La industria de la mentira y la verdad

La industria de la mentira y la verdad

En el país 80 empresas trabajan en el manejo del polígrafo. Corrupción ha consumido $ 200 billones.

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11 de julio 2015 , 06:32 p.m.

¿Usted fue sobornado para la asignación del contrato de la doble calzada Bogotá-Villavicencio?

Ese tipo de preguntas, a destajo, son las que ahora preparan los más de 1.000 poligrafistas que existen en Colombia y que prenden motores para el crecimiento que tendrá este sector, tras el anuncio del Gobierno de aplicar la prueba del polígrafo a los funcionarios del Estado que tienen relación con la adjudicación de contratos para hacer obras.

Este segmento de la industria, que se encarga de detectar la mentira y la verdad, ya venía en bonanza en un país en el que la corrupción ha costado cerca de 200 billones de pesos en dos décadas (1991 a 2010), según un informe de la Sociedad Colombiana de Economistas (SCE).

Es más, Manuel Novoa, director de la Asociación Latinoamericana de Poligrafía, señala que “Colombia ha venido consolidando un liderazgo en el tema en el contexto de América Latina, en los últimos 15 años”.

Es así como, en la actualidad, se dice que el polígrafo ya está siendo usado en forma masiva, tanto por el sector público como por el privado.

Las estadísticas del negocio así lo confirman, pues “el Latinamerican Polygraph Institute, que es la mayor empresa de poligrafía privada en el continente, aplicó 22.357 exámenes en Colombia, solo en el 2014”, indicó Novoa.

En total, las 80 empresas ya existentes en el país alrededor de estas pruebas vendieron 133.426 de estos procedimientos para detectar mentirosos, frente a 91.265 en 2009, uno de los años de más demanda.

La mayoría de pedidos provienen de las empresas que quieren contratar empleados y asegurarse de hallar a las personas idóneas, teniendo en cuenta que el 91 por ciento de los empresarios perciben que el soborno está a la orden del día y amenaza sus negocios, según estableció la encuesta de Transparencia por Colombia y la Universidad Externado.

Por esta alta tendencia al crecimiento, la poligrafía en Colombia facturó 7 millones de dólares en 2014 (unos 19.000 millones de pesos), según el gremio.

El 78 por ciento de los requerimientos los hacen las empresas privadas (105.103 pruebas en 2014) y el 21,2 por ciento (28.323), las públicas, con un horizonte que ahora se amplía, luego del anuncio del Gobierno de usar más el polígrafo.

El crecimiento es del 50 por ciento en el sector privado y del 30 por ciento en el público”, expresó Novoa.

Proveer a Colombia de esta nueva demanda requerirá recursos públicos adicionales, pues una sola prueba cuesta entre 60 y 80 dólares, teniendo en cuenta que el precio promedio de un polígrafo es 8.000 dólares.

Existen solo cuatro fabricantes autorizados a nivel internacional: Limestone Technologies (Canadá), Stoelting (Estados Unidos), Lafayette (EE.UU.) y Axciton (EE.UU.), que son los proveedores para el mercado colombiano.

Nuevos inventos

El crecimiento de la industria de la mentira y la verdad traerá consigo novedades. Javier Chaparro, decano del programa de ingeniería electrónica de la Escuela Colombiana de Ingeniería Julio Garavito, dijo que las instituciones educativas ya se preparan.

Pese a que no hay consenso sobre la confiabilidad del polígrafo, se estima que esta supera el 90 por ciento. No obstante, existen tecnologías más avanzadas, como el analizador de tensión tónica de la voz, que no implica una conexión física dispuesta a afectar la respuesta”.

Novoa también señala que el instituto que dirige ya está usando tecnologías más modernas, como la ocular (eyedetect).

De hecho, ese tener que conectar a la persona y hacerle preguntas inquietantes está sobre el tapete, por el dilema ético que supone. Inclusive está en camino un proyecto de ley sobre reglas de juego en esta actividad.

Esto, sin contar con que el uso más frecuente del polígrafo en el sector público, según el experto en contratación Iván Darío Gómez Lee, evidencia la alta corrupción que aún persiste. “La decisión de usar el polígrafo para contratar es una medida invasiva, represiva y desesperada, que prueba el alto grado de corrupción en el Estado”.

La intimidación al sometido a prueba es innegable. Eliana*, funcionaria pública que fue sometida al polígrafo, explicó que, aunque no tenía nada que esconder, la prueba la puso a sudar frío. “No me indagaron por nada íntimo, son preguntas inesperadas, como por ejemplo ‘¿usted ha robado?’ Las formulan dos veces, cuando uno está conectado y cuando no lo está”.

Lo cierto es que el auge del polígrafo es un hecho, y las perspectivas de este negocio en Colombia son amplias. “Muestran una importante curva de crecimiento, dados los problemas de seguridad y corrupción que afrontan las empresas e instituciones gubernamentales", concluyó Novoa.

* Nombre cambiado

Empresas y países que más usan el polígrafo

Sectores. Aerolíneas, almacenes de cadena, bancos y entidades financieras, constructoras, empresas de transporte, universidades son algunos de los que más están usando el polígrafo.

Se emplea en procesos de selección, investigaciones internas y como mecanismo rutinario de control.

Contexto mundial. Este instrumento es empleado en más de 60 países, entre estos Estados Unidos, Canadá, Alemania, Israel, Japón, India.

La experiencia que pretende fortalecer ahora Colombia viene siendo implementada en México, a través de la Secretaría de Seguridad Pública, en la lucha contra la corrupción. En consecuencia, la prueba poligráfica es exclusiva para detectar aspectos que pongan en riesgo a la entidad pública, como vinculaciones laborales de personas al margen de la ley, nexos con el narcotráfico o drogas ilegales y falsificación de documentos, entre otros.

¿Cómo funciona? El examen debe ser practicado en un lugar aislado de ruidos, sin distractores visuales, con buena iluminación y mobiliario adecuado.

La silla para el examinado debe ser fija y con brazos, ubicada en un recinto con paredes de color claro, tipo clínica. El equipo de polígrafo como tal contiene un neumógrafo (registra movimientos respiratorios), un cardioesfigmógrafo (para medir la presión sanguínea), un galvanómetro (detecta corrientes eléctricas) y un sensor de movimientos.

Casos. Uno de los usos del polígrafo que se hizo famoso en el país fue practicado en el Instituto Latinoamericano de Poligrafía, al senador Jimmy Chamorro, por acusaciones que hizo contra el expresidente Álvaro Uribe.

En la Corte Suprema de Justicia se utilizó en el caso del senador Luis Eduardo Vives, a quien le hicieron el examen a solicitud de su abogado. El almirante Gabriel Arango Bacci fue otro que se sometió al polígrafo por supuesta corrupción en la Armada Nacional.

MARTHA MORALES MANCHEGO
Redacción Economía y Negocios

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