Ponga orden en el cuarto de san Alejo

Ponga orden en el cuarto de san Alejo

Convertir su depósito en una zona útil, donde guarde lo que necesita, le dará armonía a su casa.

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10 de julio 2015 , 04:56 p. m.

‘Todavía sirve’, ‘puedo necesitarlo más adelante’, ‘me trae bonitos recuerdos’ son algunas de las justificaciones que nos damos para alimentar la atestada habitación de los cachivaches o cuarto de san Alejo.

Garajes, bodegas, áticos o simplemente una alcoba cualquiera de la casa pueden convertirse en un azaroso espacio en el que el desorden y la acumulación no permiten que el aire y la energía fluyan de manera adecuada. Entonces, “¿por qué no convertirlo en un cuarto útil en el hogar?”, dice Mercedes Robledo, arquitecta y decoradora de interiores.

Lo que no queremos ver

Los cuartos de chécheres que están desorganizados y en mal estado reflejan un espacio de nuestra propia vida que hemos dejado de lado. “Un sótano lleno de cosas es señal de temas del pasado que quedaron inconclusos; la gente tiende a guardar su basura más pesada en los pisos inferiores”, afirma Karen Kingston en su libro Deshágase del desorden con feng shui.

La hora de botar

Clasificar, escoger y desechar serán los primeros pasos a la hora de organizar este espacio. Vacíe toda la habitación y vaya clasificando los objetos que hay allí, siempre haciéndose dos preguntas claras: ¿puedo vivir sin esto? y ¿a quién le podría ser útil? “No ahonde mucho en la historia emocional del objeto y céntrese más en la utilidad que tiene actualmente; es una forma de romper con los apegos por cosas inútiles”, asegura Patricia Molina, experta en sanación y armonización de espacios. Al terminar este proceso tendrá tres grupos de objetos: los que se quedan, los que son para regalar y los que son para botar.

Armando un cuarto útil

Revise en qué condiciones de limpieza y ventilación se encuentra este sitio, y con qué mobiliario cuenta. Asegúrese de que no haya humedad o cualquier tipo de plagas como hormigas o ratones. Limpie y desinfecte todas las superficies: “El agua de canela es una buena opción para limpiar energéticamente el espacio; úsela tanto en pisos como en paredes y ventanas”, sugiere Molina.

Todo en su lugar

Clasifique los objetos que se quedan según su uso, ya sean electrodomésticos, ropa, maletas, etc. “Muchas veces en estos lugares guardamos cosas que usamos en momentos puntuales del año como los adornos de Navidad, o quizás cosas que queremos heredarles a nuestros hijos como cunas o coches de bebé”, explica Mercedes. Deje a la mano lo que usa con cierta frecuencia; y al fondo o bien arriba, lo que no va a sacar en el año.

Opte por muebles multiusos, estanterías firmes le permitirán tener a la vista los elementos que más use; el mobiliario con paneles perforados resulta muy conveniente para colgar ganchos o elementos como herramientas y ropa de trabajo. Las cadenas colgantes en las paredes también le ayudarán a acomodar artículos deportivos grandes como cascos y bicicletas.

“Las cajas apilables de plástico evitan que el polvo se acumule y hacen que los objetos se conserven perfectamente en su interior; además puede marcarlas para encontrar con mayor facilidad lo que necesita”, agregan expertos de Homecenter.

Buena ventilación, cero humedad

El depósito no es un lugar que usted visite con frecuencia, por lo que permanece cerrado durante mucho tiempo. De ahí el riesgo de que se presenten humedad y malos olores. Para evitarlo, puede aislar tuberías, repisas, etc., con revestimientos; evite acumular materiales que originan moho como la madera o el algodón, y limpie con regularidad las paredes, aspire y desempolve para reducir la suciedad.

La ventilación del depósito también es clave. Si no se cuenta con ventanas, puede abrir las puertas al menos dos veces por semana para que el aire circule.

También hay diferentes dispositivos antihumendad (incluso eléctricos de tamaño mediano), que ayudan a controlar los olores y protegen de los estragos de esta en libros, ropa, cajas, etc. Y si quiere optar por una opción más natural, el carbón vegetal o el arroz se convierten en unas muy buenas alternativas.

Para tener una iluminación óptima

Para iluminar estas zonas usted puede usar bombillos halógenos, que, aunque consumen bastante energía, “por el calor que producen, si los deja prendidos una noche al mes, ayudan a reducir la humedad”, asegura Esteban Álvarez de Nordic Iluminación.

Pero, si quiere ahorrar energía y el espacio cuenta con un buen ventanal, puede usar solo la luz natural y tener a la mano una buena lámpara portátil con baterías recargables en caso de necesitar sacar algo en la noche.

Si ninguna de las dos opciones se ajusta a su situación, “las luces blancas y los bombillos ahorradores pueden darle una buena iluminación a este lugar”, sugieren expertos de Homecenter.

DANIELA FORERO SÁNCHEZ
Redactora EL TIEMPO

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