'Lo primero debe ser el desescalamiento verbal'

'Lo primero debe ser el desescalamiento verbal'

Comisionado del Gobierno alemán para el proceso de paz aseguró que Farc deben bajar hostilidades.

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11 de julio 2015 , 08:19 p. m.

El comisionado del Gobierno alemán para el proceso de paz, Tom Koenigs, dijo que los últimos atentados que las Farc han hecho son “una locura política”.

De acuerdo con él, están afectando a la población civil a la que, si se logra el acuerdo de paz, buscarán para pedirle el voto.

En diálogo con EL TIEMPO dijo que si bien hay que acelerar el proceso, la paz no se hace en un día.

¿Qué percepción tiene hoy del proceso de paz?

El Gobierno alemán, pero también la sociedad civil y los parlamentarios estamos a favor de este proceso de paz. Primero, porque los tiempos de las guerrillas se acabaron, y segundo porque hay una posibilidad, una ventana que se abre para que haya una paz negociada en este país. Yo diría que se acabaron los tiempos de los caudillos y los guerrilleros.

¿También se acabó el tiempo de las Farc?

También el de las Farc. Ellas no solamente tienen la oportunidad de la paz sino la necesidad de hacerla.

Pero las Farc han hecho nuevos ataques...

Los actos de violencia recientes no solamente extrañan, sino también indignan. Que aquí estén atacando el medioambiente y haciéndole la vida miserable a la gente no es un mensaje político, es lo opuesto. ¿Qué pasa si el 24 de diciembre se firma la paz y las Farc se transforman en una organización civil y política y postulan un candidato para alcalde de Tumaco? ¿Quién va a votar por él? Eso que han hecho es políticamente una locura y, por eso, tienen que bajar la tensión y las hostilidades.

Claro que mejor todavía si hay un cese del fuego bilateral; eso es una cosa que va a facilitar las conversaciones y es una convicción compartida en toda Europa.

En el país hay un gran porcentaje que sigue pensando en la salida militar del conflicto...

La experiencia que hemos vivido en Europa, pero también en Latinoamérica, muestra que la vía militar lleva a más muertos y hasta a la violación de derechos humanos. No lleva ni a la paz ni a la victoria, y mucho menos a la gloria.

¿El compromiso alemán es acompañar el proceso y el posconflicto a largo plazo?

Sí, eso mismo explícitamente, porque esa es la experiencia que hemos tenido con procesos de paz y en la reconstrucción de Alemania. Eso necesita la dignificación de las víctimas y proyectos de reconciliación, y eso es el tipo de cosas que estamos apoyando.

¿Cree que hay que apurar este proceso?

Sí, hay prisa, porque las condiciones no se mantienen. Aquí hay un gobierno que tiene un tiempo limitado, dispuesto a hacer la paz negociada, y en Estados Unidos también, y está Raúl Castro, en Cuba, quien dice que hay que apurar, y el Papa también dice lo mismo. Mientras más dure vivo este conflicto, más víctimas habrá. No solo la paciencia de los colombianos se agota, sino la de todos los que están ahí metidos.

¿Usted cree que esto se está alargando mucho?

Creo que puede avanzar, pero hay que hacer un esfuerzo. Lo primero es el desescalamiento verbal, porque para llegar a un compromiso negociado uno tiene que bajar el tono de la lengua, hay que dignificar a las víctimas, hay que encontrar un lenguaje digno para los dos. Segundo, la paz no se hace en un día, pero escalar en los frentes de combate y actividades como ataques al medio ambiente son fatales.

¿Cómo ve la participación en política de la guerrilla en el posconflicto?

La idea es la participación política de la guerrilla, que creo que los colombianos no la quieren. Pero si las Farc preparan a los comandantes hacia una carrera política, deben ver dónde tienen las simpatías, no las tienen que gastar todas en acciones violentas que no tienen ningún valor militar ni humano.

¿Cómo ve el tema de la justicia en este proceso?

Hay que dejar claro que no se puede perdonar todo. Hay que recordar que Colombia hace parte del Estatuto de Roma y hay unas normas internacionales que deben cumplirse. Los crímenes de guerra y de lesa humanidad no pueden pasar sin una pena, esto no se puede terminar con una amnistía. Debe haber un fallo que no se pueda cambiar, que les dé seguridad hasta a los responsables de crímenes severos.

Debe haber justicia transicional...

Con una pena en la cárcel La Picota de 10 años no se garantiza la no repetición, y tampoco la reconciliación. Hay que encontrar otras formas, y es posible encontrarlas. La justicia internacional da un margen de iniciativa a los países. Pero eso no es lo más difícil de La Habana, ya que lo complicado será implementar lo que allí se logre acordar entre las partes en negociación.

EL TIEMPO

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