Tsakalotos, el nuevo timón de la deuda griega

Tsakalotos, el nuevo timón de la deuda griega

Paradójicamente, el nuevo ministro de Finanzas griego es un adinerado profesor marxista.

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11 de julio 2015 , 06:33 p. m.

Euclides Tsakalotos (Rotterdam, Holanda, 1960) ejerce uno de los trabajos más ingratos del planeta en estos días: ministro de Finanzas de Grecia. Frente al ego, el carisma y la polémica que cargaba su antecesor, el brillante y carismático Yanis Varoufakis, Tsakalotos es un hombre tranquilo, de mirada limpia y que en pocos días parece haber calmado al circo de leones del Eurogrupo, las reuniones de ministros de Finanzas del euro.

Un lugar en el que no parece sentirse muy a gusto, rodeado de políticos duros, la mayoría sin sus conocimientos económicos: “Mi profesión es enseñar economía en la universidad. Tengo que confesar que me ha decepcionado mucho descubrir el nivel de esta negociación en Bruselas”.

Tsakalotos nació en Holanda en una familia de ricos emigrantes griegos y tuvo una infancia muy alejada de la de los niños griegos de su generación. Es sobrino nieto de un general que luchó durante la Segunda Guerra Mundial contra el intento de ocupación italiana de Grecia, Thrasyvulos Tsakalotos, un héroe para los griegos que tuvo que exiliarse en Egipto tras la ocupación nazi y que, al final de la guerra civil helena, ayudó a reconciliar un país profundamente dividido.

Había participado en la Primera Guerra Mundial, la guerra turco-griega de 1919 a 1922, la Segunda Guerra Mundial y la guerra civil griega.

Su padre, un ingeniero civil de nombre Stefanos, trabajaba en 1960 en Rotterdam para la industria naviera cuando nació el pequeño Euclides. Cinco años después se trasladaron a Londres.

Se formó en Inglaterra en el elitista y prestigioso St. Paul’s School de Londres entre 1973 y 1978. Doctor en Ciencias Políticas y Económicas por la Universidad de Oxford, fue profesor en la universidad inglesa de Kent y desde 1994 en la de Atenas. Oxford fue su cantera; allí empezó a finales de los 70 y principios de los 80 sus primeros escarceos con la política, participando en movimientos contra las políticas neoliberales del primer gobierno de Margaret Thatcher.

Su tesis doctoral la dirigió Wlodzimierz Brus –polaco judío nacido con el nombre de Benjamin Zylberberg–, un economista comunista polaco que se exilió en Inglaterra en 1972.

Su origen y su formación no parecen las de un marxista, como él mismo se define. Pero lo explica así: “Somos el único país en el que los que participaron en la resistencia antinazi fueron tratados como proscritos y a los que colaboraron con los alemanes se les veneró, y eso no es justo”.

En 1993 volvió a Grecia –donde apenas había residido durante sus períodos de vacaciones– para trabajar en la Universidad de Atenas. Desde 2004 es miembro de Syriza y desde 2012, diputado. Tras la victoria de su partido Syriza de la mano del primer ministro Alexis Tsipras, Tsakalotos fue nombrado vicecanciller encargado de las relaciones económicas internacionales. En abril tomó el mando del equipo que negociaba con los acreedores de Atenas. Y desde esta semana, tras la dimisión de Varoufakis, fue nombrado ministro de Finanzas.

Autor de decenas de investigaciones económicas y de seis obras mayores, Tsakalotos está casado con la economista escocesa Heather Denise Gibson, a la que conoció mientras trabajaba en la Universidad de Kent. Tienen tres hijos. De niño fue fanático del Leeds United inglés de fútbol.

La prensa conservadora griega lo llama “aristócrata de izquierdas” y lo acusa de “hipocresía” por considerarse de izquierda y tener dos casas en Kifisia –un barrio adinerado del norte de Atenas– y otra en Preveza, en la costa occidental del país, todas heredadas de la fortuna de su padre. Tímido ante los medios, tranquilo al hablar, ideológicamente está cercano al ala más izquierdista de Syriza, pero a la vez es europeísta y mantiene buenas relaciones con Tsipras.

Tsakalotos niega que su gobierno sea antirreformas. En una entrevista al canal estadounidense CNBC, el Ministro dijo: “Haremos reformas, había ideas buenas en los anteriores programas, pero vamos a añadir nuestra propia agenda. Tenemos que priorizar, no somos populistas, pero tenemos que dejar claro que empezaremos por nuestras prioridades, que arrancan por responder a la crisis humanitaria”.

Dijo que la política económica impuesta a Grecia por Europa estos años “es una espiral de muerte económica”. Al prometer su cargo declaró que su intención era “negociar para conseguir algo mejor para la gente que más ha sufrido”. Si sus formas son más tranquilas que las de Varoufakis, en el fondo seguramente se sitúa más a la izquierda, al menos más cerca de una izquierda marxista más clásica.

IDAFE MARTÍN PÉREZ
Para EL TIEMPO
Bruselas.

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