Antes de lo previsto, puerto de Tumaco volvió a recibir agua potable

Antes de lo previsto, puerto de Tumaco volvió a recibir agua potable

Luego del atentado que contaminó los ríos, volvió a operar la planta de tratamiento de la población.

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09 de julio 2015 , 09:11 p. m.

El pasado 21 de junio, la guerrilla de las Farc atacó un tramo del oleoducto Trasandino que pasa por Tumaco, lo que ocasionó el derrame de 10.000 barriles de petróleo en el río Mira y dejó a esta población del Pacífico sin luz ni agua.

Dieciocho días después, y luego de lo que se ha considerado el peor desastre ambiental en la historia del país y de que los habitantes de ese puerto tuvieron que recurrir a todo tipo de estrategias para acceder al líquido vital, la planta de tratamiento de agua del municipio volvió a funcionar.

El agua llegó hasta las casas mucho antes de lo previsto. El Gobierno esperaba inicialmente que la solución se diera en 45 días.

Sin embargo, y gracias al trabajo conjunto de las Fuerzas Militares, Ecopetrol y el Gobierno Nacional, el servicio de agua potable se restableció 27 días antes de lo estimado.

Horas después del ataque de la guerrilla a la infraestructura petrolera, las Fuerzas Militares y Ecopetrol comenzaron a poner barreras para que el derrame de crudo por las aguas del río Mira no siguiera afectando el medioambiente ni llegara a las tuberías del acueducto, y tampoco al mar. Sin embargo, esto último no se logró completamente.

En total fueron instalados 4.700 metros de barreras, en una acción mancomunada que permitió recoger casi 4.000 barriles de los 10.000 que se regaron, lo que significó una reducción en el incalculable desastre ambiental.

Luego de la limpieza y de la garantía de que el crudo no se iba a seguir esparciendo, se iniciaron los análisis del agua.

En total se hicieron tres, tras lo cual la Empresa de Servicios Públicos de Tumaco, el Ministerio de Salud y la Autoridad Marítima Nacional determinaron que el agua ya es apta para el consumo humano.

La llegada del líquido a las familias tumaqueñas será paulatina. La primera porción que recibirán no podrá ser consumida de inmediato, ya que el líquido empezará a limpiar las tuberías, que han estado sin utilizar desde hace más de dos semanas.

Las primeras personas beneficiadas con el servicio serán las del sector Continente, luego las de Nuevo Tumaco y, finalmente, las del sector del Morro.

Este jueves, los ministros de Vivienda, Luis Felipe Henao, y de Ambiente, Gabriel Vallejo, y el viceministro de Defensa, Aníbal Fernández de Soto, recorrieron la planta de tratamiento de la vereda Buchely, en Tumaco, y abrieron el hidrante que derramó las primeras gotas de agua limpia, luego del derrame de crudo.

El ministro Henao advirtió que, aunque el acueducto ya esté funcionando, el plan de contingencia se mantiene.

Después del ataque, gracias a los pozos de la Universidad Nacional y a los carrotanques que llegaron a la región, se garantizaron 3’000.000 de litros de agua para todo Tumaco, lo que a juicio del ministro de Vivienda representó un “mejor servicio del que se tenía”.

Aunque la situación empieza a mejorar, el medioambiente no se recuperará pronto. De hecho, el ministro de Ambiente advirtió que, no obstante todo lo que se ha logrado limpiar, el crudo que quedó impregnado en las orillas del río Mira difícilmente puede retirarse. Además se perderán para siempre algunos de los manglares que hacían parte de la región.

Corponariño no tiene cómo responder a emergencia ambiental

Yolanda Benavides, directora de Corponariño, explicó que la entidad ambiental enfrenta dificultades para dar respuesta a las constantes emergencias ecológicas que vive esa zona del suroccidente del país por los atentados al oleoducto y el consecuente derrame de crudo.

“Nosotros tenemos muy pocos técnicos y poco presupuesto ante esta situación tan grave que marca a nuestro departamento. Hemos tenido que mandar esfuerzos de la sede central, pero eso es como tapar un hueco y dejar otro. Por el tema de las competencias, no tenemos expertos en hidrocarburos”, aseguró.

Benavides reconoció que todavía no existe un estudio claro de los impactos a los ecosistemas que ha tenido esta práctica terrorista en los últimos años y que ni siquiera se cuenta con una línea base para comparar lo que hoy está afectado con el estado previo a los derrames.

Por el momento, la corporación realiza recorridos por las zonas afectadas; sin embargo, admite que existen áreas que no se podrán explorar por la situación de orden público.

Corponariño tiene un presupuesto anual de 13.000 millones de pesos y su jurisdicción cubre 64 municipios, que abarcan 33.000 kilómetros.

JUANITA RAMOS ARDILA
Enviada especial de EL TIEMPO
Tumaco

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