Los desafíos que enfrenta el nuevo pacto nuclear con Irán

Los desafíos que enfrenta el nuevo pacto nuclear con Irán

Teherán se comprometió a reducir su capacidad nuclear a cambio de que se le levanten sanciones.

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14 de julio 2015 , 08:22 p. m.

Irán y el grupo 5+1 (los países miembros del Consejo de Seguridad de la ONU –EE. UU., Rusia, China, Francia y Reino Unido– más Alemania) alcanzaron este martes un acuerdo nuclear y pusieron fin a más de una década de negociaciones intermitentes con un pacto que podría transformar a Oriente Próximo, pero al que también le quedan obstáculos por superar.

“Con valor, voluntad política, respeto mutuo y liderazgo, hemos entregado lo que el mundo estaba esperando, con el compromiso compartido para la paz y uniendo manos para hacer nuestro mundo más seguro”, dijo la jefa de política exterior de la Unión Europea (UE), Federica Mogherini, al anunciar el acuerdo en Viena, junto al ministro iraní de Exteriores, Mohamad Zarif. (Lea aquí: Júbilo en Teherán por firma de acuerdo con 5+1)

El acuerdo –que es considerado un triunfo de la diplomacia– fue alcanzado tras una maratón de negociaciones iniciada en septiembre del 2013, y cuya última ronda se extendió a lo largo de los 18 últimos días, un final de una duración sin precedentes desde los acuerdos de Dayton que pusieron fin a la guerra de Bosnia-Herzegovina en 1995.

Las discusiones entre Irán y las seis potencias fueron prolongadas en varias ocasiones por las divergencias solventadas in extremis. El pacto final da contenido real a los grandes principios acordados en Lausana en abril pasado: Teherán se compromete a reducir su capacidad nuclear (disminuirá dos tercios las centrifugadoras de uranio en 10 años y sus reservas de uranio enriquecido) durante varios años y a permitir que los inspectores de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (Aiea) realicen inspecciones en profundidad de sus instalaciones.

El objetivo es hacer casi imposible que Irán pueda fabricar la bomba atómica, permitiendo al mismo tiempo a Teherán, que niega haberlo intentado, su derecho a desarrollar una industria nuclear civil.

El texto permitirá normalizar las relaciones de Irán con el mundo. Una vez las instalaciones iraníes sean reducidas según los términos del acuerdo, hará falta un año para que Teherán vuelva a tener capacidad para fabricar la bomba atómica, frente a los tres meses actuales, explicó el secretario de Estado de EE. UU., John Kerry.

A cambio, las sanciones internacionales adoptadas desde 2006 por EE. UU., la UE y la ONU, serán levantadas progresivamente a partir de 2016 si la República Islámica cumple con sus compromisos.

En caso de violación del acuerdo, podrán ser reestablecidas, y esa reversibilidad durará 15 años. El embargo de armas continuará durante los próximos cinco años y una prohibición para comprar tecnología de misiles continuará ocho años más.

El presidente de EE. UU., Barack Obama, elogió el acuerdo como un paso hacia un “mundo más esperanzador” y su par iraní, Hassan Rohani, dijo que este había probado que un “compromiso constructivo funciona”. “El acuerdo ofrece una oportunidad para avanzar en una nueva dirección”, dijo Obama. “Debemos aprovecharla”.

Por su parte, Rohani presentó el acuerdo como un paso hacia un objetivo mayor de cooperación internacional. “Con esta crisis innecesaria resuelta, nuevos horizontes emergen con el enfoque de desafíos compartidos”, dijo en Twitter.

El acuerdo es una gran victoria tanto para Obama, que ha prometido tender lazos con enemigos históricos, como para Rohani, un líder pragmático elegido hace dos años bajo la promesa de reducir el aislamiento diplomático del país de casi 80 millones de habitantes.

Aunque la comunidad internacional le dio la bienvenida al acuerdo, este enfrenta por parte de políticos de línea dura un fuerte escepticismo que trae nuevos desafíos.

En Washington, por ejemplo, los republicanos criticaron duramente el pacto. El candidato presidencial Lindsey Graham, senador por Carolina del Norte, dijo que es una decisión terrible que podría empeorar las cosas; y el senador Marco Rubio también sugirió que podría reintroducir las sanciones si llega a la Casa Blanca en 2016.

El Congreso de EE. UU. tiene ahora 60 días para revisar el acuerdo y si vota por desaprobarlo, Obama puede vetar ese rechazo, algo que aseguró que haría de ser necesario.

Israel también manifestó su molestia e indicó que hará lo posible para poner fin a un pacto que calificó de “rendición histórica”. De hecho el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, calificó al acuerdo como “un error de proporciones históricas” y añadió que “Irán va a recibir un camino seguro a las armas nucleares”.

La viceministra de Relaciones Exteriores israelí, Tzipi Hotovely, afirmó en Twitter que Israel “actuará por todos los medios para tratar de impedir que el acuerdo sea ratificado”, una clara amenaza de intentar usar su influencia para bloquear la aprobación del pacto en el Congreso estadounidense.

En una conversación telefónica con Netanyahu, Obama destacó el compromiso de Washington con la seguridad de Israel, dijo la Casa Blanca. Incluso este martes se dio a conocer que el secretario estadounidense de Defensa, Ashton Carter, viajará a Israel.

Por su parte, Arabia Saudí mostró apoyo al acuerdo, pero advirtió a Irán que si aprovecha la relajación de las sanciones para alimentar la inestabilidad en Oriente Próximo, habrá una “reacción firme” de su parte.

REUTERS Y AFP

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