Extrañas muertes a bala y puñal de dos trabajadores de Aguas de Bogotá

Extrañas muertes a bala y puñal de dos trabajadores de Aguas de Bogotá

Uno falleció de un disparo en la cabeza y otro de dos puñaladas. Indagan circunstancias.

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14 de julio 2015 , 10:27 a. m.

Dos funcionarios de la empresa Aguas de Bogotá (AB) fallecieron este lunes en distintas circunstancias. Los hombres hacían parte de sindicatos de la entidad.

Aunque este martes en la mañana el alcalde Gustavo Petro escribió en su cuenta de Twitter que Miguel Antonio Claros y Gabriel Padilla habían muerto por disparos, horas más tarde la empresa aclaró que Claros sí falleció por un disparo en la cabeza, pero que Padilla había sido asaltado y en la acción resultó apuñalado.

“Este viernes, en la calle 19 con avenida Caracas, él fue víctima de un atraco luego de salir de un cajero y al resistirse recibió dos puñaladas en el corazón”, dijo Víctor Salcedo, uno de sus compañeros.

La entidad aseguró que Padilla trabajó por más de dos años y se había retirado el pasado 30 de junio. Al parecer quería dedicarse a la organización de una fundación. Este hombre, que se desempeñó en arreglo y solución de conflictos internos de la institución, era además líder sindical de trabajadores, en Sintraserpucol, uno de los sindicatos más posicionados de la entidad.

Padilla nació en Baranoa (Atlántico) y vivía solo en Bogotá. No hay reportes de que hubiera tenido conflictos o amenazas, por eso allegados afirmaron que su muerte es un hecho aislado de su labor sindical.

Por otro lado, la Policía afirmó que detrás de la muerte de Miguel Antonio Claros, quien recibió un disparo en la cabeza, hay dos hipótesis. La primera es que habría sido causada por una riña y la segunda por un suicidio.

Luis Miguel Claros.

Claros estaba vinculado a AB desde el 20 de diciembre de 2012 y era afiliado a los sindicatos Sintranal y Sintraserpucol.

Según un comunicado de Aguas de Bogotá, cuando él iba llegando a su casa recibió el disparo. Fue trasladado a un centro médico, donde falleció en la madrugada del lunes. Claros llevaba 14 años de matrimonio con su esposa Patricia Mantilla, y vivían en el barrio Diana Turbay, localidad de Rafael Uribe Uribe.

“Nunca le escuché hablar de amenazas o algún problema por el sindicato. Lo que sucedió no tiene nada que ver con una pelea”, aseguró su esposa. Además agregó que aunque tenían situaciones difíciles, él nunca tomaría la decisión de suicidarse.

La Policía y la Fiscalía adelantan investigaciones para esclarecer el motivo de su muerte.

BOGOTÁ

 

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