'Marca Café de Colombia evolucionará hacia la sostenibilidad'

'Marca Café de Colombia evolucionará hacia la sostenibilidad'

Así lo afirmó Adriana Mejía, aspirante a la Gerencia de la Federación de Cafeteros. Entrevista.

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19 de julio 2015 , 07:56 p. m.

Ser la hija de María Mercedes Cuartas, la primera mujer cafetera en representar al departamento de Caldas en un congreso cafetero y tener una vida estrechamente ligada al sector, le han permitido a Adriana Mejía Cuartas entender los problemas sociales de los caficultores y estar al frente de proyectos claves para el desarrollo social de los cultivadores, por medio de su gestión como directora de la Federación Nacional de Cafeteros para Europa.

Mejía señala que, si es elegida gerente general del gremio, sus prioridades serían la identidad, el consenso y la rentabilidad.

¿Por qué cree que es la mejor candidata para ser gerente del gremio?

Porque, durante la primera mitad de mi vida, la caficultura y el campo han sido mi hogar y la empresa de mi familia por cuatro generaciones.

Nací en Manizales y crecí entre las fincas cafeteras de Caldas y Quindío, por lo que puedo decir que llevo el café en mis raíces. Como todas las familias cafeteras, he sufrido y disfrutado lo que el café nos brinda. Y en mi experiencia en Europa, he recorrido diferentes caminos en búsqueda de financiación para la inversión en bienestar para el caficultor (educación, vivienda, agua potable, seguridad alimentaria), el surgimiento y consolidación de los estándares sostenibles (comercio justo, UTZ, RFA, 4C), el acercamiento ante los entes públicos internacionales (IGP, huella ambiental) y la comercialización del café colombiano a los mercados más exigentes y maduros. (Lea también: 'Invertir en los cafeteros es buen negocio': Juan Esteban Orduz)

¿Por qué tantas personas aspiran al cargo?

El café es gestor de paz y constructor de tejido social en Colombia, y nuestro mejor embajador en el exterior. Es un cargo que ofrece, como ningún otro, la oportunidad de trabajar con y para lo mejor que tiene nuestro país: las familias cafeteras y el campo.

¿Cuál es el aspecto más relevante que deba solucionarse de inmediato en el gremio?

Identidad, consenso y rentabilidad. Colombia requiere recuperar su identidad cafetera y redefinir su contribución al desarrollo rural y la estabilidad social.

Los cafeteros debemos ser ejemplo de paz y construcción de consenso social. Solo a partir de la unidad, de la integración y del aporte de todos los actores de la cadena de suministro podemos tener una clara definición del futuro que los líderes de hoy construimos para los caficultores y consumidores del mañana. Necesitamos un cambio de actitud; no somos solo campesinos, somos empresarios rurales cafeteros y como tales debemos incorporar innovación, prácticas de administración y agricultura eficiente, adquirir destrezas y conocimientos financieros para acceder a mecanismos de financiación y manejo de riesgos, defender y promocionar nuestra marca. (Además: 'Hay que unir al gremio cafetero': Saúl Sanmiguel)

¿Acogerá las propuestas de la Misión Cafetera?

Acogeré las propuestas que tengan como finalidad el aumento de la rentabilidad del negocio cafetero, la reducción de ineficiencias y la construcción de valor para la ruralidad colombiana. Por ejemplo, la Misión Cafetera recomienda hacer un juicioso análisis del costo beneficio de los programas de certificación y verificación, pues lo considera básico para determinar el apoyo hacia este tipo de iniciativas. Esta es una recomendación pertinente e indispensable en la valoración del retorno a la inversión para cualquier proyecto productivo.

¿Cuál será el nuevo rumbo de la Federación, teniéndola a usted como timonel?

Mi norte está en el reconocimiento global de la marca Café de Colombia como líder en calidad, valores y atributos. Hay que cerrar la brecha enorme entre lo que somos y lo que realmente podemos ser en el mercado de un producto que tiene asegurada la demanda.

La Federación de Cafeteros debe consolidar sus bases democráticas incorporando los estándares más exigentes en cuanto a excelencia organizacional y operacional, eliminar desperdicios de recursos y focalizar esfuerzos en rediseñar la cadena de suministro y aumentar la participación del caficultor en el valor generado por esta a lo largo de sus diferentes eslabones.

¿Seguirá la línea de reclamar subsidios del Gobierno?

Para la estabilización del ingreso, le cambio el PIC por una PACC (política agrícola cafetera colombiana) en la que la gestión de las tierras, los servicios ambientales y sociales que la caficultura presta sean vistos como elementos fundamentales para la preservación del capital natural y social del país y, con ellos, para la competitividad.

Solo dentro de una política de corto, medio y largo plazo se debería plantear el subsidio, pero no como medida única de compensación, sino como herramienta y soporte complementario de acciones con impacto sostenido y sostenible. Se requiere que, conjuntamente con el Gobierno, los grupos de interés internos y los socios internacionales –públicos y privados– diseñemos y cofinanciemos programas, alianzas públicoprivadas con mecanismos mixtos de financiación, acceso a tecnología de punta y conocimiento.

¿Colombia debe sembrar café Robusta?

Tiene más sentido concentrar los esfuerzos y los recursos limitados en hacer mejor lo que conocemos bien, que es el arábica.

Si abrir la segmentación de las variedades que se producen fortalece la marca Café de Colombia y con ello los actuales caficultores de arábica pueden aumentar su participación en volumen y valor, estoy a favor de la robusta. Pero si la entrada de la robusta significara ‘canibalización’ del mercado y caída de la percepción y apreciación de los mercados por el café colombiano, estoy en contra.

¿Cómo imagina la caficultura en cinco años, estando como gerente?

Una caficultura reconocida y apreciada en el mundo, con caficultores orgullosos de su profesión y jóvenes aspirando a ser caficultores. Quisiera que en las mesas de las familias cafeteras de Colombia se hable de protección del capital natural, de calidad del empleo rural, se decida cómo invertir los excedentes, se revise con los niños la nueva tecnología y que, en los hogares del mundo y alrededor de una taza de café, los consumidores exijan y reconozcan el origen Colombia.

EL TIEMPO

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