Irán, optimista por alivio que traería acuerdo nuclear

Irán, optimista por alivio que traería acuerdo nuclear

Fin de la negociación con las potencias de Occidente reactivará de inmediato su economía.

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13 de julio 2015 , 08:15 p. m.

Después de 18 meses de negociaciones, 17 días continuos de conversaciones en Viena con tres fechas límites no cumplidas e inmensas cargas de dramatismo, el acuerdo que pone límite al programa nuclear iraní a cambio de levantamiento de las sanciones económicas se firmó este martes.

Con este llega una ola de esperanza para los iraníes, que desde hace meses cruzan los dedos para que el acuerdo impulse la reactivación de una economía golpeada por años de sanciones y malos manejos.

“Los inversores llevan meses sin moverse. Nadie ha querido hacer nada hasta que no haya calma. Para el mercado la estabilidad es fundamental”, explica Mohammed, un comerciante de la bolsa de oro de Teherán que señala que muchos inversores no tienen dinero o no lo quieren mover. Los últimos seis meses –se repite constantemente en Irán– han sido los peores en décadas para el sector industrial y comercial.

Mientras los inversores piden desesperadamente que llegue la estabilidad después de varios años de caos, los empresarios esperan que el Gobierno inyecte el dinero que le entrará como consecuencia del levantamiento de las sanciones en la sociedad y que promueva la creación de empleo, pues, aunque el desempleo oficial es del 20 por ciento, afecta más a las mujeres y a los jóvenes.

Pero a pesar de la urgencia, el sector económico del país sabe que los efectos no se verán a corto plazo. El levantamiento de las sanciones tardará meses, a pesar de que el líder supremo iraní, Ali Jamenei, haya impuesto como una de las líneas rojas del acuerdo su levantamiento inmediato.

La llegada de inversión extranjera, tan anhelada por locales y foráneos, también tomará tiempo mientras se aclaran temas como el levantamiento de las restricciones financieras y bancarias que impiden las transacciones con instituciones extranjeras.

Menos miedo

“Creo que muchas empresas esperarán para ver si el acuerdo se pone en práctica antes de invertir un gran capital en el país”, explica un embajador occidental que habla bajo condición de anonimato.

Pero el analista económico Rocky Ansari opina lo contrario, quien cree que primero llegarán las empresas que tengan menos miedo a los riesgos. Muchas compañías, indica, ya tienen todo listo para entrar al país apenas tengan luz verde.

Otras compañías, especialmente del sector bancario, serán más cautas. “Todo dependerá del país de origen y del temor que tengan a ser castigadas”, dice Ansari.

Pero la llegada de capitales extranjeros también traerá grandes retos para el Gobierno. El periodista y analista conservador Amir Mohebian señala que si no se hacen reformas en estos meses, la llegada de grandes cantidades de dinero a Irán podrá ahondar la corrupción instaurada en estos años, especialmente durante el gobierno del expresidente Mahmud Ahmadineyad. Y peor aún, la división entre ricos y pobres podrá incrementarse.

La llegada del acuerdo también dejaría al presidente iraní, Hasan Rohani, la puerta abierta para enfrentarse abiertamente al sector más radical, que hará todo lo posible por criticar el acuerdo y avanzar en libertades que le pide la mayoría de población. Rohani “tendrá la oportunidad de no cometer el mismo error de Mohammad Jatami (expresidente reformista) que intentó no luchar contra el sistema sino acomodarse. Y cuando quiso cambiar esta dinámica fue muy tarde”, explica el experto en relaciones internacional Hermidas Bavand.

Pero esta lucha se prevé fuerte. Por un lado, algunos pronostican que el sector más radical reaccionará posiblemente con encarcelamientos y presión en las libertades sociales en los próximos meses. “Lo harán para cubrir su debilidad, pero al final no tendrán otra opción que adaptarse a la nueva situación”, dice Bavand.

“Harán presión, pero en Irán son más controlables que en Estados Unidos”, explica Mohebian, quien añade que, mientras Jamenei respalde el acuerdo, los opositores tienen poco margen de maniobra.

Aún así tratarán de enfilar sus criticas en el Parlamento, donde el acuerdo tendrá que ser aprobado.

“Si el líder dice que es bueno, la gente lo aceptará”, señala este analista. Esto posiblemente se sabrá este fin de semana cuando el ayatolá aparezca para realizar la oración del fin de ramadán.

Se prevé que, sea cual sea el resultado del acuerdo, este será uno de los discursos más importantes de la República Islámica en los 36 años de Revolución.

CATALINA GÓMEZ ÁNGEL
Para EL TIEMPO
Teherán

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