionales, con ella se volvería a elegir al “carrusel de la contratación”. Ante este disparate, se debe recordar que el nefasto “carrusel” era liderado por Concejales de diversas vertientes políticas, no solo por cabildantes del Polo. Fue el partido de la U el que más curules vio afectadas por ese escándalo y hasta los verdes tuvieron su cuota en el “carrusel” con el concejal José Juan Rodríguez.

Segundo, se ha mencionado que la entonces Secretaria de Gobierno no hizo nada para frenar el descalabro que estaba sufriendo la capital. Olvidan que fue Clara López la que le solicitó la renuncia al Alcalde Moreno por todas las investigaciones que se estaban surtiendo y fue ella, como Alcaldesa de Bogotá, la que llevó a buen término importantes obras que se habían visto estancadas por cuenta de la corrupción que carcomió algunas entidades distrito.

De su gestión durante siete meses frente a la Alcaldía de Bogotá, quedaron las obras y ninguna investigación en su contra. Ninguna. Como Viceministro de Justicia siempre busqué defender la majestuosidad de las instituciones en general, pero en particular de la Rama Judicial. Por ello, si llegase a existir algún cuestionamiento judicial contra alguno de los que hacemos parte del equipo de Clara López, su desvinculación será inmediata, como ella lo ha manifestado siempre. Pero deben ser las autoridades judiciales las que se pronuncien, no los políticos con intereses de por medio en la contienda electoral.

Si no existen investigaciones o pronunciamientos judiciales, formular acusaciones temerarias y sin fundamento para estigmatizar a una candidata no solo envilece el debate, sino que constituye en sí mismo un acto criminal. Y, permítanme recalcar un hecho: cero investigaciones judiciales –¡cero!- pesan sobre Clara López por su gestión frente a la Alcaldía de Bogotá durante siete meses y por su larga trayectoria pública.

Por último, cuando salió a la luz pública mi vinculación a la campaña de Clara López, no fueron pocos los comentarios perversos que pretendieron esconder lo que realmente me llevó a tomar la decisión: una profunda identidad ideológica con el programa de gobierno que Clara pretende llevar al Palacio de Liévano.

De hecho, mi aporte a la campaña no ha sido solamente servir como un puente con aquellos liberales que se ven reflejados en el programa de Clara López, sino también la de poner a disposición mi conocimiento y experiencia en materia de justicia, seguridad, política de drogas, política criminal y justicia transicional.

Creo que Clara López representa la mejor opción para Bogotá por su talante liberal y demócrata, formación académica, capacidad gerencial, y su rectitud. Creo en ella porque en su agenda de prioridades está la educación, la salud y la gente por encima del asfalto; porque se requiere una estrategia social de cara al posconflicto; porque está comprometida con la construcción del metro de Bogotá, sin más estudios ni dilaciones, y porque ha planteado una estrategia de seguridad integral con un enfoque de derechos, que no se fundamenta solamente en aumentar el número de policías o en la compra de cámaras, sino en la recuperación de las libertades de los bogotanos.

El que quiera discutir la conveniencia de estas iniciativas para Bogotá, bienvenido. Así como no hay nada más perjudicial para la democracia que aquellos extremistas que pretenden tachar de corrupto –o guerrillero- a todo aquel que no comulgue con sus ideas, no hay nada más sano para una democracia que el debate constructivo.

Claro: es más fácil denunciar temerariamente que argumentar sobre los hechos. Es más sencillo –y hasta efectivo- enlodar que construir. Pero Bogotá necesita dar el debate sobre las ideas. La ciudad necesita otro aire, otro ambiente. Llegó el momento de las propuestas.

MIGUEL SAMPER STROUSS
Exviceministro de Justicia

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.