¿Por qué la ley del 'sálvese quien pueda' en el Tour?

¿Por qué la ley del 'sálvese quien pueda' en el Tour?

Caídas, retiros, abanicos, pavé, lluvia, las características de la prueba.

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08 de julio 2015 , 09:56 a. m.

Hoy en día el Tour de Francia es una noticia importante, porque ha pasado de todo, porque el tema se ha centrado en la lluvia, caídas, abandonos, tramos empedrados, barro, fracturas y ciclistas en ambulancias y hospitales.

Hace algunos años la primera semana del Tour de Francia era, tranquila y hasta aburridora, porque era el festival de las largas escapadas, mucho sol y llegadas masivas que poco aportaban al interés, pero hoy todo ha cambiado.

Pero no ha sido solo el Tour, el Giro y la Vuelta a España también han entrado en esa moda, todo, por llevar espectáculo, por llamar la atención y salirse de lo común.

El interés de los organizadores de la competencia francesa es que no solo sea conocida como la mejor del mundo por su nombre y tradición, sino por lo que pase en ella.

El ‘show’ está asociado esta vez al Tour, que tiene a los mejores ciclistas del mundo del momento: Nairo Quintana, Alberto Contador, Chris Froome y Vincenzo Nibali en una lucha permanente por el título, y a eso hay que ‘sacarle jugo’.

¿Por qué lo hacen? Es claro, quieren que esa pelea entre los fuertes del pelotón que solo se remontaba a los tramos al reloj y montaña se presente desde el principio de la prueba y en el terreno llano.

Nairo, Contador, Froome y Nibale se han enfrascado en una lucha diaria por no ceder terreno y por tratar de sacarse segundos. Cada uno tiene sus fortalezas y debilidades y se entre en el juego del ‘sálvese quien pueda’.

Hasta ahora, Froome y Contador sacan provecho si se mira la general, porque tienen a más de un minuto a Nibali y a Nairo, todo, porque en esa búsqueda de llamar la atención de la afición, la organización metió el comienzo de la carrera por territorios donde los vientos son el pan de cada día. Y ahí, los Sky y los Tinfoff son equipos con trenes fuertes para abrir hueco y sacar de rueda a sus rivales, como pasó el domingo, jornada en la que Quintana y Nibali cedieron tiempo importante.

Después, fue el turno para los ciclistas clasicómanos, esos expertos en competencias de un día, porque el lunes se disputó la clásica Flecha Valona en el Tour, por su llegada al Muro de Huy, con rampas hasta del 19 por ciento de inclinación. Y el martes, el turno fue para la París Roubaix en el Tour, por los siete tramos de pavé, que hicieron mella en la salud de los ciclistas.

La idea de hacer difíciles las carreras no ha caído bien en los pedalistas ni en los técnicos, quienes han protestado, pero las organizaciones de las pruebas aún no cuentan con ellos cuando hacen sus trazados. Esta moda durará mucho tiempo, porque la idea es dar espectáculo, ganar audiencia y acercar a los patrocinadores sin importar la integridad humana del verdadero protagonista: el ciclista.

LISANDRO RENGIFO
Redactor de EL TIEMPO
En Twitter: @LisandroAbel

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