Albariños, pero en serio / Hablemos de vinos

Albariños, pero en serio / Hablemos de vinos

Estas bebidas están pasando por un momento de bajo precio, pero manteniendo su gran calidad.

11 de julio 2015 , 11:17 p. m.

Por lo general, cuando pensamos en albariño pensamos en un blanco ligero, fresco, para beberlo junto a mariscos. Nada del otro mundo, nada muy importante más allá de la hora del aperitivo. Esa es la imagen que el albariño de Galicia tiene en el mundo.

Pero claro que las cosas no son así. O al menos no lo son siempre. Los millones de litros que Galicia exporta al mundo (Colombia incluida) y los otros tantos millones que los millones de turistas en la región beben con mariscos (algunos de los mejores mariscos del mundo) sí responden a ese estilo ligero, vacacional si lo prefieren. Sin embargo, una nueva generación de bodegas le está dando al albariño el lugar que merece en el Olimpo de los mejores vinos blancos del mundo. Así, tal como suena.

La clave está en la acidez. Y la acidez en Galicia sobra. Rias Baixas, la tierra del albariño, goza de un clima fresco. En los veranos, cuando todo el resto de España está por sobre los 40 grados, por las rías el termómetro no sube de los 30 y más bien se queda en los 25 (salvo excepciones, claro), lo que implica que lo que se produce allí en frutas siempre se caracteriza por su acidez. Y la acidez en un punto importante por lo siguiente.

Los grandes vinos blancos del mundo. O, mejor, los grandes vinos a secas, se caracterizan siempre, sin excepciones, por su longevidad. Y para que un vino aguante en botella y, sobre todo, para que evolucione favorablemente, necesita una buena acidez. He probado albariño de diez años, de quince años, que definitivamente parecen haber sido hechos ayer. María Luisa Lázaro, de los siempre incansables Rodrigo Méndez y Raúl Pérez para Forjas del Salnés, por ejemplo. La cosecha disponible hoy en el mercado es la del 2005. Y el vino, como si nada.

Y así hay muchos otros ejemplos. El Palomar 2004, de Zárate (disponible en Colombia vía Viñas Boutique), está jovencísimo, sin que le hayan pasado los años por encima.

Los vinos de Fulcro, los de Albamar, los albariños de Eulogio Pomares (enólogo y propietario de Zárate) y varios más están llevando al albariño al sitial de los mejores blancos de España.

Y claro que siguen sirviendo para el aperitivo, y claro que pueden ir bien con sardinas fritas, mejillones y pescados varios, pero también sirven para guardarlos y olvidarse de ellos por una década. Y lo mejor es que siguen siendo muy baratos. A veces hasta ridículamente baratos por todo lo que entregan. Claro que esto no va a durar mucho, así es que yo de ustedes me iba consiguiendo unas cuentas botellas.

PATRICIO TAPIA
Especial para EL TIEMPO

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