Centro comercial de La 80 en Medellín costará 300 árboles

Centro comercial de La 80 en Medellín costará 300 árboles

La tala de árboles para la construcción en Belén La Mota tiene enfrentada a la ciudadanía.

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08 de julio 2015 , 08:02 p. m.

Habitantes del sector de La Mota, en el suroccidente de Medellín, presentaron en la Veeduría Primera una acción popular acompañada por 190 firmas para detener la construcción de un centro comercial que, según los vecinos, deteriorará la fauna y flora de Belén, y reducirá la movilidad.

Flor María Guzmán, veedora ciudadana y líder de la comunidad que se opone a la obra, asegura que con la construcción de centro comercial se talarán al menos 300 árboles de diversas especies, algunos con más de 70 años de historia. Lo que representaría a su vez el desplazamiento y posterior disminución de aves y ardillas que habitan el lugar.

“El predio amenazado tiene conectividad con las zonas verdes de El Rodeo, el Aeroparque Juan Pablo II y la Unidad Deportiva de Belén. Su conectividad representa una ruta para varias especies de pájaros”, explicó Guzmán aferrada a un estudio que desarrolló la Universidad Nacional en 2013 y que ya sirvió como argumento para evitar que en el mismo sector se construyera la pista de bicicross Mariana Pajón. La disminución de las aves, según expertos, traería consecuencias para la ciudad.

El predio que será transformado en centro comercial es el hábitat de aguiluchos, búhos, carpinteros, azulejos, alcaravanes, loros, entre otras especies de aves que, según Sergio Solaria, biólogo de la Universidad de Antioquia y ambientalista, son fundamentales en el ecosistema porque controlan la población de insectos y transportan semillas para repoblar de verde la ciudad.

“Destruir una ruta ecológica establecida por las aves tiene un efecto considerable porque estas especies tardarían años en readaptarse, lo que afectaría al menos seis de sus periodos reproductivos. Y eso, sin duda, representará una dimisión en la población", explicó Solaria. Pero la destrucción de la fauna y la flora no es el único problema que le ven los vecinos a la construcción.

Flor María Guzmán agrega que el proyecto también contempla la transformación de un tramo de la carrera 70, en el que se reduciría la vía para ampliar los andenes y darle paso a ciclorrutas y jardineras que reemplazarán árboles que también llevan años allí.

Sin embargo, Gabriel Escallón, gerente general de Cimento, constructora encargada de la obra, aseguró que el centro comercial se desarrollará en concordancia con la normatividad medioambiental que considere el Área Metropolitana del Valle de Aburrá.

“El proyecto tiene contemplada la compensación y reforestación de las zonas que se intervendrán. Cimento obrará de acuerdo a las licencias y permisos que determinen las autoridades competentes en todas las áreas para la ejecución de un proyecto de esta naturaleza”, aclaró Escallón.

La obra es prácticamente un hecho, antes de que termine el año iniciará la comercialización de los locales del centro comercial; pero mientas no inicie la deforestación, los habitantes de Belén confían en detener la construcción para salvaguardar las especies que, con el acelerado desarrollo de infraestructura, van perdiendo su lugar en la ciudad.

JUAN JOSÉ VALENCIA
EL TIEMPO
MEDELLÍN

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