Con satélites y sensores estudian la fauna sin causarle daño

Con satélites y sensores estudian la fauna sin causarle daño

Dispositivos de ondas acústicas o GPS muestran cómo animales se desplazan e interactúan.

notitle
12 de julio 2015 , 09:54 p. m.

El uso científico de dispositivos para marcar y seguir a los animales, con el propósito de cuidar las poblaciones y prevenir su extinción, aunque viene de algunos años atrás, ha venido evolucionando al ritmo de la tecnología. Lo invasivos que resultaron estos procedimientos en un principio generó críticas, pero, gracias a nuevos desarrollos, hoy son más pequeños y otorgan información, en un nivel de detalle único.

Dos trabajos publicados por la revista Science muestran los avances del monitoreo masivo de animales –tanto en tierra como en el mar– que han posibilitado no solo documentar la vida de un individuo, sino de muchos, incluyendo la interacción con otras especies.

Uno de los principales problemas del estudio del desplazamiento de los animales, asegura el trabajo, encabezado por Roland Kays, de la Universidad del Estado de Carolina del Norte (EE. UU.), es que los datos son tan escasos –porque se monitorean pocos individuos– que no se pueden definir patrones de forma correcta.

“Hoy es posible registrar los movimientos de los animales casi en forma continua utilizando equipos de GPS y otros instrumentos, lo que ha permitido datos no solo de los mismos animales, sino también del medioambiente”, dice la publicación.

Transmisor utilizado para hacer el monitoreo de los animales.

A modo de ejemplo, un estudio de una manada de babuinos durante un mes recolectó 20 millones de posiciones de geolocalización. Con ello, los científicos pueden saber dónde estuvo el grupo y también conocer sus patrones de movimiento, así como la relación de estos con el clima, entre otras cosas.

Esto ha sido posible por el salto que ha dado la tecnología. En menos de 10 años los dispositivos han disminuido su peso de 250 a 20 gramos. Incluso, hoy se puede contar con aparatos de hasta un gramo, lo que posibilita que sean utilizados en aves de pequeño tamaño.

Utilizar satélites que siguen en tiempo real a los animales –algo que hasta hace más de una década era imposible– ha ampliado los usos de la tecnología. Es así como en África los GPS permiten avisar –por medio de mensajes de texto automáticos– cuando los elefantes entran en un área habitada o en la que pueden ser cazados.

Pero las mediciones a distancia no solo se pueden hacer en tierra. Utilizando principalmente telemetría –que se sirve de las ondas acústicas para enviar datos de ubicación–, hoy, los científicos pueden seguir a las especies por miles de kilómetros e, incluso, durante años.

Ha sido tal la mejora en las baterías de los dispositivos que los registros pueden durar desde días hasta una década. Y esto, con la mínima intervención en los animales y menor riesgo de pérdida de aparatos.

Diego Amorocho, coordinador del Programa de Especies para Latinoamérica y el Caribe de WWF, explica que en Colombia se viene utilizando esta tecnología hace casi una década, sobre todo con especies marinas.

“Desde hace unos 8 años utilizo transmisores con tortugas marinas en Gorgona, Utría (Chocó) y en algunas zonas de Panamá y Centroamérica. El dispositivo pesa unos 125 gramos y se pega con una masilla al caparazón de la tortuga y unos meses después se cae”, dice.

Los transmisores se usan con frecuencia para hacer monitoreo de tortugas marinas.

Esta tecnología permite conocer aspectos del comportamiento migratorio y de los movimientos de estas especies, que permanecen el 99 por ciento del tiempo en el agua. “Nos ayudan a saber cuáles son sus movimientos, cuántos se dispersan, cuántos van y vuelven, si es que están en una zona para comer y luego se mueven para dormir”, añade Amorocho.

También es útil para definir políticas de manejo y de protección en un área determinada. “Puedo crear medidas en común acuerdo con los transportadores para que no se muevan por ciertas zonas, para que reduzcan la velocidad del motor”, sostiene el investigador.

El costo restringe la posibilidad de ampliar su uso. Existen transmisores de diferentes tamaños y con distintas funciones.

“Los transmisores que yo manejo son de los más económicos y cuestan unos 1.500 dólares. Es costoso para quienes hacemos investigación en Colombia. Si en Hawái (Estados Unidos) son 300, acá si se consigue para uno es mucho. Pero, además, hay que pagar el tiempo de alquiler del satélite, que cuesta unos 70 u 80 euros por mes por individuo”, dice.

Aparte de su utilización en tortugas, Amorocho manifiesta que en el país se han usado transmisores con manatíes en la zona de Cispatá (Córdoba) y con delfines en la Amazonia.

*Con información de EL MERCURIO (CHILE) / GDA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.